Se cierra la boca alrededor de un nada. Se encoge, se juntan las paredes mojadas. Un pico inconsciente se forma en los labios, un fruncido atado en el medio. La lengua flota. Un segundo, agua sobre el frenillo. Otro segundo, agua acaricia la lengua. Otro segundo, la lengua se ahoga. Traga. Se llena en otros tres segundos la cueva húmeda, sus ríos subterráneos se desbordan. Una y otra vez.
por Isabel Batteria