La otra poesía

Llego temprano, pero no tanto. Me acomodo en una esquinita que no es la mejor, pero es la que preciso. Por si acaso la paciencia se me cae de las manos. Lo he dicho antes, no soy buena lectora de poesía, ¿Oidora? Mucho menos, y si tiene visos feministas, casi me puedo ahorcar. Pero hay solidaridades medias raras, que no obligan, pero que atraen de cierta manera. Al menos mi poeta no me defraudó.

Lava Gina (así se llama el bar) expulsa sombras, luces débiles como de velas medio encendidas, medio apagadas. Bohemio hasta el culo, es el spot perfecto para un poquito de poesía. Algo cansada por la caminata y los extravíos en ese laberinto cuadriculado que es Nueva York, me abandono a las luces trémulas, al bullicio contenido que expulsa la calle y que se mezcla con los murmullos dialogados por todos los groupies (including me) que fuimos a ver a nuestro poeta (¡Mara, Mara!). Sonido que a su vez se conecta con mi recuerdo de ese ruido que es el subway, y la gente y los empujones. Es raro, pero el ruido es fácilmente canjeable por la imagen. Como si el ruido de la ciudad fuera la foto de la ciudad, el recuerdo de la multitud, la eufonía imaginada.Pero eso no tiene nada que ver, eso es sólo para que sepan que estaba en Nueva York. Soy una rookie citadina. A lo que voy es a la otra poesía…

Ya instalada en mi esquinita, saboreo una cerveza y espero tranquilamente por el comienzo de la cosa poética, cuando de pronto, una voz aguda y extraviada entre acentos poco identificables, me taladró el oído y el practicado estoicismo. La noche se me quebró un poco. Cambio de planes. Ahora me prestaba a escuchar la otra poesía. Era nuyorican. ¿Tan boricua como yo? No. Más. Mucho más, naturalmente.

Toda la noche escindida en dos tiempos, en dos palabras en dos discursos. De la importancia de la lengua. De por qué ella, a pesar de no haber pisado la isla, era puertorra. Sería un poco aburrido nombrar detalladamente la articulación de este discurso. Bien las conocemos.

Y es que la nación es una hija de la gran puta. Cuando más lejos nos creemos, nos sale al encuentro y nos saca la lengua, burlándose de nuestra ingenuidad y mostrándonos su obscena omnipresencia. Ojalá pudiéramos, un poco, desistir de ser.

7 pensamientos sobre “La otra poesía”

  1. 13 de marzo de 2006

    “Ojalá y tú seas mi may”
    -residente calle 13

    Queridísima Margarita:

    Te escribo estas líneas para agradecerte tu carta, ya veo que caló hondo tu encuentro en la cueva poética. Como fan tuyo me permito una petición, ¿podrías contarme del recital de Mara?

    A la nuyorrican la vi claritita, a ti también, me falta la diva estructuralista.

    Otro abrazo desde la isla de los poetas cursis,
    manolo

    pd voy a la presentación de alabalacera, pero por mi madre que juro que voy con paraguas. Solo para valientes, babiecas y rocinantes, el asno.

  2. Pues Mara leyó un poco de su óxido, que me parece mejor que las balas (sin menospreciar éste). Lo malo es que me tuve que ir un poco antes, (8 horas sin comer para una hipoglucémica puede ser mortal, sobretodo para los demás…sobretodo, hablando claro para la nuyorrican), pero Mara estuvo brillante. En otro registro, bastante alejado de las otras poetas que escuché. La diva estructuralista no se dejó seducir por las penas mujeriles que parecían ser la orden del día y habló de cuadriláteros de lluvia y cosas así que no puedo precisar.Y eso fue lo bueno, justamente, lo resbaladizo de sus piezas. Jugó muy bien con el lenguaje y con los espectadores. Está bien así, o quieres que postee algo sólo para la maravillosa Mara?

    Un besote desde la tierra de los que se creen no cursi, pero lo son más…
    Margara,
    PD. Suerte con las balas.

  3. “Pero hay solidaridades medias raras, que no obligan, pero que atraen de cierta manera. Al menos mi poeta no me defraudó”.

    Eso pasa tanto.

  4. yo también agradezco tu carta. no sabes, pero no leí segundo set, porque el dueño de lava gina es otro corta huevos más de la vida, en este caso corta ovarios, y no dejó que termináramos. lo que pasa es que hay que tener un cuidado tremendo con los tonos confesionales. mi amiga lupe les llama “mal prensados tono confesionales” que en argentina quiere decir mala fama. ay que saberse vouyer de uno mismo, y si se va a confesar algo, tratar de que no suene a lo que escribí anoche en mi diario, porque eso a pesar de que parece muy honesto, no sorprende a nadie. a menos que en el diario escribas incluso aquello que te sorprenderia a ti mismo o a menos que seas liceaga, que escribe la mejor poesía confesional, precisamente pq en ella lo confesional es el artificio y no el motor literario. me hubiese gustado escuchar más poesía sin nacionalidades ni issues de lenguas. más poesía, en fin. sin embargo sé que no es fácil juntar gente para que lean, así que felicito a nicole que hizo lo mejor que pudo para que la pasaramos bien y que hasta diseñó unos libritos bellos de recordatorio con las bios. un abrazo, mara

  5. Mara:
    Sí, sí, sí. Me tripean mucho este tipo de actividades. La nuyorrican que narro no estaba leyendo poesía, esa es la cosa. Era una espectadora, como yo, sólo que como estaba sentada al lado de ella, pues me chupé todo el otro discurso. Ves?

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