La maternidad, eso que les guinda del ombligo

Parecería que el mundo entero está preñao, recien parío o buscando estarlo. Sacudo la alfombra y aparecen cinco mujeres en estado grávido (si alguien entiende el término, que me lo explique, ¿será que flotan por el mundo?). Será que los marcianos han buscado preñar a todas las mujeres y hacer que todas vayan a coger cupones y lleven el planeta a la quiebra. Lo más que me desconcierta es que todas las madres que conozco de repente pierden el léxico y sólo hablan de que si a la nena se le están cayendo los dientes, que si en Capri los Chubs están baratos, que tienes que dormir con brasier para que no se te caigan las tetas. Todas las mujeres que conozco ven un bebé en la calle y es como si las fulminara un rayo de idiotez, pues empiezan a hacerle cucasmonas (“que nene más lindo, de quién tu eres”) con vocecita subnormal. Pasan frente a una tienda de ropa infantil y se quedan lelas, y las más atrevidas hasta entran a mirar y siempre el dichoso vestido le sirve a alguien, a la sobrina, a la ahijada, a la primita. Mi roommate cuida a un nene como de dos años. Yo le digo Destroyer y todas las mañanas me ofrece el bobo todo babeado y a mí no me da nada de ternura, me da naúseas. Hasta Frida, mi gata, le tiene terror. Mis amigas están obsesionadas con invitarme a sus baby showers, actividades que detesto. Mi mamá me sermonea con que ya quiere tener un nieto.

En fin, que pareciera que el instinto maternal les cuelga del ombligo. A todas, menos a mí, como si el instinto maternal viniera en cajitas de Cracker Jack. Yo por más que me miro el ombligo no encuentro el chavao instinto maternal. No me visualizo con la panza grandotota comiendo pepinillos con mantecado, llevando a un mocoso llorón a la escuela ni mucho menos, sentada en el sofá esperando que el adolescente llegue de sabrá Dios que rave party. Ya debería estar carbonizada y desintegrada de las veces que me han mirado mal porque he verbalizado que todos los bebés cuando nacen parecen rajieros y gran parte de ellos huele a leche cortada. Todas me argumentan que ya se me pasará cuando tenga los míos, que ser madre te cambia la vida, que es tan hermoso ese momento. Es como si el mero hecho de ser mujer te hiciera amar a los niños y ser mamá, que porque tienes ovarios y matriz, la maternidad tiene que estar en tu lista de cosas por hacer. Ojo, que no los odio, sólo es que no los disfruto. El maltrato me parece una atrocidad, los nenes de las chabolas me dan una tristeza inmensa. Reconozco que criar un hijo bien es una responsabilidad muy grande e importante pero no todo el mundo tiene que asumirla. No todas las personas tienen las herramientas y la capacidad de criar un niño con amor, con dignidad y sentido claro de independencia. Conozco infinidad de casos, de todos los estratos sociales, que tienen hijos y los llevan por el camino de la amargura. Les gritan bruto por cualquier cosa, los jamaquean, etc. Y no hay que remitirse tan sólo al maltrato físico, sé de niños que viven en mansiones y nunca han recibido un golpe pero son como las figuritas Lladró, las obtienen por lo bonito y luego las relegan a un estante para que las empleadas de servicio se hagan cargo. Estos niños crecen con padres, oh sí, claro, pero nadie les da un abrazo, nadie les dice que los ama. Son los mismos padres que salen en Navidad y le pasan la mano por la cabeza al nene y el resto del año les burronean el cuerpo, el amor propio. Estoy segura que si cada ser humano analizara si realmente quiere y puede criar un hijo, muchas personas sencillamente no los tendrían. En fin, que yo sólo seré madre de Frida y del ombligo no me cuelga nada.

Awilda Castro responde a las reacciones

No pretendo demonizar a quien decide ser madre, ni trivializar ese papel. Sólo que no lo visualizo para mí misma. Y tengo todo el derecho de no hacerlo. Pongamos algo en perspectiva: todos los concernidos que han estado en desacuerdo tienen cierto grado de escolaridad, pertenecen a grupos intelectuales. Pero vete a pueblos pequeños como Isabela, por ejemplo; te toparás con muchas mujeres que justifican su existencia como entes a través de la maternidad porque socialmente no les dan otra opción, porque no tienen acceso a blogs que le muestren otra opción de vida.

