Las buenas partidas

Con la taza de café pálido en la mano, Marcos se asomó a la puerta y recogió el periódico. Lo dejó en la mesa de la cocina, donde lo viera Juliana. Regresó a la sala y examinó el juego. Como esperaba, ella había respondido a su movida durante la noche. Comprimiendo el pánico de los últimos días, estudió el tablero y jugó.

Más arriba de la mesa, en los estantes clavados a la pared, había una nueva foto, de Juliana junto a un compañero de trabajo (Marcos no era ingenuo: las cosas son como son, pero también pueden tener más de un nombre), frente a un edificio de arquitectura colonial; una llama anaranjada manchaba el espacio entre los dos. Ella había ido a unas capacitaciones en Florida hacía dos semanas.

Le dio con ojear las otras fotos. Juliana y él hacía una década, codueños de una felicidad monótona. Ambos, con unos amigos, el día azul y blanco de la boda. Antes, la foto más reciente había sido una de la niña recién nacida; nada evidenciaba los últimos ocho años. Regresó a la foto de Juliana con el tipo. El marco no era nuevo. Supo en un momento cuál era la foto reemplazada. Caminó a una de las mesas laterales de la sala, abrió las gavetas. No le sorprendió encontrarla sin mover nada, dejada sobre un álbum de fotos tres cuartos vacío. La agarró entre dos dedos, se resignó a la imagen.

Dio algunos pasos en falso, indeciso como un péndulo. Luego volvió a la cocina, abrió su maletín, y metió la fotografía entre las páginas de su libreta garabateada. Aprovechó para arrancar una en blanco. Empuñó un bolígrafo y pensó un poco. Por fin escribió: Buena jugada, pero comoquiera te tengo atrapada. Colocó el papel en la puerta de la nevera con un imán. Ya sentía a Juliana en el cuarto, su esfuerzo por levantarse muchas horas antes de lo acostumbrado. Apresurado, se terminó el café, echó la taza en el fregadero, agarró su maletín, y se movió hacia la puerta. Pero antes de llegar hizo una U, regresó a la cocina, sacó el papel de la nevera, y lo tiró a la basura.

6 pensamientos sobre “Las buenas partidas”

  1. Excelente historia mínima, minúscula. Sentía el corazón oprimírseme mientras leía. Todavía sigue opreso por la complicada sicología del personaje.

  2. lo mejor fue cuando lo tiro (con acento en la o)a la basura. yo queria que juliana lo encontrara, y pudiera contestarle.

  3. Me encantó esto que has escrito. Logras dejarnos ver a ese Marcos “indeciso como un péndulo”, me fascinó su humanidad, su verosimilitud. Hay dos autores, Juan José Millás y Marcelo Birmajer, que tienen libros buenísimos sobre el tema transcendental que aquí tan bien esbozas, Axel. Sus libros son “Cuentos de adúlteros desorientados” e “Historias de hombres casados”, respectivamente. Muy buenos, me los recordaste porque este escrito también es así de bueno.

    PD: Me llegó el libro de Rubem Fonseca!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias.

  4. Hay que seguir jugando ¿no? Curiosamente ese tipo de juego de relaciones, que no es otra cosa que un juego de poder, no me parece que se acaba. Es decir, tengo partidas bastante viejas en las que, cuando menos lo espero, surge una jugada. muy divertido…

  5. Parte del juego consiste también en no mover ficha, como Marcos. O dejar ganar al contrincante. A propósito, eso me recuerda a la canción “Um a um” de Tribalistas, que dice:
    Eu não quero ganhar
    (no quiero ganar)
    Eu quero chegar junto
    (quiero que lleguemos juntos)
    Sem perder
    (sin perder)
    Eu quero um a um
    (quiero uno a uno)
    Com você
    (contigo)
    No fundo não vê
    (No ves)
    Que eu só quero dar prazer
    (que sólo quiero dar placer)
    Me ensina a fazer
    (Enséñame a hacer)
    Canção com você
    (canción contigo)
    Em dois
    (en dos)
    Corpo a corpo
    (cuerpo a cuerpo)
    Me perder
    (perderme)
    Ganhar você
    (ganarte)

    Muito além do tempo regulamentar
    (Mucho más allá del tiempo reglamentario)

    Esse jogo não vai acabar
    (Ese juego no acabará)
    É bom de se jogar
    (es bueno jugarlo)
    Nós dois
    (nosotros dos)
    Um a um
    (uno a uno)

    Se puede escuchar una muestra de la canción aquí: http://www.cduniverse.com/search/xx/music/pid/5659419/a/Tribalistas.htm

  6. a mí me gustó la taza de café pálido y la indecisión del péndulo. por supuesto, también la traducción de Raquel y el acento de Pidoki, todo un tour de force ajedrecístico. ¿Axel, cómo se llamará tu antología de cuentos sobre relaciones amorosas? Yo le pondría jaque, para seguri en la línea minimalista.

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