Había una vez un país partido y tricoloreado…

Hace una semana (y ahora que tengo una obligada licencia sin sueldo, claro) ando entramando la historia de lo que caprichosamente quiero convertir en novela negra. Los personajes me tienen en un vértigo mental, una especie de noria apocalíptica que da la misma vuelta en mi cabeza y me espeta el paisaje de siempre. Y es que believe it or not, toda la musa para esta opera prima la saco de mi país, el escenario idóneo de corrupción, manipulación de hechos y oronda desfachatez política para engordar el texto. Y ahora los dejo porque me levantaré a las cuatro a.m. (aunque abren a las ocho a.m.) a hacer la fila para el chequecito de desempleo en ADT.

16 pensamientos sobre “Había una vez un país partido y tricoloreado…”

  1. bravo! tirale a todo el mundo, saca todo ese veneno para fuera, no te quedes con nada adentro. un beso, david caleb acevedo

  2. Gracias David
    La verdad es que es bien frustante la situación. La escritura me salva del homicidio, je, je.

    Otro beso,

  3. Nos tienen secuestrados con este juego político. Comprendo tu coraje. Saludos desde las filas del desempleo.

  4. Ya sé, si no eres dios, entonces debes ser un gurú, a lo mejor el doble de Walter Mercado. La libertad de expresión es un derecho tanto tuyo como mío. No obstante, hay algo en que no coincidimos. A mí sí me importa tu opinión. Me genera una idea de lo frágiles que pueden ser ciertas opiniones desacertadas y sin argumentos.

    Un abrazo artificial,

  5. La censura está tan y tan rampante por aquí. Dios. Chicos y chicas, la no-literatura, el non-fiction, la historia, la opinión sin editar y la banal experiencia personal son a veces tan o más interesantes e importantes que un texto “literario” (entre comillas). Son, por ejemplo, el grabado de un momento histórico. Quizás en el año 3000 alguien venga, abra este sitio y encuentre que estos posts (y más aún los comentarios a TODOS los posts) mucho más importantes que los textos literarios mismos. Para nada quiere decir esto que se coja este sitio para lloriqueos constantes, pero dadas las circunstancias actuales es permisible y hasta natural, creo yo. A mi me importan tres vacas locas lo que está pasando en este país (excepto que está bien interesante), pero aún así respeto lo que otros dicen, y si hay que diferir pues se hace, pero sin ínfulas grandiosas, y (otra vez) con respeto. Tampoco es llegar a aquello de “si no hay nada bueno que decir sobre esto o aquello, mejor no digo nada”, porque esa no es la idea, pero hay maneras.

  6. Joel
    Tu exposición es sensata y madura. Me hago eco de la misma. Ciertamente, nada es descartable.Todo es prescindible en el ejercicio escritural. Los nombrados eventos trascendentales hasta la más ínfima cotidianidad, es parte del engranaje que compone nuestra existencia en este mundo. El escritor es un traductor, un intérprete de su realidad subjetiva. Opinar que un texto es bueno o es malo o que no es importante para una comunidad de lectores es una propuesta demagógica y egocentrista. Si no me importa no lo leo, la opción la tiene el lector pero eso no se traduce a todo un mercado de lectores que pudiera interesarle.

    Saludos,

  7. Saludos Nicole
    Tu pregunta es interesante. Creo que va a depender del criterio o el pre-juicio que el lector@ haga sobre un texto particularmente y de la cultura(popular, intelectual o híbrida) que acarrea ese lector. La fauna libresca es variopinta así como la fauna lectora. Yo, por ejemplo, no leo las revistas de farándula por una decisión particular y porque como lectora busco otras fuentes de lectura que me interesen.Reconozco que hay todo un mercado de lectores de revistas de farándula con intereses distintos a los míos y que tal vez, descartarían algún libro que para mí sea interesante sin siquiera leerlo.
    Podríamos hacer un foro interesantísimo de opiniones sobre este tema.

  8. Joel:
    La censura no está rampante aquí. La censura significa enmendar y suprimir texto, y aquí eso no se hace. Lo que se hace es criticar, decir lo que se piensa, y a eso todos tenemos derecho. “La opinión sin editar”… En Derivas no se edita la opinión. Deja de llamar las cosas como no son y deja que cada cual se exprese como quiera. Si no les gusta el escrito, lo pueden decir.

    Además, ni Luis Othoniel ni nadie se está expresando irrespetuosamente. Él dice lo que piensa sin malas palabras ni insultar a Maribel.

    Hay que aprender a no ser tan reaccionarios de modo que se llegue a un punto que no se sabe ni por qué se reacciona.

  9. ¿Estas “conversaciones” serán reflejo del momento que se vive? Con el asunto de la censura pues como que no la siento, cada cuál dice lo que quiera decir y el bloguero/escritor pues que bregue con eso.
    Con lo que no puedo estar de acuerdo es con la expresión de Joel…”A mi me importan tres vacas locas lo que está pasando en este país.” Cuando te corten la luz o el agua porque hay un paro general, cuando se forme un reperpero y se suelten los tiros y caiga un pana tuyo, tu mamá, o tu mismo. ¿Aún te seguirá importando tres vacas locas? ¿Seguirás indiferente?

  10. Difiero de Luis, pero también defiendo su derecho de expresarse.

    A mí me preocupa la situación, aunque a otros le preocupe más que a mí porque les está afectando más directamente, y el acercamiento de Maribel a través del filtro de la literatura me parece congruente con un blog idealmente literario (y además, no me pareció mal escrito).

    Pero Luis tiene derecho a decirlo si no le importa, y todo esto de la censura cada vez es más absurdo. Les señalo algo lógico y simple que no debería tener que señalar:

    El que considera que cualquier comentario en contra de algo es una censura está censurando al acusar a alguien de censura. O sea, Joel, según tu definición, tú también estás censurando. ¿Ves qué absurdo?

    Quiero aclarar también que aquí nosotros no estamos divididos en bandos, dudo que entre los que hemos criticado algunos de los últimos posts pensemos exactamente igual, dudo que ni Luis ni Manuel ni Raquel ni nadie veamos esto de exactamente la misma forma. El disclaimer de Derivas dice “Cada escritor expresa su propia opinión y no es portavoz de nadie”, y eso es cierto hasta cuando superficialmente parezca que estamos del mismo lado.

    Ahora, aquí nadie pretende quitarle a nadie el derecho de postear lo que le dé la gana, sea literario o no (y sé que no soy nadie para definirlo, ni siquiera estoy seguro de que la literatura exista, pero cada cual usa su criterio, Raquel usa el suyo al quejarse y yo uso el mío también).

    Pero también digo que si esto fuera una revista literaria típica, nadie le llamaría censura al derecho de los fundadores de crear una política editorial (saludos a los del Seminario de Edición) y decidir que sólo se publicarán textos con cierta cualidad literaria, que siempre sería lo que ell@s definan como literario, y nadie más, y se les respetaría su opinión y su derecho de definirlo en lo que respecta a su revista.

    La diferencia es que Derivas es un blog, no hay control editorial, no hay editores, y por eso se queda lo que hay, y no se pedirá la remoción o la alteración de un texto a menos que tenga contenido ilegal. Así se decidió desde el comienzo y así se quedará… Pero por favor no nos llamen censores potenciales porque contemplemos la posibilidad de que se privilegie cierto contenido o cierto estilo, porque todas las revistas tienen esos filtros.

    Ah, y en unos días me voy a autocensurar y voy a borrar este comment mío, porque me parece innecesario y no quiero que mi insistencia en fomentar esta discusión quede grabada para esa posteridad que Joel menciona.

  11. todos los días lamento estas boberías, cada vez más. creo que estamos malgastando sílabas, que este blog tiene cada vez menos escritores afanados en publicar y compartir sus textos, que se nos muere. es un bajanota venir, con ganas de leer algo que tal vez te ilumine el día y que lo único que crezca es esta mezquindad, estos resentimientos. es cierto isabel, los comments no son censura, no creo que aquí haya habido censura nunca, pero me parece que tampoco hay crítica. adulaciones bombásticas y opiniones malintencionadas es lo que leo la mayoría de las veces. y así no crece nadie. qué pena.

