Non blanc

El color, que está controlado por leyes fijas, se puede enseñar como la música.
Charles Blanc

Este dolor es diferente. Tiene tonalidades extrañas a mi entorno. Mis ojos no lo habían detectado hasta hoy. Late si se toca por encima y palpita si se toca por debajo.

El color de la herejía, de la blasfemia, es ocre pinto y sepia. Desgastado en las esquinas y corroído en los bordes. El sacrilegio se llena de cristales gemelos, orientados simétricamente respecto al eje de mi sufrimiento. La imprecación destila rosados grises, con arcos de tintineo exangüe que maniobran en el eco de su nombre. El príncipe se desvanece, ya no quiere la negrura de mi piel. El príncipe ya no quiere lucharme. El príncipe me hace sentir sucia y demonizada. Los vitrales de la capilla explotan en deformaciones, cristalizaciones anómalas, maclas. Ya no volverá a trepar por el balcón para rescatarme. La escalera de nada sirve y se deforma en paletas de matices con podredumbre. Duele.

5 pensamientos sobre “Non blanc”

  1. Oscuro, velas a medio derretir y la imagen de una novia con el maquillage corrido.Malditos los hombres. Impuntuales.

  2. acá abajo estoy en pozomuro, inmerso en mierda, pero no subo, ¿qué es lo que hay arriba?, una rutina bella, como la nueva rutina mad love de robi rosa, una consecuencia de premios y castigos, una constante comparación con los tatuajes del otro. no subo, mejor me recreo en este frío perturbador que me llega hasta los huesos, mejor me sigo hundiendo en los desperdicios del barrio, en los desechos de las comadres y en las expulsiones de los bellos. esa luz es engañosa, un rayo de embuste fílmico, como el que sale de los proyectores de caribbean cinemas en plaza. cuando choca con estas paredes que se han convertido en micasa pienso en las figuritas que me trae, en esas sombras de bestias y monstruos que me acompañan en mi viaje de estancado. ya lo dijo un irlandés: end game. no salgo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *