La odisea de empacar el corazón que se queda

Me quedan 72 horas más en Puerto Rico. Sobrellevar la nostalgia no es mi especialidad. Nunca pensé que irse fuera tan doloroso. Hoy decidí caminar por la IUPI, lo hice despacio, contando los pasos. Fui al Paseo de Diego y lo dejo tan destrozado como cuando llegué hace siete años a San Juan y estaban construyendo el tren. Fui al Salvation Army a comprar abrigos de invierno y estoy tejiendo una bufanda para que no se me congele el cuello. Llevo todo el día tratando de empacar pero me percato de que es muy difícil meter en la maleta a la gente que amas. Me releí el ensayo de Magali García Ramis, “Los cerebros que se van y los corazones que se quedan”. El próximo domingo seré una unidad más en la estadística de las masas encefálicas que brincan el charco para buscar otra cosa. Este pedazo de tierra con demasiados peajes es sencillamente hermoso. Lo fastidia el sistema del padrinazgo, los políticos que día a día siguen jalando la cadena para ir descargando este gran inodoro. Toda la masa a la cual le falta civismo y se está matando en las calles sólo para vender más kilos de droga.

Me voy porque no me quedan opciones. Aquí no puedo lograr lo que quiero ser y hace demasiado tiempo que a la isla la metieron en una secadora y me queda pequeña. Sin embargo, esta presión en el pecho aumenta según se me acaban los días. No voy a lograr despedirme de todos los amigos, ni me podré llevar todos los recuerdos que tengo en mi casa. Sólo me llevo mi ropa, algunos libros y por supuesto, me llevo a la gata.

Ya la temperatura está en los 60 y se me antoja que estas navidades van a ser las más solitarias de mi vida. No siento ningún afán por ver la nieve y aún no comprendo cómo podré caminar con tanta ropa encima. Sigo buscando un apartamento para mí y la Frida. Hace unos meses por fin subí al Monte Britton en el Yunque. Al bajar supe que pronto me iría. Creo que fueron una serie de eventos, una especie de sucesos que indicaban que un capítulo se estaba cerrando. Primero, durante mis años universitarios viví en la esquina de la Calle Manila y Jorge Romany. Allí vivía Johanna, no importaron todas las mudanzas que tuve, la ventana de Johanna siempre estaba abierta. Veías su moño por la ventana y escuchabas la novela de turno. Hace poco vendieron la casa donde vivíamos y la han convertido en una serie de apartamentos que parecen tumores alrededor de una casa tan emblemática. Una tarde pasé y la ventana de Johanna estaba cerrada. Segundo, una tarde pasaba frente a la Resi y tuve deseos de llamar a Antonio, mi gran amigo. Casi entro al edificio, recordé que Antonio, al igual que casi todos mis amigos, se graduó ya. Tercero, recibí un correo electrónico convocándome a la reunión del décimo aniversario de mi graduación de escuela superior. Ahí supe que si no me iba pronto terminaría con una década en Santillana con el mismo sueldo y haciendo justamente lo mismo.

Sigo sin empacar nada, empaco una blusa y lloro porque pienso en ese frío cortante que se te mete entre la ropa. Voy a llevar pocas cosas, luego allá me compro el resto. No tengo la más mínima idea de cómo voy a bregar con la nostalgia, con la ausencia de todas mis rutinas. Presumo que me construiré otras antes de congelarme. Aunque aún no me decido a terminar de empacar, de algo sí estoy segura. Esta vez no voy a llevar sofrito en el bulto de mano porque estoy decidida a acostumbrarme.

8 pensamientos sobre “La odisea de empacar el corazón que se queda”

  1. Awilda, te felicito por ser tan inteligente y por ser tan brava. Valiente se te queda corto adjetivo. Brava, y te admiro tambien porque estas haciendo lo que yo deberia hacer tambien, irme pa’l carajo de este pais tan bello, y precisamente por bello, tan asfixiante. Ayer mande al carajo la maestria en ingles. No puedo bregar con la bicheria de la teoria. Me apesta vivir en un mundo academico tan asfixiante que hasta el lenguaje de las lecturas de la clase es elitista. Debe ser mi experiencia como maestro, que he redescubierto hoy gracias a un taller excelentísimo que precisamente dio un recurso de Santillana. O a lo mejor es la amistad reciente con Moises Agosto, mejor amigo de Mayra Santos y activista pro derechos civiles. O a lo mejor soy yo, que estoy despertando. Pero mande al carajo la maestria porque siento una necesidad social que tengo que cubrir. Esa “maternidad que me cuelga del ombligo” me esta llamando a hacer algo por la gente, a llevarles las bellas artes que no llegan porque estan rodeadas de puro elitistmo bichista. Gran parte de eso te lo debo a ti, que siempre me diste apoyo en Santillana, en las buenas y en las malas. Yo tambien estoy llorando mientras escribo esto. Todo el mundo se me va, y no se siente bien. Pero te deseo el mejor exito del mundo, porque se que vas a encontrar el lugar que te corresponde en el. Y te felicito porque te diriges hacia el. Yo todavia no puedo hacer eso. Tienes la ventaja. Nunca te olvides de mi. Te amo muchisimo. Cuida de Frida. Cuidate mucho. Un abrazo desde donde estoy hacia donde sea que estes, david caleb

  2. muy buena suerte, awilda. haces bien en no llevarte el sofrito, pero como quiera, irás a Walmart a comprar plátanos y aguacates, ya lo verás. acostumbrarte es un asunto que implica asumirte en otro espacio, no asimilarte. por desgracia, en este país parece que tener un gato es una cuestión de clase, de élite, porque las rentas suben muchísimo en apartamentos “pets’ friendly”, una barbaridad, por lo que he podido ver. sin embargo, dejarlas es mucho más difícil y uno se siente con un cargo de conciencia horrible. Ya ves el intento suicida de la mía en reproche por mi abandono. mucha suerte en esa nueva etapa para ti y para frida.

