(sin título)

I

Poesía… eres tú.
G.A. Bécquer

En el cauce de tus rizos
se cuecen poemas
como granos de lluvia en un vitral,
desnudan los suaves pliegues de luz
que nacen de mis pupilas
cuando encuentran en tu silueta
los destellos del crisol
que cuaja tu poesía entre mis manos
y el trino del poema
que descansa sobre tu piel
mientras todos los versos
que pueblan tu geografía
se abalanzan sobre mis dedos.

3

En el reverso de tus labios.
Vestidos de nacar
se esconden los versos
que aún no conozco
me aguardan;
desovando flores carmesí.

XIV

Las palabras que nacen de tus labios
son como la poesía de Neruda,
las azaleas que nacen de tus ojos
poseen el aroma que me embriaga
hasta convertir mis sílabas mustias
en pequeños manantiales de vino
que manan sobre la hoja donde intento
de un trazo certero dibujar tu arco,
adjetivizar tus pezones anchos,
delinear los límites de tu vientre,
ser enólogo de todos tus ríos
y hallar el códice de tus enigmas
en la maravilla que es tu sonrisa.
Desvelándome en tu jardín de azaleas.

Busco
Busco en el silencio
de la noche
un verbo transitivo
que encauce mi soledad
hacia los mares de canela
que insinúa tu mirada.

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