Hacer una pausa, es imperativo…

Hacer una pausa, es imperativo. Dos hileras de libros a diestra y siniestra aguardan con la parsimonia del polvo a ser leídos. Manoseado de páginas, a muy pocos, perra prisa, el reloj es un precipicio por el que me lanzo en diarios suicidios, para qué. Dante, si vieras que el infierno ahora es otro. Kundera lo sabe, y evoco La lentitud con resultado funesto. No me atrevo a escribir, entonces sueño despacito con poemas para no tener pesadillas. La hilera de libros, amontonados, silentes, la pantomima de sus sombras, el reloj para las seis y ahí están sentenciados a otro tiempo Updike, Dai Sijie, Arundhati, Mrozek, Makine, Marai. Es inútil escribir cuando tengo tanto para leer. Hacer una pausa, es imperativo…

8 pensamientos sobre “Hacer una pausa, es imperativo…”

  1. Gracias Griselle por tu comentario, así es, leer es otro combustible para la imaginación que desemboca en la escritura.

    Besos y abrazos,

  2. Guardaré las letras que más me han gustado: “sueño despacito con poemas para no tener pesadillas”. Me quedaré con ellas, tal vez con dicho método ahuyente alucinaciones nocturnas…

  3. Así es Madam, es necesario, hay que hacerle caso a esas señales intermitentes del cerebro agotado y hacer una pausa para eso, para que fluyan las ideas… Gracias Madam por tu comentario,

    Un abrazo,

  4. ¡Que manjar! Entre conejos, complejos y dioses tienes una pirámide alimenticia de los más completa con salchichas polacas y todo.

  5. Ummmm, de todo para todos los híbridos mi buen amigo Jesús, cuídate de los vetalas hindús y buen provecho al compás de samba…
    Saludos,

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