The Mexican American Wall

A Sensebrenner y a King, para que el muro que les rodea la sensibilidad se disuelva.

Hay un muro de vergüenza
como costurón de carnicero,
rajando los llanos de esperanzas.

Hay calaveras en el desierto,
buscan salir del sueño que se les convirtió en arena y sed.

Ahora les dicen que no pueden pasar,
que no los quieren,
que es un delito atreverse a correr el riesgo y pasar.

Pasar es lo importante,
pasar,
trabajar,
ganar,
traer a la abuela y al tamal,
a la esposa de los ponchos,
al sobrino ranchero,
al vecino plomero,
a la vieja que plancha,
a la chacha que limpia
al indígena que recoge hongos, melocotones, manzanas, peras,
al que limpia colillas de cigarillos, papeles de golosinas
de las aceras sucias,
de las amplias alamedas
por dónde pasan los Minuteman, los cabilderos y congresistas sin ensuciarse los pies.

Ahora les niegan la sacrosanta greencard.
Mientras Lupita se parte el lomo amasando pan,
Pancho liga cemento 10-12 horas sin parar,
para que Andrés vaya a la universidad.
Andrés se enlista en el Army Be All Can You Be para poder estudiar,
nunca pisa el college,
lo mandaron a Irak,
tres meses después regresa tieso en un cajón.
Be all can you be…if you survive.
Dan los tiros de duelo y la bandera doblá.
Tanto cruzar el Río Grande,
el desierto con la Migra en los talones.
Tanto nadar,
tirar,
sudar,
llorar,
sacrificar,
si aquí no nos quieren.

Ahora somos criminales,
indocumentados,
somos un lastre en la tierra del American Dream,
en la Land of the Free.

Un pensamiento sobre “The Mexican American Wall”

  1. Me da tanta rabia. Esa tierra es de los mexicanos. Se la robaron tan suciamente los gringos, tan mezquinamente.

    Hace falta de esta poesía acá.

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