Historias para no contar…

por las lunas llenas y los gatitos grises

¡Cómo nos gusta contar cuentos! Desde niños nos leen cuentos, historias fantásticas que son para ser contadas… Los padres nos piden que les contemos lo que hicimos en el cuido o en la escuela. Los maestros nos piden que contemos acerca de nuestras Navidades y vacaciones.De grandecitos, contamos a los panitas nuestras cosas de adolescentes, acerca del chico que nos gusta o del último vídeo que presentaron en MTV Puerto Rico. Cualquier cosa que nos pasa, la aprovechamos para llamar por teléfono a alguien y contarle lo que pasó.

De adultos, se mantiene esta linda costumbre de comunicación humana y, si nos pasa algo bueno, llamamos al “jevo” y le decimos: “Loco, a que no sabes lo que me acaba de pasar, está brutal…”. Si el suceso no es alegre, cambiamos el tono, pero aún así lo contamos: “Papi, chico, no fue mi culpa, pero me acaban de chocar el carro…”.

Contamos y contamos con emoción, pero hay veces que, simplemente, no podemos contar… Nos pasa algo inesperado, pero, simplemente, no lo podemos contar. Casi nos desesperamos, nos reímos solos, como el niño que acaba de hacer una maldad, y dudamos entre el contar y el no contar… Callamos porque, al no contarlo, lo mantenemos privado y secreto…

Estas Navidades tuve una de esas historias que NO se pueden contar… y la emoción de NO contarla la hizo muy mía… y me la disfruté, y me la gocé, y la guardé bien adentro. Me reí sola y, aunque en ocasiones quise contarla, la dejé durmiendo como un bebé al que no se le cuenta nada por no despertarlo…

Todavía hoy, vacilo entre el contar mi historia y el no contarla, porque me acosa ese pensamiento común, de que las cosas desaparecen si no las contamos… Me pican las ganas y mi lengua se traba por la historia no contada, entonces me doy cuenta y digo voy a escribir en Derivas… Pero no se crean que se las voy a contar… Simplemente es una historia para NO ser contada…

22 pensamientos sobre “Historias para no contar…”

  1. ay, mija, eso es trampa. déjate de cuentos y cuéntala, nadie se tiene que enterar de que te pasó a ti. por eso existe la ficción. te cambias el nombre y si quieres hasta el género y la nacionalidad, y lo demás es literatura tura. ;>

  2. Chica… dejame echar un poquito de fiero… Además el decir que se tiene una historia para NO contar… también puede ser ficción!!!

  3. Esta es tu manera de desahogarte sin comprometerte. Decir “lero lero” sin tener realmente que compartirlo. Me gustaría haber podido hacer eso cuando estaba en la escuela y me metía en líos, o simplemente no quería contestar las mismas jodidas preguntas de mi mamá:

    MAMI: ¿Cómo te fue hoy?
    YO: Mal.
    MAMI: ¿Tuviste algún problema?
    YO: Sí.
    MAMI: ¿Tienes tarea?
    YO: Sí.
    MAMI: Bueno, ¿qué quieres comer?

    Nota aparte, utilizas los puntos suspensivos en exceso innecesariamente, o al menos eso pienso. Me parece abuso.

  4. No entiendo. ¿MTV Puerto Rico? Tenía entendido que ese canal surgió hace poco tiempo. Entonces, ¿cómo lo pones de ejemplo para las cosas que contamos “de grandecitos” y “adolescentes”?.

  5. Yo también noté lo de MTV Puerto Rico, pero lo interpreté como que es lo que los jóvenes de hoy dirían. No sé…

  6. Ah, bueno, es verdad, Isabel.. Aunque el rating de MTV Puerto Rico es bien bajito.

    María del Mar, plis cuenta el cuento, o si no, invéntatelo como secuela: algo así, coquístico.

  7. No. No lo cuentes. Quien a solas se ríe, de sus maldades se acuerda. Y por cierto, desaperecerá igual, sea que lo cuentes, como que no, así que no te hagas ilusiones, amiga.

  8. !un yistro y un pastel de yuca! Ea lo que hace la duda, a lo mejor eso mismito era lo que la chica quería, Psicoanálisis de la concupicencia.

  9. “Me pican las ganas y mi lengua se traba por la historia no contada, entonces me doy cuenta y digo voy a escribir en Derivas”

    Tienes ganas, lo sabemos. Por favor, avanza y cuéntame cómo diache fue que llegaron a usar yistros para envolver los pasteles de yuca por la mitad y así compartirlos, porque nadie quería nada que tuviera hojas de plátano porque el refrán de “oro no es” es bien molestoso cuando uno es chiquito y se lo dicen y porque los de yuca son más ricos y son más emplegostados o plegostosos o como se diga y en la boca a veces como que se mascan, algo así. Dale, plis, cuéntanos.

  10. los pasteles de yuca se los comió una noche de luna llena, y los gatitos grises estaban en la tela del g-string, minúsculos, por eso el epígrafe (?!).

  11. dito, men!

    ustedes han caído, que cosa más graciosa.

    como estás, maría del mar, hace tiempo no te leía.

    buena treta, by the way! una estrategia parecida salió hace muchos años en En Rojo, pero en vez de María del Mar, se llamaba Luis Casillas el autor.

  12. pidoki dice pum y baja el punto como un peso judicial, zas! dicta sentencia la atrevida esta y juzga bien, a mi parecer. culpables por boberia en primer grado. a que no te callas esa, andaluza, que la franca no come cuento, como dice la chica primera, que es toda una jauria, toda ella.

  13. Padezco de una compulsión por confesarme ante mis amistades. Casi nunca me queda nada por contar, así que me identifiqué mucho con la última parte de tu escrito. Supongo que he progresado un poco porque ya no le cuento todo a la misma persona, ahora (como en las inversiones) diversifico mis cuentos.

    De todas formas como me decía una amiga mía: “tienes que aprender a guardarte una que otra cosita pa’ti”… así que no cuentes ná’.

  14. y es que no hay nada que contar…that’s it!!! para eso es también la ficción: para no contar nada, para no decir…

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