y que nunca te moverás de lugar.
Mayra Santos Febres, Boat People
Una hace suya la barra por distintas razones, pero hoy por la tranquilidad. Por la musiquita suave y las luces tenues, por los roces de los nenes con los nenes poco a poquito en el merengazo, en la bachatita bien afincá. Y se bebe otra Corona con limón para que no le cuenten a una cómo es que la cerveza seda las preocupaciones del domingo de limpieza y fidelidad conyugal. Otra más, y ya una que se inclina a colocarse entre dos de los machitos, en plena pista de baile y frente a los espejos que rodean todo el lugar.
Si uno es uno en vez de una en Junior’s Bar, y tiene suerte, ya uno está acomodado entre el machazo moreno de ojos grandes y el flaco blanquito con swing imperial. Espera a que se le hinche y baila. Si uno quiere, porque –si no– está el carro parquedo allá afuera y se puede usar para buscar cueva safe en onda de refugio del desquite después de conectar.
Libre y dispuesto para un agarre de bícep de negro sudado de noche y un lenguetazo en esas bembas violeta tirando por dentro a colorás.

Ave María purísima, mijo, qué swing!
mira, negro, y esa foto de quién es? ta bella
toy harta de esas formas de escribir que sugieren que “nojotro loj negroj no jabemo hablá”… asi que mira tu relato y re lee…
ay chuz! ta jalta la nena, pues qué bueno, eso supone alguito de felicidá.
poque nego e mi coló
e
mi bemba colorá
re
leo
super nice!!!
O sea, no puede ser esta la nueva imagen de derivas? Cada vez que lo veo le quiero coger la pechuga… Mmmm