Anoche me fumé un cigarrillo
junto a la ventana que te vio abrazarme
semidesnuda y derretida.
Mientras chupaba del fuego
(como cuando te daba la espalda)
quise tenerte aquí
para arroparte y metértelo
habiéndome percatado, finalmente
que todo esto no acabó tan mal.
Espero que más que a la muerte,
ya no le temas tanto al dolor…
Dejarás tus nuevas drogas
y jugarás a las parejas
pero crecerás y creceré, criatura.
Travesiea mucho, desgástate…
porque en los días en que te pienses hermosa
me buscarás
para cargar el revólver
con bala de plata.
aquella sangrándome y este metiéndomelo, creo que deliro, son las balas de plata, son los tampones mal puestos, ay dios qué dolor y qué despecho y qué creído este sujeto poético, love a la pre-ley 54 y alamala productions. en mejor onda con el poema: a la cañona de los versos
wow, ojala tenga yo el valor de decir esas palabras en el lecho de mi muerte!
Saludos
Karl
justo lo que iba yo a decir…
sólo ahora entiendo que el título del poema es “ultima palabras” no que estas son las últimas palabras del autor!