Suddenly

No fumo nicotina. Sin embargo, hace dos noches, creo, estando en casa de una amiga me ofrecen un cigarrillo. Era un Gauloises. Por las tretas de la ficción, siempre había pensado que esa marca de cigarrillo era una mera invención de Cortázar. Horacio no pudo haber fumado Gauloises. ¿O sí? A pesar de mi renuencia hacia el tabaco, miré a quien me lo ofrecía a los ojos y dije “Sí, quiero”, como si al besar el filtro del cigarrillo mis labios sellaran algún tipo de pacto necrófilo con Oliveira o, incluso, con la misma Maga.

Suddenly, me desmayé.

Supongo que me llegó poco oxígeno al cerebro y mucha nicotina a los pulmones. Lo que pasa es que suelo inhalar yerbas sicotrópicas, las cuales se retienen por más tiempo y se exhalan con más calma. Intuitivamente, así pasó.

Desvaída, fui a parar a la puesta en escena de una obra china del siglo 13 titulada “La injusticia contra Tou Ngo”. No sé chino, por supuesto, pero esto me pareció muy normal entenderlo y ni siquiera les puedo explicar por qué, pero también entendía la trama de la obra. Una joven llamada Tou Ngo es acusada injustamente de matar a un hombre y la condenan a muerte. Justo antes de que el verdugo lance su guillotina sobre Tou Ngo ella hace tres profecías: si era inocente, al ser degollada, primero, su cabeza derramaría sangre sólo en medio de la sábana blanca al pie de la guillotina; segundo, nevaría repentinamente, a pesar de estar en pleno verano, y tercero, habría sequía en el pueblo hasta que se hiciera justicia y se enjuiciara al verdadero asesino.

Estaba bastante entretenida con la obra, y había incluso olvidado que debía regresar pronto del desmayo, o mis amigos se iban a preocupar. De repente, aparecí sentada en medio de una habitación oscura, rodeada de humo. Junto a mí, en la pared, había una postal de un cuadro de Klee, más adelante un espejo sucio. Una mujer entró en la habitación. Al verla, sentí una ternura increíble, como ver a alguien a quien quise entrañablemente y que esta persona hubiese desaparecido y la estuviese viendo ahí, en ese instante. No detuvo su mirada en mí, así que entendí que no me veía. Tenía una bata de seda roja y supuse que se acababa de duchar. Dejó caer la bata al suelo y comenzó a mirarse frente al espejo. La vi tomarse los senos con las manos como las estatuillas sirias y pasarse los ojos por la piel en una lenta caricia. Entonces, comprendí. Era Maga. Fue en ese momento cuando me percaté de que tenía un cigarrillo en mi mano derecha, el cual había producido el humo que estaba a mi alrededor. Contrariada, entendí que si yo no había inhalado ese cigarro alguien estaba en mi cuerpo o yo estaba en el cuerpo de alguien. Era él. Era Horacio. El cigarrillo comenzó a acercarse a mi boca, su boca. Inhalamos lentamente, sintiendo el humo áspero y seco escurrirse hasta los pulmones. Al exhalar, suddenly, regresé a la primera escena.

¿Quieres un Gauloises?

13 pensamientos sobre “Suddenly”

  1. Siiii, con una narracion como esa… Actually, puedo escoger mis propios personajes? Que tal si me llamas a un tal Boyer papisongo por el momento? Despues actualizo los demas.

  2. El problema es que nunca podemos ser la Maga, ¿no?. Un personaje tan seductor pero a la vez producto de una objetivación tan sexista por parte de Cortázar que tan sólo podemos ser Horacio, y mirarla, y hacerla y darle a beber de eso que le da Horacio, sin ser nunca ella. Ni siquiera cuando de la Maga, a la Mara, tan sólo hay una errrrre.
    No no quiero el Gauloises. Preferiría el traje rojo de seda. Si es posible.

    (Reference for dummies: Cortázar, Julio. Rayuela. 1962.)

  3. Yo sí quiero Gauloises y enteder chino, pero no quiero que me visite ningún fantasma literario. No me caen bien. Mara, es un encanto tu pequeñ alucinación de nicotina. Me das ganas de escribir…qué mejor elogio?

    PD: Othoniel…qué grosero

  4. una vaina con la magdalena de proust más que con cortázar, un disfraz de detonante en forma de sigarillo que en pedro antonio valdez y su carnaval de sodoma es un tecito de hierbas que lleva a la gente al sueño, al demayo y a la inconsciencia justo antes de que comiencen las revelaciones, ay mara, que buen ejercicio con los clásicos, anda, dinos, qué te están metiendo esos profesores de notre dame, -abominables hombres de nieve?

    Pregunta, ¿margarita y othoniel ya no se quieren? ¿cómo les irá a ellos con sus clásicos en jersey y atlanta?, de Margarita casi no se sabe aquí, luis anda breve y fragmentado. yo invito a unos tequilitas de reconciliación estas navidades -el coquito ya me jartó-. últimamente estoy invitando demasiadas rondas, pero creo que el acohol nos liberará a todos, ¿verdá raquel?, que mucha falta me hiciste el viernes en café berlín, necesitaba tu opinión de mi lectura, quizás necesitaba no es la palabra, pero no sé, no sé si pueda inventar otra fuera de las urgencias compulsivas, y mucho menos en este blog tan pavo real él y quizás por eso tan adictivo.

  5. Manolo:
    El clavo es la adicción, o algo similar que comience a liberarnos de las inhibiciones. Yo tengo muchas, y cada vez que hago algo soy una adicta en potencia, no sé si sea porque es una forma de atajar la rutina con emociones fuertes, sin tedio. Como cheesecake de chocolate y ya no puedo parar, bebo sangría pa escribir un pedacito de narrativa y me aterrorizo, que no sea que no pueda escribir salvo que esté borracha, o a lo mejor no sea sólo escribir y de plano seré alcohólica… “y así”, como dice Magra (ahí están las dos mámises).
    De lo de Café Berlín, es que me sentía “hibérnica”, pa seguir con la intertextualidad. Pero en diciembre nos juntamos, y a tequilas te invito yo.

    Raca

  6. Sí Raquel, nos hiciste falta a muchos el viernes. Mara, como siempre, tu escrito es impecable. Manuel, cambiemos la tradición y festejemos con Tres Generaciones, o con Jimador, o con cualquier otra bebida que tenga gusanos adentro. A que hasta la Maga se anima, eh.

  7. jajaja. magra jajaja, un híbrido entre maga y mara se convierte en una pechuga de pollo sin grasa, jajaja. gracias compañeros, y Manu no te olvides de llevarnos a comer paella a la Atlántica con los ganadores de los certamenes de Estruendomudo…jiji

  8. esto es un cuento en todo el sentido de la palabra. aunque todavia me hace falta el resultado de las tres profesias de la china. asimismo, la ultima linea no me tripea para nada, le quita le misterio del registro. wow. sigue escribiendo asi!!!!!

  9. Caleb y derivos,si quieren saber más de la obra de teatro China. Fue escrita en el siglo 13, en un momento histórico súper interesante. Los poetas estaban desempleados porque el gran Khan toma Pekín para convertirla en el Imperio Mongol y pues, como los cambios de gobierno que tanto conocemos, se quedan ellos con el rabo entre las patas. Se aburren tanto que empiezan a escribir teatro para entretenerse, pero lo consideraban un arte menor. Le llamaban algo así como “performance mixto”. En fin, el autor de la obra es un poeta llamado Yuan. La traducción de la obra se titula “The injustice done to Tou Ngo”, Pinguin Books:1972

  10. Respuesta a Manuel:
    La droga de jersey es otra. Y es que a la Maga no la soporto, pero la Mara me encanta. Por otro lado, siempre estoy dispuesto a los tequilitas de reconciliación o aún mejor, a la pipa de la paz, en las navidades. Mi fragmentación se debe a un nuevo proceso de aprendizaje y a los nueve mil libros que tengo un mi escritorio de los que he leído muchas partes pero ninguno completo. Y con respecto a lo que dices sobre mis querencias, y a la Marga(rita), yo soy todo amor baby.
    un abrazo.

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