  12. Isabel,

    La palabra censura tiene muchos significados, no solamente el de suprimir texto, también significa, como bien escribiste, criticar, pero también es poner juicio (usualmente mal juicio) sobre algo que se dice o se hace. La palabra: censura tiene connotaciones negativas fuertes, lo sé, y la usé porque me parecía apropiada en el momento que la escribí. Y todavía me parece apropiada. Por otro lado, la frase “la opinión sin editar” está usada como parte de la enumeración de diferentes tipos de literatura; podría tener aluciones (y las tiene) a la palabra censura, pero no tiene ninguna alución al trabajo que haga Derivas sobre los textos, sino al hecho de expesar las opiniones sin censura (y ahí me estoy cancelando yo mismo, pero a eso voy)(pero antes) Yo sé a qué es lo que estoy reaccionando. Y no es a la opinión de Luis, es a CÓMO se proyecta su opinión (no solo la de él, sino también a una de Áxel anteriormente, porque con la de Raquel, no tengo ningún problema). Sale irrespetuosa. Como si lo que dijo el otro no valiece nada. A eso es mi reacción. Y estoy seguro que de igual manera se sintió Maribel (pero no quiero ponerle palabras en la boca a ella).

    Axel,

    Sé que con solamente decir censura, uno censura al que censura. Lo sé. Pero se olvidan que la censura se presenta de maneras invisibles. Al escribir censura todo el mundo reaccionó. Y ahora están concientes de lo que están haciendo sin saber. Tal vez, (de nuevo) la palabra censura es incorrectamente usada, debí escribir “la irrespetuosidad” o “la desaprobación y descarte desmedido y sin aclaración”. Tal vez. Y estoy muy de acuerdo contigo que todos tienen el derecho de decir lo que quiera (yo mismo lo he dicho antes). En cuanto a la división de bandos, a nadie he escuchado/leído mencionarla, esa asunción es tuya.

    Awilda,

    La verdad es que me importa muy poco lo que está sucediendo, y no me importa porque no me afecta, Y por eso no puedo pedir disculpas. Sí me importa cómo terminará, por la simple curiosidad de saber, y porque decidace lo que se decida, me afectará (creo), y sí me apena el que no tengan trabajo, porque sé lo que es eso. Pero no me voy a meter en los revoluces de gente… Si no hay luz ni agua, eso no es nuevo, ¿cuántos huracanes no se la llevan? A lo mejor así sucede algo para el bien de este país… Si cae algún amigo muerto, lloraré y a lo mejor reacciono. Mientras tanto aquí me quedo tranquilito.

    Nicole,

    1. Contestación a la pregunta de: ¿cómo saber si algo te importa o no antes de leerlo/conocerlo? Maribel contestó chéveremente, en el clavo. Pero también: lee un poquito, si te gusta, si te aburre, si te molesta, si te llena, pues decides si sí o si no.
    2. Lo segundo es que pienso igual sobre lo que dijiste en el último comentario… el malgastar de sílabas (ya termino)… Pero mi censura, para reiterar, no es hacia lo que dicen, sino al cómo; llámenle censura, llámenle ser conservador, llámenle llamado al respeto. Al final nadie es perfecto. (ya)

  13. Me parece que lo interesante de esta concatenación de opiniones en este post es el hecho de que se han manifestado puntos de vista desde perspectivas diversas y dinámicas. Creo que con Luis, no me molestó su opinión como lector, sin embargo, Luis es un estudiante doctoral con una cultura intelectual y teórica. Desafortunamente, su opinión es estéril, no está a la altura de un pensador teórico leído, carece de un argumento que la refuerze y convalide. Yo soy una escritora arrimada como quien dice, por Derivas y cuando Axel me invitó, le manifesté que para mí era un privilegio muy grande colaborar por la valiosa cantera de voces literarias de la que se compone Derivas. Como colofón, lo que hace al escritor es la voluntad de escribir, sin ambages que lo opaquen o desvíen de ese propósito.

  14. Yo creo que Luis dejo una mina para ver quién la detonaba. Y todos cayeron en la trampa, para bien o para mal…

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