Ghost Story

Lo rodean más de veinte hombres con antorchas. Lo hallaron caminando las calles del pueblo, trajeado con su cabeza cogida de la mano. Había pasado las tempranas horas de la noche tocando a las puertas del barrio. Cuando el chiquillo de la casa abría, le extendía la mano para hablarle cara a cara. De acuerdo al testimonio de las madres de los niños balbuceantes, el nudo de su corbata era un windsor perfectamente ejecutado. Quien quiera que fuera el cuco, monstruo o fantasma, sabía vestir.

El comisario trajo la soga. El consejo había decidido proceder con el extraño siguiendo los protocolos establecidos para el manejo de negros rebeldes. Curiosamente, no fue hasta que el dueño de la gomera se acercó para ajustarle el nudo alrededor del cuello que se dieron cuenta que el extraño en efecto no tenia la cabeza adherida al cuerpo y por ende seria inútil lincharlo. El dueño de la gomera miró confuso hacia el vació sobre los hombros del intruso, y éste aprovechó para sorprenderlo, propiciándole un cabezazo con la mano. El extraño entonces intentó abandonar el círculo pero el comisario dio la orden para la formación de una cadena humana. Los hombres se entrelazaron los brazos y empezaron a gritarle improperios al sujeto. Dos de ellos se salieron de formación y corrieron hasta su camioneta en busca de rifles y municiones. El dueño de la gomera yacía todavía en el mismo centro del círculo y el extraño lo pisaba fuerte sobre su vientre mientras caminaba a lo largo del diámetro.

Mientras, en las casas, los infantes víctimas de su visita registraban desesperados el contenido de sus cajones de juguetes en busca de algún soldado, truck o avioncillo con filo para serrucharse la cabeza. Un par de hermanitas, incluso, intentaron arrancársela una a otra, tirando fuerte de sus moñas. Algunos escribieron cartas pasionales a sus madres en crayola, exigiendo la degollación.

Le dispararon desde el árbol de donde originalmente intencionaban guindarlo. El sujeto esquivaba las balas agitando las manos como guardia de tránsito. Alcanzaron, sin embargo, a perforarle el abdomen, lo cual provocó su caída. Los hombres, aliviados, aflojaron la cadena. Abrieron el círculo.

No los vieron llegar: al menos una veintena de ellos, todavía descalzos y en pijamas, con sus cabezas cogidas de la mano. El hijo del comisario iba al frente. Ordenó la formación de una cadena humana alrededor de ambos cuerpos. Los padres, mudos, observaron como el nene, con su mano libre, agarró la cabeza huérfana del extraño en lo que los gemelos del dueño de la gomera acudían a su padre herido para degollarlo. Los gemelos entonces levantaron el cuerpo vacío de su padre, quien tomó la cabeza del intruso y se la puso debajo del brazo, no sin antes abotonarse hasta arriba y ajustarse el cuello de su camisa.

2 pensamientos sobre “Ghost Story”

  1. Estimado Guillermo:

    Su historia me parece haberla oido antes. No se si es la historia de jack the lantern (no etoy segura si es “o’lantern” o “the lantern”, es irlandes?bueno…), ese, el que se puso una calabaza de cabeza…o acaso eso que estamo buscando tiene que ver con negros en alabama y Ku Klux Klan? Dados sus antecedente me inclino a pensar en la segunda. De todas manera, perdone mi atrevimiento, pero mucho mas le pido perdone mi ignorancia e incomprension.
    Att.Alguien que lo estima mucho;-)

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