los monumentos

A Gil

él me enseña a apreciar los monumentos
lápidas de Hombres desenterrados por la Historia

leo los grabados distraída
no reconozco ningún nombre
observo cuidadosa la piel fría de los bustos
examino pezuñas de bronce de caballos inmortales
me entretengo en la concavidad de las campanas

no es fácil aprender esta lección
me interesa más la sensación al tacto
echarme bocarriba sobre el mármol de una tumba
sentir las grietas filosas del paso de sus años
en las yemas azuladas de mis dedos anacrónicos

decir secretos femeninos a los huecos históricos
y escuchar el eco que repite el campanario

7 pensamientos sobre “los monumentos”

  1. Nicole, me gustó mucho este poema. Tanto que hasta quise esperar un día para comentar, porque quería distanciarme un poco para no sonar demasiado emotivo: “¡fantástico! ¡genial!”

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