Nota aclaratoria

Diciembre tiene huecos tenaces por donde alas de pájaros atraviesan y caen en reversa sobre suelos de nieve mezquina. Si se camina en compás de caída, podría decirse que el tiempo se aletarga, y las alas parecen descender como espectros de estrellas fugaces. Entonces, las lluvias de alas se convierten en la norma de estos días a escondidas, mudando la piel en cuevas de suburbios maltrechos. Podría decirse también con exacta precisión que sería posible construir transportes públicos de alas recolectadas selectivamente… Las funcionales… Las de la sangre seca… Esas que se estrangulan en sangre coagulada… Erguidas con retazos de vuelos entrecortados… Llegará un momento en el cual deje de ser cielo azul, más bien cielo alado. Y todos los meses serán diciembre. Con su letargo. Y paulatinamente daremos fin a la fantasía de creernos criaturas de días y horas. Cuando el cielo sea alado. Y nos agarremos de él con la dentadura bien trancada… A la hora de los mordiscos.

5 pensamientos sobre “Nota aclaratoria”

  1. Como soy pato y disidente no creo en la fecundación, aunque reconozco actos creativos de menor envergadura y con menos sangre. Lejos entonces de la confrontación con el crítico que apunta maravillas en el post anterior, entiendo que este es uno de los textos de Karina que más me ha calado en el pecho, será la prosa y las metáforas aladas y el desgarramiento existencial. Karina, please, give me more. Tor es el dios del trueno, verdá? Pues por esta blogsfera relampagea, ya se escucharán los sonidos, ya se escucharán. Uno de mis programas favoritos de la TV local en los 90 se llamaba Momentos proféticos. Una delicia apocalíptica. Por mí, que suenen las trompetas.

  2. *Nota aclaratoria*:

    Tor no es ningún dios del trueno, es la segunda sílaba de mi nombre. El creer en la fecundación no me quita lo maricón. Ya le envié a Racamarie par de cosas que escribí, siempre en honor a la líporis que producen. Pueden seguir sonando tus trompetas porque los truenos no vienen. Por ahora, que suenen para Karina, que bien se las(los) merece por la dosis de anti-líporis diaria.

  3. Thor o Tor: Dios guerrero escandinavo, señor del trueno. Su símbolo, el martillo, se encuentra sobre piedras rúnicas. -Diccionario Larousse Ilustrado (2002) p. 1716. Le recomiendo consultar el pesado antes de escoger su próximo seudónimo. Así no tiene que acusar a los demás de ignorantes. No sé por qué, pero me parece que todo esto es una pérdida de tiempo.

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