Vengo de una escuela vocacional-secretarial, apegadas éramos como siete; sólo tres continuamos estudios universitarios de bachillerato, incluyéndome. Cinco del total son amas de casa a tiempo completo, tienen hijos, sus temas de conversación son las situaciones de sus hijos, entiéndase catarros, pañales, las tareas de la escuela. Créeme que sus mundos son la maternidad y ya. Y no las critico porque son mis amigas y las adoro a cada una de ellas. Pero créeme, antes, cuando éramos muchachitas, ésas que ahora están cargando niños en las caderas soñaban con viajar a Francia haciendo backpacking, soñaban con tener unas vidas independientes, muchas se soñaban ejecutivas de alguna compañía con carros de lujo, soñaban otra cosa.

Si sales de este círculo intelectual te toparás con muchos casos así, mujeres que soñaban con hacer otras cosas, pero se envolvieron en la maternidad y sus sueños se perdieron en el camino. Y no anulo a todas esas mujeres fajonas, Bárbara por ejemplo, que pueden hacer las dos cosas a la vez y tienen un mérito increíble, pero a la vez no puedo ignorar a todas ésas otras que no tienen el aplomo para hacer ambas cosas. Porque sencillamente les metieron en el chip que nacemos para ser madres, para criar a los hijos, complacer a los maridos y, cuando ya seamos viejas, pues cuidemos a los nietos. Y si osamos a negarnos somos unas desnaturalizadas, unas insensibles. Y si decidimos otra cosa nos miran con asombro y nos acusan de tener ideas locas en la cabeza.

Y estoy hablando del siglo XXI, en que tenemos que ser profesionales exitosas, y encima tenemos que satisfacer a nuestros hombres, tener la casa impecable, criar a los hijos y, entre todas esas exigencias, ¿qué espacio queda para lo que quiere la mujer que alguna vez soñó irse de backpacking a Europa o sencillamente quiere tirarse en una cama a mirarse el ombligo un sólo día y sencillamente no puede porque la sociedad le exige y sigue exigiendo que sea buena en todo y no le da espacio para decidir si quiere hacer una cosa y otra no? Hay infinidad de reportajes que muestran que los puestos de poder en las compañías los tienen hombres. ¿Y por qué? Porque tienen el tiempo para trabajar horas extras, porque tienen en sus casas a mujeres que les planchan las camisas, les organizan las agendas y les crían los hijos. Hay tantas otras mujeres que sí tienen puestos de poder en sus campos de trabajo, pero si les preguntas, muchas te dirán que ha sido a punta de sacrificio, que muchas veces han tenido que desatender un poco a los hijos o las han ayudado sus familiares. Pero tomemos a Juana del Pueblo, a la mujer promedio, y la vemos en desventaja porque para subir en una compañía tienes que pelarte las rodillas y eso requiere tiempo, y muchas mujeres con gran potencial están utilizando ese tiempo para recoger a sus hijos en el colegio, para hacerles los proyectos, buscando ropa en el laundry, haciendo loncheras por las noches cuando el cansancio les quiere tumbar las piernas. La realidad es que muchas de estas mujeres están solas, solas con cargas inmensas, sólo con la responsabilidad de un solo hijo sería suficiente para esforzarlas toda una vida.

Vengo de un hogar de mujeres valerosas, todas son madres, menos tití Wilda que, por problemas en su matriz, no pudo tener hijos. Mi abuela Chede me contaba que ella quiso ser maestra pero tenía que irse a planchar desde muy chiquita para que sus hermanos tuvieran algo que comer. Mami siempre quiso ser abogada pero estuvo en la disyuntiva entre ser madre o profesional, creo que si digo que diariamente ve como menos 4 novelas, sabrán cuál fue su decisión. Doña Hilda, mi madre de la adolescencia, me cuenta que a ella le hubiese gustado estudiar y ser una profesional en algo y así su vida no hubiese sido tan difícil, pero primero ayudó a criar a cuatro hermanos y luego crió a sus seis hijos, y a mí como agregada. Todas ellas tienen un factor en común, quisieron tener otras opciones y las sacrificaron para que su descendencia tuviera pan en la mesa y uniformes para ir a la escuela. De ahí vengo, ahora me toca a mi hacer el sacrificio a la inversa. Por todas esas mujeres que me hicieron el camino, tengo que educarme y ser una profesional blindada para abrirle los ojos a muchas mujeres que vienen detrás para decirles que no tienen que ser madres si no quieren, que pueden decidir otra cosa, que tienen la fortaleza para hacer ambas, que son igual de valerosas si deciden, como yo, no ser madres. Pero que puedan decidir por ellas mismas.

Y como punto final, mi gente, la maternidad no es algo que nos cuelga del ombligo, la maternidad es amor por los que consideramos nuestros. Yo considero míos a los animalitos maltratados, al estudiante que recién empieza y no tiene para comprarse un sándwich, hijos míos son los viejitos que no tienen nadie que les diga que aún valen. Hay tanto prójimo sin amor ni consuelo, hay tanta gente para educar que, sencillamente, ser madre de mis propios hijos no es necesario.

20 pensamientos sobre “La maternidad, eso que les guinda del ombligo”

  1. Querida Awilda:

    Tienes razón, ser madre no es para todas las mujeres y no tiene porque serlo. Cada quien quiere para su vida lo que le venga en gana. En lo que no estoy de acuerdo, es en que digas que una vez somos madres perdemos el léxico.

    Yo tengo a Armando, no me la paso hablando de él y nunca le he hablado con voz subnormal. Ojo, no estoy diciendo que no lo mime y a veces hasta lo añoñe, sobre todo cuando se enferma. Lo amo como una loca, es mi compañero eterno, el que nunca me falla cuando de amor se trata.

    Comprendo tu punto de vista, pero como ves para los gustos se hicieron los colores. A mi no me gustan los gatos, jamás tendría una cosa de esas botando pelos por toda la casa. Que conste, no estoy de acuerdo con el maltrato de animales, no me gustan y ya.

  2. Querida Awilda,

    Me parece genial que ames a los gatos y no a los niños, esos entes tan extraños. Nosotros somos mas lindos. Y a Bárbara que comentó orita, nosotros no botamos pelos por ahí, nosotros nos lo tragamos.

  3. Que interesante está este blog, sobretodo porque hasta la gata ha venido a comentarlo, jajaja.

    Todos tenemos un disgusto social, el mío, hasta cierto punto, es no disfrutarme las “Fridas”. Hay cosas que no entiendo de la simpatía en exceso que dispensan ciertas personas hacia los gatos, perros, u otros animales. Qué se yo.

    Oye, pero tu ombligo “pare” una prosa tremenda, muchacha. Yo creo que por el momento, y hasta que no decidas otra cosa, debes seguir ese instinto que seguro te llevará por buen camino.

  4. gracias raquel,ya me quito de la mente a las mujeres preñas como burbujas de jabón flotando por el universo :)

  5. Siento especial admiración por todas las buenas madres. Pienso que tener un hijo es atreverse a enfrentar todo lo que conlleva, cosa que hasta ahora mi cobardía no me ha permitido. Mis respetos a todas. Y a las que prefieren los gatos (como mi tocaya que escribió este artículo antimaternidad)pues, que se los disfruten. Quizás algún día yo tenga un hijo, pero jamás tendré un gato.

  6. “Sacudo la alfombra y aparecen cinco mujeres en estado grávido (si alguien entiende el término, que me lo explique, ¿será que flotan por el mundo?).”

    Todo lo contrario a flotar. ‘Grave’ se utiliza para referirse a aquello que pesa.’Grávido’ es una forma de decir que se porta un peso, como el que ejerce sobre nosotros la fuerza de gravedad, aquella que no nos permite, precisamente, flotar por el mundo.

  7. Awilda: Respeto tu opinión, pero me molestaron las sentencias. No creo que todas las mujeres sean como las pintas, ni que haya nada de malo con ser así. A cada cual lo que le haga feliz.

