Rubem Fonseca le responde a Yolanda Arroyo* con fragmentos de su novela

Del libro Y de este mundo prostituto y vano sólo quise un cigarro entre mi mano:

“–¿Por qué escribes, por qué te convertiste en un escritor?
–Le hicieron esa pregunta a Philip Roth, y él contestó que tendría que pasar el resto de su vida respondiéndola. Pregúntame otra cosa.”

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“Dr. Mandrake, ya se ha dicho que se escribe para conquistar fama, poder, pero, como anotó Sartre, tales cosas pueden lograrse más fácilmente por otros medios. Dicen también que el escritor busca liberarse de algo; o quiere escapar de la realidad, o entender el mundo, o comprender la naturaleza humana. La lista de los posibles motivos es muy extensa.

En 1985, el periódico francés Libération preguntó a cuatrocientos escritores de ochenta países diferentes: Pourquoi écrivez-vous? Salman Rushdie dijo que escribía porque amaba mentir; eso fue antes de Satanic Verses. La razón que llevó a Naipaul a escribir fue el deseo de ser famoso, y, por ende, libre. El premio Nobel nigeriano Wole Soyinka explicó que su lado masoquista lo impulsaba a escribir. Carlos Fuentes escribe porque es una de las pocas cosas que sabe hacer. La respuesta de Philip Roth ya la conoces. Joseph Brodsky afirma que todas las vocaciones literarias comienzan con una aspiración a la santidad. Algunos de los encuestados optaron por no tomar en serio la pregunta de Libération. Manuel Vázquez Montalbán dice que empezó a escribir ‘porque quería ser alto, rico y famoso’. Lawrence Durrell, ‘porque quería vengarse’; y agregó: ‘una pregunta idiota merece una respuesta idiota’. Cuando tenía cuarenta años, en 1965, Anthony Burgess escuchó un diagnóstico médico, según el cual moriría dentro de un año a causa de un tumor inoperable en el cerebro; Burgess decidió dedicar a la escritura los doce meses de vida que le quedaban. Y escribió seis libros en ese período, y muchas más en los años siguientes. Tal vez ésa sea la mayor motivación para que alguien se convierta en escritor, para que un artista se empeñe en crear: el conocimiento que tiene el hombre de su propia finitud, la certeza de que va a morir (Vide Nietzche). Pero lo cierto es que no importa cuál es el tipo de motivación, consciente o inconsciente, así se lo expresé a Amanda, que dice que quiere hacerse escritora, y agregué, lo importante es que sea muy fuerte el deseo de serlo. ¿Pero basta con eso? Reinaldo tenía unas ganas locas de ser escritor, y sin embargo sus dos libros son una mierda. Todos esos proyectos de escritores, tan fecundos como mediocres, se caracterizan por ser obstinados hasta el extremo. La motivación es necesaria, pero el aspirante necesita tener otras virtudes; si tengo tiempo te escribiré otra carta, con copia para Amanda, diciéndote cuáles son.”

3 pensamientos sobre “Rubem Fonseca le responde a Yolanda Arroyo* con fragmentos de su novela”

  1. Aunque VS Naipaul es uno de los escritores más antipáticos ever (tanto sus voces narrativas como su persona, a tal magnitud que da cargo de conciencia que uno encuentre cabrón lo que escribe (por ejemplo, “Mimic Men”)), comparto la razón por la cual escribe.

  2. Qué tal la novela de Fomseca? Me encanta lo que escribe, aunque a veces sea desigual y repetitivo, algo inevitable cuando se es tan prolífico como él.
    Qué gran misántropo!!!

  3. Pues la novela está bien. Pero como no todos la han leído, y lo harán, no quiero influenciarlos con mis opiniones. ¿No les pasa que van a una película pensando que es la gran jodienda y resulta ser un clavo “overrated” que lo desilusiona a uno porque tenía grandes espectativas? ¿O, al revés, que no se disfruta una joya porque está pendiente a los defectos porque ya le dijeron que es una mierda? ¿O, peor aún, que dejas de ver la joya y punto porque te han dicho que es una mierda?

    Te puedo decir que es muy buena su escritura, me gusta su estilo y su lenguaje es muy rico sin caer en lo arrogante e incomprensible. Pero que me agobiaron las referencias literarias constantes, lo cual puede pecar de la arrogancia que el léxico no tuvo, eso de que se hacen muchas referencias como para demostrar que uno sabe. Me recordó a la película “JFK”; citas de textos a diestra y siniestra, hasta la hartura. Quizás suene un poco ignorante mi reclamo, como si yo no pudiera soportar las referencias constantes porque soy tan inculta que no las conozco. Quizás es porque es así. Muchos no entienden que los genios son la excepción, y que el promedio es el promedio.

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