  3. hola Awilda.

    No sé si nos conocemos, pero no importa. Yo soy Joel. Y hoy lei tu odisea de empacar el corazón que se queda y me recordó algo que yo escribí hace ya casi dos meses.

    Aquello se llamaba: “Is home where the heart is, or anywhere but here?”. Y aquello lo escribí porque precisamente una amiga mia se iba de Puerto Rico. Y yo, que estaba pasandola de maravilla en Orlando, me regresaba para aca, con alegría y con dolor en el alma.

    A mi amiga, a pesar de que se quería ir a to’cojón, le quedaba la duda de que si en algún momento, cuando estuviera por allá, querría regresar. Yo le contesté que sí. Que a pesar de que se fuese y de que empezara una vida nueva, y quizás mejor, como quiera este canto de tierra siempre le llamaría el corazón, porque aquí fue que creció.

    El Hogar es donde está el corazón. Cuando encuentres tu rumbo, cuando veas que ya tienes tu anhelado trabajo de periodista, cuando tu gata se acostumbre a las cucarachas extranjeras, tu corazón comenzará a dividirse. Aquel corazón que dejas aquí comenzará a dividirse y pronto verás una mitad navegar el océano hasta donde estés. Lo vas a sentir cuando te montes en el avión. Vas a sentir tu corazón partirse. Pero todo es parte de tu nueva vida. Y aunque dejas tu corazón partío aquí, ya encontrarás la otra mitad, aquella que navegó, la encontrarás en la gente que vas a conocer, en las experiencias que tendrás, en la vida que llevarás.

    Así sucesivamente, a donde quieras que vayas, después que encuentres gente y amigos a quien amar, tu corazón hará de esos lugares tu hogar, tu nuevo hogar. Y entonces viene lo peor, porque en el momento que quieras regresar para este país, nuevamente estarás en el mismo dilema. Porque el corazón siempre se te va a quedar a donde halla gente que amas.

    Buen viaje. El miedo del sin-saber es intenso, pero descubrir los dedos de los pies también fue una aventura, y mira como caminas. (jaja, de pronto sueno a libro de auto ayuda…) (pero que se chave!) Al final de todo sonreirás y te va a encantar.

  4. Awilda:

    Lamento no haber podido compartir contigo el azúcar y el sofrito recién hecho, el miedo a la lejanía de papá y mamá ante la amenaza de un huracán y el surrealismo riopedrense.En fin esas cosas que hacen siempre los vecinos. Cinco minutos después de tu partida un “tecato” (uno de los panitas de la Humacao) hurgó en las bolsas que dejaste en el zafacón. Se llevaba lo que quedaba de tí en esos utiles sacos blancos…
    Exito…y te esperamos en la Humacao cuando vengas de vacaciones.
    Un chéquet furtivo,
    Emilú

  5. Awilda:
    Me parece maravilloso este escrito, ya que retrata fielmente nuestra realidad. El añadirle su toque mágico, lo enriquece enormemente a tal grado que va más allá de lo cotidiano.
    Aprovecho para pedirle su autorización para incluir su texto entre las lecturas a discutir en el curso de español básico del Recinto Universitario de Mayagüez, de la Universidad de Puerto Rico. Allí soy profesora en el Departamento de Estudios Hispánicos y junto a una compañera y amiga, también profesora, quisiéramos su autorización.

    Gracias anticipadas y que el corazón siga alimentándose, a pesar de la distancia.

  6. Llegue a esta página buscando el ensayo de Magali García Ramis de Los Cerebros que se van y el corazón que se queda, ese ensayo que TUVE que leerme en la IUPI para mi clase de español y que hoy día de ha convertido en mi realidad. Ay Awilda..mientras leia este escrito, se me aguaban los ojos al revivir ese momento hace dos años cuando deje esa pequeña islita a la que todos soñamos algun dia regresar. Es muy cierto que el corazón se parte en dos, pero siempre sentimos en las venas el sonar del cuatro y se nos paran los pelos cuando lo escuchamos. Aunque nos vamos de nuestra Isla, por algun motivo somos los puertorriqueños los más orgullosos de nuestro origen y cuando alguien nos “monta” el tema, empezamos a hablar como cotorras de nuestro país. Te entiendo tanto que no hasta que te vas que vives este sentimiento. Felicidades en tu búsqueda por algo mejor, que no eres la única que deja atras el corazón, ni la primera en tener que acostumbrarse a otra forma de vida. Somos muchos los que te entendemos y hemos pasado por esto.

  7. ….Wou…es muy dificil…pero tienes gran parte de la razon…esto esta pesimo…pero acuerdate de algo nada como tu isla…y gente como tu necesitamos para lograr el cambio…y aunq seas un granito de arena en una play a extensa…algo compones….respeto la decision…te entiendo ,,cuidate…dtb..!!

  8. Llegué a tu página igual que Reflejo, buscando comentarios sobre el ensayo de Magali. Pero me encantó tu carta. Espero que hayas logrado lo que buscabas. Dios te bendiga

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