Uachinton’s deambulante’s people

Me lo dijo Isaac. Nos encontramos en el downtown por casualidad, la mañana después de una nevada hermosa. Me lo dijo con los ojos bien abiertos, con esa expresion magistral que sólo él despide cuando quiere contarte algo colosal. Achina los ojitos y sus manos no dejan de moverse en el aire. Y cuenta y cuenta.Dijo que de camino al obelisco, después de ver el White House, se tropezó con un homeless. Y que el tipo tenía una pila de papeles del tamaño de una mesita de noche en mimbre. Así de alta. Y que el sujeto dale que dale, escribe que te escribe. ¿Qué escribiría?, me pregunté. ¿A qué le teme escribir un hombre sin techo ni almohadas?

Yo me lo encontré hoy, por cierto. Le puse de nombre Mauricio. Me perdí entre la 14 Street SW y la 15 NW, porque el shuttle me llevó a un hotel que no era el mío. En realidad, sucedió que tomé el vehículo equivocado. Gracias a eso, lo divisé.

Mauricio dormía. Lo hacía sobre un banquito de la placita Thomas Circle. El frío estaba en los 32 grados y él dormía a la intemperie. Ser deambulante en el Caribe es un mamey. Serlo en una ciudad donde nieva y se congelan las calles ya son otros veinte pesos. Mauricio dormía sentado, con una frisita por encima y una bolsa plástica de comida a su lado. Supe que era comida porque una ardilla gris se metió en la bolsa y mientras Mauricio soñaba conmigo, ella le robó varios pedazos de la cena.

En el sueño de Mauricio, mi príncipe y yo seguíamos juntos; nadie había sugerido la separación. Nadie se atrevía a pronunciar la palabra divorcio. Antes de que Mauricio desapareciera ante mis ojos (el vehículo debía continuar su extraviado camino), él sonrió aún dormido. En el sueño me daban un beso de lengua. Se lo voy a contar a Isaac.

4 pensamientos sobre “Uachinton’s deambulante’s people”

  1. A mí tampoco me acaba de convencer. Quería escucharlo de otra persona a ver si era mi imaginación. Gracias. Lo editaré del archivo.

  2. Mira Yolanda:
    Leo “Uachinton’s deambulante’s people”
    recién hoy, en agosto del 2010.
    Y así como aparece tachado o con tachadura pero que permite leerse, me ha parecido de una originalidad ejemplar.
    Hasta puedo osar en decir -más allá de la calidad o no del remate según aceptasen tu comentario- propone al lector eso de que -así como en la oralidad- hay mandatos inconcientes que se expresan más allá de lo voluntario. Sugerente…
    El tachado y no la eliminación, es un recurso para tener en cuenta dentro de la “plastica” que puede incluir un relato literario.
    Te sigo leyendo con expectativa.
    Gracias por escribir.
    juan enrique desde Córdoba – Interior de la Argentina.

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