Todo rosa

O: Cuando manejas al oeste, por la diez, de New Orleans a San Diego, el sol no se pone. Y si vas lo suficientemente rápido, puedes ver cómo el sol vuelve a salir. Por entre las ruinas del desierto. Es un rosa perpetuo. Poniente recurrente. Siempre por morir pero vivo. Quisieras que esa avenida le diera la vuelta a la tierra y nunca detener el carro.

M: El desierto es siempre una ruina de una ruina. Porque para ser desierto es necesario que no haya nadie. Por lo tanto, cuando llegas deja de ser un desierto, y es lo que queda de él después de tu invasión. Lo mejor de todo es que el desierto ya es una ruina rocosa de otras vidas. Es la zona de no contacto con la muerte.

O: Tal vez por eso es que se siente tan bien mear mirando al sol morirse en el desierto.

M: En Buenos Aires fui a una manifestación de las Madres de Mayo frente a la Casa Rosada, que parece una casa de muñecas. Si lo piensas, es como si las madres estuvieran pidiendo que sus hijos desaparecidos salieran de la casa de muñecas. Como si los llamaran para almorzar. Es un gran juego de niños.

O: Te amo en rosa, porque casi desapareces.

M: (se burla) Te gusto en rosa porque estoy como ausente.

O: (se ríe)

4 pensamientos sobre “Todo rosa”

  1. cursi filosófico. me gusta cómo traspasas la aridez del desierto al diálogo. no, no puede ser cursi.es muy contenido. demasiada melancolía por la ruina, por lo que desaparece.

  2. Las arenas rosas son las ruinas de una Casa Rosada. Mira bien, a la izquierda está la zanja en donde cayó el obelisco, hace tiempo, cuando el norte era el sur y el sur era el norte. Por eso dá gusto mearse allí mirándo al sol. También da gusto mearse allá mirándole la cara al otro sol de facciones indígenas, que ondea mientras se burla de los que tienen el chorro corto y de las madres que tuvieron que hecharle la comida a los perros porque sus hijos nunca salieron. Se quedaron jugando a podrirse.

  3. luis, a juzgar por lo que escribes y comentas a los demás, pareciera que repites lo que te enseñan y lees. Cuando digieras todo eso, tendrás algo qué decir…

  4. yo jamás tendría la pretensión de querer decir algo. yo parto de la premisa absoluta de que todo está dicho. escribir es necesariamente añadir formas que se repiten, y en esa repetición un texto lleva al otro. ahí está la magia.

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