Real World

Recientemente hablaba con una amiga sobre lo difícil que es integrarse y sobrevivir en el mundo real. Ese lugar al que llegamos tan pronto adquirimos un bachillerato y le decimos adiós a la vida de estudiante 24/7. El día de la graduación, mientras te hacen entrega del diploma, lo único que puedes pensar hacer es pensar qué es lo que vas a hacer con tu vida, con lo caro que está todo. El hecho es que tienes que conseguir un trabajo con el cual puedas mantenerte y pagarte la maestría -porque a todas éstas, con un bachillerato lo mejor que puedes adquirir es un puesto de gerente en alguno de los fast foods del país.

Imaginen entonces las opciones de un egresado del Departamento de Drama. Puedes ser payaso en fiestas de cumpleaños, Santa Claus en las fiestas de Navidad y en los centros comerciales o puedes irte a hacer casting para convertirte en la cara más vista en los canales locales de 6:00pm a 8:00pm. Sin embargo, en caso de que te quieras convertir en una persona súper famosa a nivel mundial y explorar otros caminos, te puedes ir a trabajar a Miami, vestido de Mickey Mouse, pasearte por Disney como un buen… pensándolo bien no lo digo, y morirte del calor.

Sin duda alguna, lo que sigue luego de haber concluido el bachillerato es trabajar full time y hacer una maestría de noche. Y eso fue lo que hice. Ahora trabajo de 8:30am a 5:30pm en una oficina sin ventanas, en donde te enteras que está lloviendo porque el aire se pone extremadamente frío. No me quejo, tengo un buen empleo, no todos tenemos la dicha de trabajar en un buen lugar, con muy buenos compañeros y haciendo algo que, en cierta forma, tiene que ver con lo que estudiaste. Es sólo que en ocasiones quisiera no tener una hora de almuerzo. Me muero por sentarme a oír una clase, pasearme por los pasillos de la universidad y ver cómo pasa el día y cambia el clima desde ese rincón en el pasillo de drama donde mi nombre se ha tatuado por los años vividos allí. No es fácil la transición, pero vale la pena. Hay que crecer, tomar las riendas de tu vida y explorar nuevos horizontes.

7 pensamientos sobre “Real World”

  1. Chula: yo pensaba que al cambiar Santillana por la Barbara Ann (lo que me hace que me sobre una hora mas del dia) me iba a sentir mejor. Ahora daria lo que fuera por volver a la editorial. La academia me chupa demasiado, y cuando salgo de alli, soy un ser suicida que lo unico que quiere es irse a dormir. Mis horas de escritura se han relegado a dos o tres cada dos fines de semana. Y yo tambien daria lo que fuera por poder correr por los salones de Humanidades y encontrarme con mi gente, que por cierto se han graduado todos, o han muerto, o se han ido de la isla. Bienvenida a la tierra de Tim Burton. Solo tienes que decir “Beetlejuice”,
    “Beetlejuice”, “Bettlejuice!” y ya veras como se resuelve todo.

  2. Quiero decirte que estoy muy de acuerdo y muy en desacuerdo contigo. Sí es extremadamente difícil caer en el mundo laboral justo después de graduarse. Yo tardé dos años en trabajar en la industria para la que estudié, y de no haber sido por una ayuda repentina, de seguro todavía estaría tratando mal a los clientes de Borders… o de alguna otra tienda, que era donde único me querían, en tiendas.

    Yo también, a cada rato se escuchan mis suspiros entre las oficinas de mi trabajo, añoro la universidad. Da la mala pata de que estudié en Sagrado mi bachillerato, los cuatro años completos, hundida en una mayoría mediocre y un flatness cultural y social. Cuando me gradué, traté de hacer una maestría en Historia en la UPR y saboreé la vida riopedrense por un año. Luego me moví a Sagrado a lo de Creación Literaria, que era más factible y tangible para mí en ese momento, pero debo aceptar con el corazón en la mano que para mí nunca hubo una experiencia como la UPR. El ambiente, la gente estudiando bajo los árboles, la biblioteca cundida de libros a mi alcance por un mes, la mochila llena de libros, el francés, la gente inteligente, los profesores que hacen cross reference en sus clases, lo mucho que hay que aprender y estudiar y escuchar de esos profesores… Hay quien critique todo, pero a mí me encantó. No sé qué daría por volver a esa vida de bachiller (porque aunque yo aspiraba a una maestría, las clases que tomaba al momento eran prerequisitos de bachillerato), dejarlo todo y matricularme de nuevo. Pero una vez uno empieza a trabajar, especialmente en el ansiado nicho de lo que estudió, ya no hay vuelta atrás. Yo creo que lo que pasa es que hay un miedo de perder la posición que se ha logrado, de que por fin estás ahí y si lo dejas crees que puedes perderlo para siempre. Además, el dinero… ¡El dinero!

    Sin embargo, no estoy de acuerdo contigo en que lo único que se puede conseguir con un bachillerato es ser gerente de fast food. Para empezar, yo sólo tengo un bachillerato, y aunque estoy haciendo la maestría, a nadie le interesó al momento de contratarme si la tenía o tendría en el futuro. Una persona habilidosa y talentosa se puede abrir camino en ciertas áreas sin necesitar más allá de un bachillerato. Con comentarios como esos, se contribuye a seguir con la tradición ideológica esa de que si no tienes estudios superiores no eres nadie, o que mientras más estudios, más éxito. Sí, es excelente tener estudios posgraduados… en ciertas disciplinas. Es más, ni siquiera se tiene que tener un bachillerato para ser alguien. El valor personal no es mediante los estudios o el dinero que uno haga (mientras, ojo, sí la cultura, que no es lo mismo que educación, y los valores). Todos necesitamos, anyway, al gerente del fast food, y al mecánico y al conserje… Y al Mickey Mouse.

    De hecho, los que se disfrazan en Disney no se mueren de calor. Dentro del disfraz gigantesco hay un traje de hielo (de gel), y no se le permite a nadie llevar el disfraz más de un tiempo determinado, al cabo del cual el hielo ni siquiera se ha derretido aún. Te lo digo por experiencia propia.

  3. No, pero una vez en la librería la gente de Norma trajo un disfraz de Gatis (de las libretas Peluches), pero no trajo a la persona que se lo iba a poner, y allá fue Isabel, la servicial.

  4. Oh Dios. Si es exactamente el mismo vacío que YO llevo dentro. El mismo que me está carcomiendo el cerebro, el mismo que no me deja dormir por la noche, aun cuando tengo sueño, el mismo vacío e incertidumbre que me hace llorar y querer largarme para otro lado. Una vez más.

  5. Es cierto, el mundo real es tan fuerte, tan cutre, tan malo que maldices mil veces haber sido una nena de 12 años deseando ser adulta y crecer. Se extraña la universidad, sobre todo si estudiaste en la IUPI. El último bastión de poder tener una discusión filosófica e inteligente es si vas a una noche de poesía o un get together con tus amigos intelectuales. Y respondiendo a lo que dice Elijah, fijate yo no digo Beetlejuice yo digo Candyman, Candyman, Candyman cada vez que siento como mi creatividad es castrada en mi trabajo. Y sobre lo que dice Isabel Batteria, depende qué estudiaste, yo tengo una maestría y estoy trabajando en algo que sencillamente no tiene nada que ver. Aqui las maestrias ayudan, poco, pero ayudan.

  6. bueno, yo no se ni de trabajos ocho a cinco ni de maestrías, ni de mickey mouse mucho menos. pero voy a ver qué hago de aquí a un semestre con un bachillerato en secretarial. car$%o. como pueden apreciar, podría ser peor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *