Paisaje Número 1

Cuando es posible alzar la cabeza
en el trayecto vergonzoso,
avisto el trazado de líneas en el cielo
formando la perfecta cuadrícula que me enmarca,
y que sobre todo me ubica en esta puesta en escena.
Sólo entonces me percato de que estoy aquí,
en este punto en el mapa donde los nombres
no han sido asignados todavía, donde,
a pesar de la precisión de los grados y los minutos,
no hay certeza sobre el nombre que llevan las veredas,
los bosques, ese valle al norte del camino,
o esos peñascos que me sorprenden justo al oeste.

Reconozco los accidentes del terreno,
pues tal vez haya transitado por ellos, y esta vez
es sólo un recorrido renovado, sólo en el sentido de repetirlo.
Sigue siendo la misma serie de piedras, animales muertos,
transeúntes harapientos, trozos de árboles caídos,
o algún peaje milenario que siempre hay que pagar.

Siempre me asaltan las mismas caras, aquellas
que me piden lo mismo, quienes recaban
de mí el panegírico de siempre, con la misma
entonación de la otra vez, siempre con la misma inflexión.
Sólo los muertos han cambiado,
aun así hay en sus rictus una asombrosa familiaridad que los
convierte en las mismos rasgos del paisaje anterior.

4 pensamientos sobre “Paisaje Número 1”

  1. “Sólo entonces me percato de que estoy aquí,
    en este punto en el mapa donde los nombres
    no han sido asignados todavía, donde,
    a pesar de la precisión de los grados y los minutos,
    no hay certeza sobre el nombre que llevan las veredas…”

    Qué mucha indesición. Si Derivas fuera un cuarto, las paredes se habrían derrumbado hace tiempo con el peso de nuestras indesiciones.

    Una cosilla de estilo: me choca el abuso de la palabra “sólo”; hay 4, y resuenan.

  2. Mala mía; es una de esas palabras indesizas de siempre. De todos modos, en los comments soy de las pocas contadas que mantiene las reglas gramaticales. ¿No se me puede permitir un desliz?

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