  8. Tal vez por haber vivido un mundo y haber salido de él, entiendo muy bien lo fácil que es criticar a quien lo critica – y no caigo en esa trampa. Entiendo que parte de la magia de pensar es llegar a tener un juicio sobre lo que se piensa. Y por ésto, entiendo que – como dice una película bien cheesy que me gusta mucho – la libertad estriba en defender el derecho que todos tenemos a decir lo que nos dé la gana, aunque eso que se dice vaya totalmente en contra de lo que defendería yo. A mí me encanta la maternidad. Tengo tres hijos que son lo que me ha mantenido cuerda cuando bien pudiera no estarlo. Soy de las que se hacen un ocho cuando ven un bebé lindo (aunque a estas alturas en seguida pienso “que bueno que ya yo no me meto en esos líos). Pero, entiendo muy bien que tiene que haber gente que piense como tú, Awilda. Y más aún, creo que la maternidad llega a ser algo que se impone sobre mujeres que no tienen porque vivirla y terminan recriminando a sus críos por decisiones que no tomaron porque quisieran tomarlas, sino sólo porque “era lo que se supone quisieran hacer.” A mí me gustan los niños, y también me gustan los gatos – tengo tres adultos y dos gatitos que todavía no se han ido de la casa (hablo de mis gatos y no de mis hijos, ja). No los dejaría entrar dentro de mi casa para nada, pero me gusta verlos y acariciarlos y que sean tan creídos como para no dejarse acariciar por quien sea, ni tan melosos como los perros que se le tiran patas arriba a cualquiera. No puedo prometer que nunca en mis escritos diré algo que en una u otra forma ataque otra idea u otra línea de pensamiento, para nada, pues de eso se trata mi libertad. Todo en la vida tiene un proceso y tenemos que escribir desde nuestros procesos; va a ser bien entretenido ver cómo cambiamos con el paso del tiempo. Te entiendo Awilda, tal vez no esté totalmente de acuerdo con lo que dices, pero aplaudo tu valentía al decirlo – creo que muchas mujeres se identificarán contigo. Otro issue que habría que mencionar es el hecho de que tantas mujeres dejen de vivir gracias a la maternidad. Tener hijos no es dejar de ser una mujer con metas y sueños independientes a los de los hijos. Pero esos son otros 20 pesos.

    P.D. El nombre Frida para una gata me parece maravilloso, no te lo plagiaré en gatos, pero si alguna vez tengo el pecesito que me falta en mi colección de mujer que no le gustan los animales.. le pondré Frida.. Me encanta.

  9. Frida: Eres una embustera. Yo vivo con una gata y deja pelo por todas partes. Si quieres te invito para que te lo tragues.

    Alma: No entendí esto bien: “Tal vez por haber vivido un mundo y haber salido de él, entiendo muy bien lo fácil que es criticar a quien lo critica -y no caigo en esa trampa. Entiendo que parte de la magia de pensar es llegar a tener un juicio sobre lo que se piensa.”

    Suena interesante. ¿Me lo explicas?

  10. Axel…

    Viví un mundo que mucha gente juzga… un mundo religioso. Mucha gente se queda pasmada cuando me conoce en este momento y se entera que fui esposa de un pastor, que vivi enmarcada en un mundo religioso extremadamente restrictivo. Yo admiro la maternidad… y se me hace difícil a mi, a Alma, entender cómo una mujer no podría entender eso. Mi respuesta sería responderle a Awilda con un “como vas a decir eso? eso es que no lo has vivido.” Como podrían responderle muchas o muchos. Estoy totalmente de acuerdo contigo en que muchas de las oraciones de Awilda son muy generalizadas. Hay muchas mujeres que no son como ella las pinta. Antes y después de salir de la religión – por las razones que fueran, eso no viene para nada al caso – escuché muchas críticas a vivir cegado, a dejarse llevar por mentiras, sea lo que fuese. Pero ahora desde afuera, no puedo negar lo que viví en ese momento, por más que quiera. No estaba obligada, lo hacía porque quería. En ese momento CREIA en eso. En ese sentido tenía que responderle a Awilda, no defendiendo mi punto de vista, sino agradeciendo el espacio que todos tenemos de decir lo que nos apesta, aunque para mi esa peste sea un perfume. No sé si me entiendas. En realidad me gustó la dinámica de este foro en el que Barbara y Yolanda pudieron decir.. a mi me gusta. En el que la otra Awilda pudo decir yo nunca tendria una gata… y quise valorar eso. A eso me refería. Creo que es algo que se fomenta de una forma excelente en esta paginita nuestra (oye que ya va dejando de ser paginita, mira que tanta gente la va conociendo, es un honor estar aquí). El haber vivido dos lados de la moneda me ha hecho ganar la tolerancia de darme cuenta de que el que no ve las cosas como yo es simplemente porque no tiene mi vida y gano muchísimo al tener acceso a otros lentes, a otros puntos de vista. No sé si te contesté, si quieres saber más de mis masturbaciones filosóficas no dudes escribirme, a veces me sale lo de querer creer que pienso.

