Las paredes de Liliana, Mixta con tod@s y la memoria expropiada

Anoche fui al teatro estudio Yerbabruja. Celebraban el cumpleaños del espacio riopedrense con la puesta en escena Mixta con Todos 6-2005, compuesta por las intervenciones de artistas de distintas disciplinas, entre ellos Deborah Hunt, Rafa Acevedo, Rosa Lina Lima, María de Azúa, Anthony Carillo, Ivette Román, Margarita Espada y el Teatro Aspaviento. El repertorio incluyó teatro de máscaras, música, danza, cortometraje y performance. El tema sugerido para la ocasión: las expropiaciones, “en el sentido más amplio”, como explica Deborah en el programa de la actividad.

Puedo decir que Santurce ha sido el espacio urbano que me ha circundado en los últimos tres años. Para mí es pura fertilidad creativa. Viviendo aquí creé mi primer libro, tuve mi primera gata, volví a correr bicicleta, formé parte de un grupo de teatro callejero, viví con una cantante autodestructiva, una bailarina masajista antropóloga, una doctora española, una alemana que hablaba francés, un mexicano que se creía músico modelo y gigolo, un pintor con su musa, dos sociólogas, un economista y hasta otra poeta malabarista.

Ahora les escribo desde la calle Villamil (Av. Ponce de León, en Yahaira a la derecha). He ido a varios apartamentos en edificios del área, a casas de amistades. Todos coinciden en la arquitectura bien pensada artdecotreinticincuentosatropicalespaciosa (nótese la relación súpercalifragilística de la frase). Las razones que invitan a los artistas de distintas disciplinas a vivir en la zona incluyen la accesibilidad económica del área. Sin embargo, pronto, es decir, ya y en un futuro próximo peor, Santurce será la nueva ciudadela de la clase ejecutiva-alta que podrá vivir cerca de sus oficinas en la Milla de Oro.

Si triste era que el Gobierno expropiara a todos esos abuelitos de sus casas, ahora el panorama parece desolador, pues muchos dueños de edificios van a aprovechar “el desarrollo comercial” del área (que es casi lo mismo que tratar de sacar también a los inmigrantes de la Fernández Juncos y en lugar de cafeterías poner un par de “fastfoods” más y de restaurantes caros tipo Amadeus) para demoler sus propiedades y construir edificios de oficina sin ventanas y con aireacondicionado a 60 grados. Uno de éstos es el edificio que hospeda la tienda ArtThings en la Ponce de León. Allí vive, quise decir vivía, Liliana Duluc, locutora del programa de música franca de RadioUniversidad. La terraza del apartamento de Liliana es, quise decir era, casi del tamaño del área que ocupaban los cuartos. En ese mismo edificio vivieron o tenían sus talleres el pintor Ángel Flores, el director de Agua Sol y Sereno, Pedro Adorno, y la directora de Andanza Lolita Villanúa, entre otros.

No es de extrañar que cuatro pisos hayan mezclado a tanto artista, porque el espacio arquitectónico permitía que éstos tuviesen allí también su espacio de entrenamiento o de creación. Lo van a demoler, así que Lilliana hizo una fiesta de despedida. Todos los que estábamos fuimos invitados a pintar las paredes o cualquier otra superficie de concreto, pues, a fin de cuentas, esa estructura pronto será escombro. El Inestable Roy Sánchez hizo una caricatura gigante en la pared, que ilustraba a un desarrollador con cuerpo de king-kong escalando el edificio con dinero en la boca y a una pequeña Liliana entre sus manos. Hubo música, alcohol y nostalgia de la agridulce.

Anoche en Río Piedras pensé en Santurce. Entre estas paredes en las que estoy he sido muy feliz. Ahora que me voy, con esta nostalgia pendeja como si no fuese a volver, una de las cosas que me preocupan es que desaparezca Santurce como lo conozco. Lo que pasa es que, como están la cosas, uno se va sin saber si en el futuro querrá volver. Anoche en Río Piedras, que es otra pequeña Santurce, se celebraba el cumpleaños de un teatro que ha sido levantado con el sudor y el trabajo de mucha gente.

