Re Clamo

Reclamo remiendos de manos abiertas, costuras de piel con hilos de esdrújulas y palabras torcidas; que me rodeen el cráneo, que me sujeten los hombros, manos que me hermeticen los huecos, encajando sordas sobre mí. Dedos que me surquen los párpados y los labios, para lamerlos con la lengua y sus lágrimas. Dedos que me recojan el vientre por donde las ingles pierden su espesura agridulce. Reclamo el lugar prostituido por tu manojito de manos voraces. Reclamo carne que me apuntale las coyunturas, las esquinas humilladas de ser siendo cuerpo de la calle.

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