  11. Gracias, Alma. Hay que decir que en espacios como éstos es invaluable esa capacidad (que tú y los demás han mostrado) de expresar las opiniones con respeto y con información.

  12. Yo quiero decir algo aquí, y es que simplificas la maternidad (no estoy expresándome bien, pero no encuentro la palabra). La reduces a un estado que vuelve retardadas a las madres, que las echa para atrás, que las hace perder la libertad que obtuvieron a los 18. Sí es cierto que muchas se sienten obligadas a parir por machismo, porque sus mentes están condicionadas a que su cuerpo es para eso. Pero también hay muchas madres que tienen hijos no deseados y aun así los tienen y los crían y los cuidan con mucha abnegación porque saben que son responsables del ser que trajeron por estar probando sus suertes. No todas las mujeres se preñan porque quieren, y no todas las mujeres que se quieren preñar lo hacen porque sea un deber social o algo así.

    Y aunque sonará machista, viniendo de mí, yo creo en el reloj biológico. Quizás a ti no te haya pasado porque no todas las mujeres somos iguales, pero lo he consultado con otras mujeres muy distintas entre sí, y esta cosa que me entra que sueño de noche con que tengo hijos o estoy preñada, o a cada rato me entran unas ansias horribles de parir nos da a muchas mujeres a mi edad y no necesariamente porque queremos en realidad, con toda conciencia, tenerlos. Hello, para mí yo soy una adolescente todavía, no puedo creer que soy mujer, y no tengo el más mínimo interés de tener hijos, al menos no antes de los 30, y como quiera el cuerpo se encarga de hacerme saber lo que quiere. Es como lo que escribió Yolanda sobre lactar de repente, y lo que le comentó Joel sobre lo interesante que era que el cuerpo sabe cuándo alguien lo necesita; quizás estamos súper distanciadas de la idea de tener hijos pero nuestro cuerpo, por obtener algún tipo de balance químico, quiere hacerlo. No es machismo ni condicionamiento pensar así, o querer tener un hijo. Bueno, no siempre.

    Pero, como mismo quiero que no me tomen por machista y se me respete mi opinión, es importante entender lo que tú dices, Awilda. Ser madre no es una responsabilidad social ni un resultado “default” del matrimonio. Ser madre no es para todas, y es muy sano que las mujeres que saben que ser madre no es para ellas se identifiquen a sí mismas y no se jodan la vida ni la de sus hijos. Estás muy clara en que no hay que tener hijos para reafirmar la femeneidad. Pero es un poco cruel juzgar a las que por razones que tú desconoces se han embarazado. No debes generalizar.

  13. Yo tengo algo que decir también. Me parece que hay veces en que uno sale a la calle y lo único que recibe sobre cierto asunto en específico (en el caso de Awilda, la maternidad) es negative feedback. Por lo que leí de su columna, sólo se me ocurre pensar que Ailda la escribió en un momento de esos, en que te encuentras mujeres preñadas y sonsas hasta en la sopa. Todos tenemos días de esos, y yo creo que hay que respetar escritos en que lo que se vea sea eso, aunque padezcan de ser sólo un punto de vista y no sean ambivalentes o imparciales. No toda la escritura tiene que ser imparcial y creo que hacia eso me dirijo.

    Por otro lado, yo soy hombre, aunque soy gay, y tengo que admitir, sin importarme caer en el estereotipo de hombre gay con más sensibilidad que un hombre hetero, estereotipo en el cual nunca he creído, dicho sea de paso, que a mí también me causa mucha ilusión la maternidad. O mejor dicho, en mi caso tan especial, la “paternidad materna”. Desde que trabajo en la Bárbara Ann, me he enamorado tanto de mis “niños”, como les digo a mis estudiantes, que he repensando todo este asunto. Me hace mucha ilusión algún día poder mudarme a Canadá o a España, casarme con mi “pariente” y adoptar un niño o una niña.

    Con lo que sí estoy de acuerdo con Awilda, y es algo que se nota muchísimo en su escrito, es con el sentimiento de presión que ejercen los familiares de uno para que uno se case y tenga hijos. Volvemos a los estereotipos, pero eso es algo bien de Puerto Rico, o tal vez, extremadamente latino. Yo mismo vivo esa preseión todos los días, con el reguerete de maestras compañeras de trabajo que se quieren casar conmigo, o que quieren casarme con sus hijas de 22 0 23. Así que entiendo perfectamente el sentimiento general de la columna.

    Y partiendo de este análisis, me parece que exigirle a la gente que sea imparcial a la hora de escribir, Axel, es algo bien políticamente correcto, y por ende, incorrecto. Por favor, deja a los demás que escriban como deseen.

  14. David: Pedirle a alguien que no generalice o no juzgue no es pedirle que sea imparcial, es pedirle que cree un argumento racional e inteligente al opinar. Es algo que me parece imprescindible en la escritura de buena calidad.

    Sin embargo, entiendo tu explicación, muy bien expresada, de por qué de vez en cuando, en un momento particular, uno sólo siente el odio y la cólera que le causan todas las cosas que están mal que uno ve por ahí, y se siente más en ánimos de criticar unilateralmente, que de ver la otra cara de la moneda.

  15. Yo no juzgué a nadie, sólo plasmé las cosas como las veo. En ningún momento dije que ser madre es un error. En todo momento he defendido que se tenga la opción de decidir si uno quiere tener hijos sin la presión social. La imparcialidad es una utopía porque en el momento mismo que uno decide por una palabra y no otra está utilizando la subjetividad. Al momento mismo de escoger este tema y no otro es subjetivo. Mi comentario no es un argumento porque no estoy tratando de probar nada, sólo mi opinión, de mujer hastiada de que la miren como bicho raro cuando expresa que decidió no tener hijos. Además, quien tiene el derecho de juzgar que algo no tiene argumento o racionalidad, quién mantiene la página, quién la escribe, quién la lee? El poder recicla los males que combate. Un buen escrito es aquel que tiene todas esas cualidades de “imparcialidad” “bilateralidad” o un buen escrito es aquel que hace que el que lo lea reaccione?
    Además un escritor puede escribir bilateralmente? Acaso no sería más responsable escribir de lo que se conoce plenamente porque es lo que vives día a día, escribir desde una unilateralidad porque es una opinión muy tuya.
    Y parafraseando a Unamuno es preferible ser antipático y que te lean a ser simpático y que te ignoren.

  16. Awilda, como dije antes, no he hablado de imparcialidad.

    Aparte de eso, la única posibilidad de bilateralidad que insinué fue, en el caso de los escritos de opinión (que son el tema aquí), la de tratar de ver varios lados de un asunto. Eso me parece necesario para debatir bien.

    Pero, como le respondí a David Caleb, entiendo la necesidad, de vez en cuando, de escribir una opinión sin intención de debatir, sin intención de aceptar que puede haber otra manera de ver las cosas, sólo para criticar algo, para desahogarte, o para entretener. David lo expresó bien.

    Ahora, en cuanto a esto: “¿quién tiene el derecho de juzgar que algo no tiene argumento o racionalidad?”

    De seguro estarás de acuerdo conmigo en que todos lo tenemos. Es nuestro derecho, como lectores en un foro abierto a la discusión, el de opinar que un escrito no nos pareció bien argumentado.

    Desde entonces has explicado mejor tu punto de vista, pero aquélla fue mi percepción cuando leí el escrito inicial. Por más que ya te entienda mejor, esa reacción inicial no la puedo desescribir. (Bueno, sí, la podría borrar, pero entonces el resto de la discusión resultaría confuso.)

    Lo que puedo hacer es asegurarte que ya te entiendo mejor.

  17. Axel: su escrito está bien montado, sobre cimientos fuertes e inteligentes. Sus argumentos están bien tejidos y entiendo que no adolescen de nada.

  18. Nota editorial: Aquí están las reacciones a la Parte II.

    Alma Rivera dijo…

    Ay es que tengo que volver a decir, no le guste a quien no le guste, que estoy de acuerdo contigo – con todo y los tres que me cuelgan del ombligo. Cuando empecé a estudiar, hace tres años, mis amigos varones me animaron – siempre dije que tenía un crew de cheerleaders todos machos. Fue una mujer la que me dijo: “¿Cómo vas a hacer eso? Tienes que pensar en tus hijos.” Todavía hay muchas que cuando me ven me repiten, “bendito el pobre Julián, quién lo cuida.” Han sido todas mujeres, ni un hombre me lo ha preguntado todavia. Quizás no se atreven. La maternidad no es para todo el mundo, gústele a quién le guste. De la misma forma que el matrimonio no es para todo el mundo, ni por ser mujer vas a ser casta y buena. ¿Quién definió en algún momento lo que era ser “casta y buena”? Que yo sepa, por ahora, sólo tenemos una vida y hay que vivirla sólo como queremos… nadie debería meterse con eso. El mundo no necesita más mamás… necesita más mujeres que se atrevan a ser mujeres, sea lo que eso signifique para cada cual.