Digo que me gustó mucho la actividad, y el estilo multimedios en el que exploraron el tema. Siempre he sido admiradora del trabajo de Deborah Hunt. Hay que darle las gracias por haber venido a vivir a esta ínsula en la cual el trabajo artístico es tan cuestarriba. Hunt es una maestra de las máscaras y de la puesta en escena de éstas, además de una excelente directora y férrea defendiente de los derechos de los miembros de la comunidad expropiada santurcina. Para la pieza que presentaron anoche, Las Ánimas utilizaron “los objetos abandonados de las casas expropiadas forzosamente en el barrio San Mateo de Cangrejos. De esta manera rescatamos la memoria. La exterminación de un barrio arranca las raíces de la gente y las convierte en hojas secas, que fácilmente se lleva el viento”.

Cuando iba a esta altura del escrito, bajé las escaleras del edificio (cuatro pisos) para ayudar a mi compañero a subir algunas herramientas. En la parte trasera del edificio, vive Adriana, la casera, quien es escultora, y también usa su casa como taller. Me dice que su hermana quiere vender el edificio, pero que ella no se quiere mover del que ha sido desde siempre su nido creativo. La estructura contigua, un bellísimo edificio de los años 50, también va a ser demolido por su dueño. Cuando regrese, presiento que mi único referente de Santurce será la memoria, o la documentación artística, plástica de los expropiados. Entonces, podremos decir sin niveles retóricos, es decir, sin la sinécdoque de la parte por el todo, que el arte que ha sido creado en Santurce será Santurce, pues la ciudad como la conocemos ya no será la ciudad.

3 pensamientos sobre “Las paredes de Liliana, Mixta con tod@s y la memoria expropiada”

  1. Me opongo a tu nostalgia. La geografía humana interesante siempre está en movimiento. Pedir que Santurce se quede igual es impedir el movimiento. Movimiento que, por ejemplo, nos lleva a ambos de SJ a pueblitos pequeños del White Trash gringo (ND y Princeton). Te diré como el pingüino de Jack en la película Fight Club; “slide”. Sin aferrarte a nada porque lo muy serio hace daño.
    un abrazo

  2. Cómo te digo. La geografía en movimiento sin especificidades puede ser interesante, sí, como fenómeno de estudio, pero igual puede ser una hijaeputada a nivel crítico. Alejandría se desapareció y, sí, es geografía humana interesante, y así no sé cuántas maravillas arquitectónicas a través de la historia. El arquitecto Koolhaus hace diseños en los que el “movimiento” es uno de los atributos, es decir, sus estructuras, construidas con los materiales más caros de la naturaleza, se derrumban en cuestión de años a propósito. Su aportación, a fin de cuentas, termina siendo más teórica que geográfica. Sus estructuras son una burla del movimiento geográfico. Derrumbar geografías funcionales con valor estético me parece más un estancamiento que un movimiento. Movimiento sería restaurar estas piezas arquitectónicas bien pensadas y darles fines funcionales nuevamente. Repensar el Caribe a nivel arquitectónico. Por qué no hay más fuentes de agua como las que vemos en los shopings en el medio de la ciudad? El signo tiene un significante ornamental, pero también lo tiene a nivel geográfico: la fuente es un instrumento arquitectónico que refresca los espacios. En Plaza las fuentes no refrescan, porque se camina en un espacio cerrado con aire acondicionado. En el expreso Las Américas hacia Caguas hay una fuente de agua en el mismo medio de la carretera en donde nadie sensato llegaría para refrescarse. Estos movimientos geográficos me parecen interesantes, sí, van hacia atrás en vez de hacia delante.
    Un abrazo, mapr

  3. Es verdad. Los intelectuales siempre queremos hacerlo todo a nuestro antojo, opinar sobre todo aludiendo que somos la voz de la Razón. Pero let´s face it, Plaza es mucho más importante para la gente que las añoradas fuentecitas paricinas en los café coloniales que nos gustan tanto para masturbarnos. Después de todo. Nosotros no hacemos sino robarle el dinero a los constituyentes que no les interesa una idea tan desproporcionada como “la literatura” o “el arte”. Creo que hemos abusado demasiado de la buena fama de esas dos palabras. Si no me crees vuelve a chequear tu contrato en Notre Dame y el mío en Princeton y compáralo con el de una cocinera santurcina. Que los ricos hagan lo que quiera yo, me reconozco parácito, así que se joda todo.
    p.d. yo no sé dónde está el atrás y dónde el delante. me dan mareos.

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