Viaje de vuelta sin regreso

A todos los expatriados de los 100×35

La mirada se me ha azulado de reflejos añejos,
los cultivos salinos han aumentado su producción
y la nostalgia es materia prima para los versos.

Paso por los caminos sepia de siempre,
tan vacíos como las calles de pueblo un viernes santo.
voy leyendo los rótulos de mi memoria.

Entro a la tienda de helados sabatinos,
pido uno con pizcas de chocolate,
el dependiente se sonríe y me dice:
señorita, ahora vendemos zapatos.

Sigo por la misma calle, desorientada
me duele la cabeza y quiero entrar a la farmacia,
me golpeo con la puerta que dice,
se vende o se alquila por el dueño.

En las calles ya no está mi risa,
ni las pisadas de los mocasines de colegio
ni los anuncios ambulantes de las bandejas de coco rayado,
ya no queda nada del pueblo de mi nostalgia.

Mi casa sigue en el mismo camino,
Las agujas de bordar siguen, como siempre,
en las manos agrietadas de la vecina.

Llueve, afuera y adentro
se acumula el agua en la misma pocita de siempre,
ya no me parece un río gigantesco que cruzar con mis pies descalzos,
ahora es una mera acumulación de agua que no drena,
sólo me gritan a lo lejos los pedazos de vida que se van derrumbando
y no la voz de mi abuela augurando una pulmonía.

Huyo lentamente,
las jaulas de Pepa están llenas de palomas muertas;
una vieja desmemoriada y agrietada
me llama por mi nombre cariñosamente
y agarrauna niña de mirada colmada de abandono.
Sólo veo el ruedo de su vestido rojo antes que la oscuridad se la engulla.

Ya el tiempo se ha tragado los graffitis de mi rebeldía,
escritos con pintura en una noche de elecciones.
Los basureros se han llevado los ideales
y han dejado los zafacones limpios de utopías.

Figuras de rostros desconocidos me sonríen amablemente,
los veo borrosos,
entre la sal y la lluvia de mis ojos.

Según me alejo todo se va difuminando,
desapareciendo según lo voy recordando.

Sigo huyendo, lentamente
me alejo,
poco a poco se disipa el último rótulo a mis espaldas:
Bienvenidos a Isabela, 35 kilómetros.

12 pensamientos sobre “Viaje de vuelta sin regreso”

  1. Awildilla, como que caducó tu bio:
    “Aguadilla, sanjuanera por capricho y pasión, 1979) sobrevive en una casa editora y por las tardes se desempeña como emisora de resumés. Continuamente está haciendo planes para irse del país.”

    Saludos a Frida. De hecho, dónde está, aquí o allá?

  2. Cierto tengo que enviarle una actualización a Axel. Una madre no puede dejar a sus hijos.. Frida está acoplándose al infierno, digo al invierno.

  3. Awilda, yo insisto en conocer a esa maestra tuya, que me paree toda una mamisonga, ¿dónde la encuentro en este 100×35 en el cual todavía habito?

  4. awilda castro, un placer, ¿cuando vienes pacá? me entró la curiosidad, digo…aunque no sea derivas un servicio de dating…

  5. Hola Windie:
    Te habla tu tía Ivonne.Hoy por casualidad me enteré de tus escritos en la internet y te aseguro que los leí todos. Me hicistes hasta llorar con tus letras. En verdad escribes muy bonito. Aunque quizás tu no lo sabes, a mí también me gusta escribir. Que Dios te bendiga siempre. Exito!

  6. Windie:
    Como quisiera que mami estuviera viva y te hubiera visto triunfar! Siempre fuiste junto a Ady sus dos nietas preferidas. Qué ironías tiene la vida, ninguna de las dos eran su sangre. Cuanto te amó mi vieja! Estoy segura que donde quiera que esté te está cuidando y te sigue amando. El mejor regalo que le puedes hacer es publicar si aun lo tienes lo que le escribistes el día de su entierro.

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