    Bárbara Forestier dijo…

    Querida Awilda:
    En la vida cada cual tiene lo que decide tener. En mi opinión hay tiempo para todo. La cosa está en organizarse y tener las ganas. En mi caso, cuando me gradué tenía dos opciones. Me podía ir a los Estados Unidos a estudiar dirección escénica o me podía quedar y estudiar Creación Literaria. Puse todoen una balanza. Muchas cosas me empujaban a irme, pero las que me detenían aquí tenían todas que ver con mi hijo. Pude haberme ido, tenía el dinero, mi mamá y mis tías se iban a quedar con mi hijo y tenía donde vivir de gratis. Todo estaba a pedir de boca. Sin embargo decidí quedarme. Me dí cuenta que en este país para hacer teatro lo que hace falta son los permisos, las ganas y una truya de locos que crean en ti y en el proyecto. Pero sobre todo me di cuenta de que no existen estudios en el mundo que me den lo que me da la mano de mi hijo calientita en la cara cuando me ve triste o su voz suavecita pidiendome que lo abraze para dormirse y ni hablar de cuando me grita que me ama cuando llego a recojerlo después de todo un día de corre y corre. La verdad no cambio el estar a su lado por nada en el mundo. El llegó a mi vida para convertir mi monólogo en diálogo.
    Por otro lado no te juzgo. Mi vida no ha sido fácil. Mi camino lo he recorrido a fuerza de coraje y muchos esfuerzos, pero voy llegando y nada me detiene.Cada cual tiene sus metas y sus planes en la vida y si dentro de los tuyos no estan los niños, eso está bien también. A mi me consta que eres muy buen ser humano y que sabes bien para donde vas.

    Isabel Batteria dijo…

    Como dije en el otro, todas las que no quieran ser madres tienen derecho a decidir el destino y uso de su cuerpo, pero no debes juzgar a las que terminan pariendo. Si es por ignorancia, si es por el “chip” programado, no es su culpa, es más, ellas están tan seguras y piensan que están bien y no hay quien les dé una razón válida para hacerles cambiar de opinión. Entiendo que quieras mucho a tus amigas por el pasado en común que las une, pero te sugiero que si no te gusta sus temas de conversación, janguees más con tus otros amigos con ideas más afines a las tuyas y no las critiques. Ésa es la realidad de tus amigas, de quienes te has distanciado tan sólo decidiendo no tomar el mismo camino de ellas, y nadie te puede decir que has tomado la desición incorrecta, pero a ellas tampoco. Tienes que aceptar sus desiciones como mismo quisieras que aceptaran la tuya. Si el chip lo programó la sociedad, se preñan por ignorancia, porque they don’t know any better, y eso no es culpa de ellas. Uno es hijo de sus circunstancias. Si tú no saliste igual a pesar de la cercanía a ellas y de que te criaste en el mismo ambiente, algo, por más insignificante que sea, debe haber influido en tu formación, algo que ellas no tuvieron.

    Mientras, haga el bien sin mirar a quién. Y se divertirán, tan tan tan.

    Sí es cierto que la mujer de hoy está más clavada que la de antes, porque ahora llegan molidas de la calle para ser amas de casa. Pero me niego a pensar que sea por machismo o por condicionamientos sociales. Realmente, sobre todo en los últimos años, ningún hogar sobrevive con el único sueldo paterno. Ni decir que muchas casas ni siquiera lo tienen. Los hombres están poco a poco entendiendo que la paternidad sólo se diferencia de la maternidad por la primera letra, y están participando más de la crianza y del mantenimiento de la casa. Mayra Santos publicó para el día de los padres un artículo muy interesante sobre eso. Por mi parte, yo no pienso irme con ningún hombre que no sea capaz de plancharse su propia ropa o fregar sin dejar comida pegada a los cubiertos. Y espero enseñarle ese valor a mis hijos también.

    elijah snow dijo…

    Como dije en mi comentario anterior, estoy entera y completamente de acuerdo contigo.

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