Pobreza de espejos

Despiertas solo estas mañanas y nada
puede ser perdonado; bebes
la cerveza tibia que queda de la lata
que está al lado de la cama, dile al extraño que duerme
en el suelo que se vaya a casa. Es demasiado fácil

ser nadie con nada que hacer, sólo
levemente preocupado por la factura de la luz
más interesado en lo oscuro que se pone el día.

Caminas solo en la acera húmeda preguntándote
de qué color es la lluvia en el campo.
¿Gira el mundo alrededor de cuartos sin puertas
o ventanas? Acomodando el espejo
que encontraste en la basura, las paredes parecen más cerca
y nunca puedes encontrar el camino adecuado

hacia fuera, así que abres el refrigerador de nuevo
por una cerveza, encuentras únicamente leche rancia y te la bebes
entera. Todo esto sabe demasiado familiar.

Traducción de Sergio C. Gutiérrez-Negrón

Un pensamiento sobre “Pobreza de espejos”

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