Kora in Hell: XXIII
William Carlos Williams
I
Baaaa! Ba-ha-ha-ha-ha-ha-ha-ha! Bebe esa purga. Son los chivos de Santo Domingo hablando. ¡Bebe esa purga! ¡Bebeesapurga! Y la respuesta es: ¡Yo no lo quiero beber! ¡Yonoloquiero- beber!
______________
Es casi pura suerte la que logra que la mente se vuelva al revés en una obra de arte. No hay nada más difícil que escribir un poema. Es algo así como un juego de manos. Los poetas de la dinastía T’ang o de la edad de oro en Grecia o incluso los isabelinos: es una especie de alquimia de la forma, un diestro embotellar de un lenguaje en fermentación. Tómese a Dante y su dialecto toscano-Es cuestión de posición. La forma vacía cae de una nube, como una calabaza de un bejuco; ahí el poeta empaca su argumento como falo.
2
Los arbustos de arándano rojo que corren milagrosamente por el suelo entre los árboles por todas partes, excepto donde la tierra está labrada, éstos la guardan de ese cansancio que el roce de la tierra pone bajo las plantas de los pies. Ella corre más allá del bosque sigue de lo más veloz por los caminos riendo entre el montón de abedules su cara en las hojas amarillas los rizos ante sus ojos su boca medioabierta. Esta es una persona en particular ahí donde la tienen-y yo tengo apenas un fantasma en los abedules.
______________
No son los cuerpos potentes de las muchachas casi desnudas en los shows por todo el pueblo, ni el retumbe de los temas populares que le dejan dinero al encargado. A las muchachas se les puede procurar algo más fácilmente por otros medios y la música está regalada. Es que esta carne se saborea con una extrañeza que nunca pierde su frescura generación tras generación, tanto de bailarinas como de los que las miran. Es una belleza escapando, dando vueltas sobre las cabezas, que expulsan los abanicos eléctricos por las rejillas sobrecargadas.
3
En muchos hogares pobres y sentimentales se acostumbra tener cuadros baratos en marcos de vidrio sobre las paredes. Estos son de todo tipo y de varios tamaños y se les puede hallar en cualquier cuarto desde la cocina hasta el baño. El dibujo es siempre de lo peor y los colores, no chillones sino casi siempre de tenues matices indistintos, son endebles. No obstante existe una delicada exactitud entre estos cuadros y el medioambiente que los engendra. Pero como para intensificar esta relación se añaden palabras. Habrá un “sentir” como se le llama, una rima, la cual el retrato ilumina. Muchos de éstos se refieren al amor. Todo eso está bien cuando la cama es nueva y la joven pareja se pasa los largos inviernos allí en agradable aislamiento. Pero le sigue el parto en su momento y un lema todavía cuelga sobre la cama. Es sólo entonces que el pleno sentido irónico de esos cuadros deja el papel y el marco y partiendo del vidrio ejerce dominio indiscutible sobre el hogar
Traducción de Urayoán Noel