yo había ido simplificando mi lenguaje. introducía una palabrota para acercarme a la pasión del mundo. intercalaba intermitencias, deudas publicitarias, explicaciones ilícitas, preguntas imprudentes. necedades. todo esto sin resultado alguno. un experimento saboteado por el rigor científico. palabritas tiernas. palabrotas tetas. palabras palabras inteligentes. y mis palabras palabras seguían siendo la misma bobería. eran puentes rotos, calles sin salida, ruedas oxidadas, trenes averiados, colisiones, accidentes bárbaros, insultos amigables, violencias automáticas. sin culpa. sin permiso. sin escuela.
por Nicole Cecilia Delgado
esa es tu máquina. ¿lo ves?
máquina?