Eventualidades al compás del perico ripiao

Línea… Hay que jugar a la poesía para no atragantarnos (asquerosamente clichoso). Hay que jugar a la poesía para deshacer los nudos de la espalda (asquerosamente utópico). Te invito a jugar poeta (asquerosamente infantil), sabes, cuando juegas a la poesía y conjugas verbos al azar y fumas un cigarrillo y otro y otro y no sabes más que de las teclas y el cigarrillo y los verbos y cada partícula de aire es una expansión de palabras en el fondo que no dicen nada porque no se palpan sino que se escriben, en papel imaginario con tinta imaginaria rasgando cicatrices imaginarias para sugerir tramas ajenos que nada tienen que ver con el monótono quehacer diario que se acumula entre ceja y ceja…

Línea…

Me encontraba en medio del tumulto con ganas repulsivas de vomitar. Tanta hambre me había dado ganas de comerme mis propias palabras. Ahora suenan a retortijón en el estómago, suben por el esófago, quieren ser vomitadas, o expulsadas a manera de cerilla por entre las esquinas auriculares que conforman los balbuceos de la barra y la vellonera y la nariz hecha mierda, palo en mano, sabiendo que no sé bailar, ni hablar, ni discutir, ni maniobrar entre tanta fucking gente. Maldita paranoia.

Otra línea…

Ahora todo se clarea un poco más, las palabras se asientan como caldo de pollo Lipton y adquiero repentina locuacidad. Sigo palo en mano. Ahora converso dispersamente. Un sipi, una jalá, otra jalá, otro sipi, respiro con fuerza, me trago lo que queda en la fosa nasal derecha, respiro hondo, hablo del último libro de tal y tal. Escucho la música. Muevo los pies disimuladamente, no vaya a ser que a alguien se le ocurra ponerme a bailar entre tanta gente. Saludo. Balbuceo. Saludo. Me soplo la nariz.

Línea…

Aparentemente segura, escribo en la computadora: he vislumbrado el fin de nuestros tiempos en una oreja celular. Lo escribo pero no me lo creo. Lo escribo pero no me lo trago. Lo escribo tan rápido que olvidé que tecleaba. Lo escribo y me lo trago con los ojos, como si sumergirse en alguna vocal fuese posible. Como si perderse en el maldito tintineo del cursor fuese posible. Como si posible fuera un plano de potencia ficticia, en una papel ficticio, escrito con tinta ficticia que tiene detrás una programación xyzw html xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml" lang="en"
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que es igual a escribir en el aire o asumir que la escritura es permisible, incluso cuando no sirve sino para pajas mentales a las cuatro de la madrugada, palo en mano y sin haber establecido ninguna conversación productiva en los últimos seis meses.

Línea…

Escribo que deseché la voz escuálida del poeta, aunque sigo imaginándome en medio de alguna barra bebiendo absente y confabulando dentro de los espacios ebrios que me quedan de conocimiento, mi obra maestra, que será encontrada años más tarde en la demolición de la barra, cuando sean expropiados todos los negocios dominicanos de Santurce y se convierta Condado en la plaga masiva de Barrio Obrero y áreas limítrofes, y nos quedemos sin la soga y sin la cabra… Sin la bachata nuestra de cada día y la freidera de cuchifritos 24-7 detrás del complejo de apartamentos desde donde informo que ha fracasado el intento masivo por enlatar la poesía en editoriales maquiavélicas y aunque sé que el futuro de los neurotransmisores esta cercano, sigo teniendo fe en el tráfico de los vocablos (por eso de no ser del todo pesimista y…

Otra línea…

no he cerrado paréntesis pues me parece que las continuidades son bastante ingeniosas a la hora de describir notas como las que se acaparan en mi espalda y no queda más que jadear ante la pantalla y dejar la marca del jadeo húmedo y esperar que se disipe y pensar que me volví a tragar las palabras porque ya el hambre es demasiada, aunque no de comida sino de cerilla acumulada en los oídos de la gente que hanguea en el Boricua toda la semana y escucha incesantemente la vitrola y otro especimenes circunferentes al billar y los pinchos, entre ese perímetro exactamente donde se cabildean la misma cantidad de latas de medallas y propuestas pseudo-revolucionarias para una generación adherida a la viscosidad del ocio, y estas malditas teclas de la computadora que son mis enemigas, al parecer quieren devorar mis dedos, y yo con tantas ganas de comerme el vómito y seguir alimentándome de las palabras que ya no me caben en este espacio represivo que puede ser la página en blanco que es código, no página, sino codificación específica de programadores ajenos a la voluntad real de la materia orgánica que supone un escrito literario. Bastardos. No saben que el poeta mudó su piel, que ya no necesita de su artimaña evasiva para galardonarse. Basta con escribir pieles, no computadoras, es cuestión de una sencilla guerra de materias, un gargajeo de insultos, una lágrima hecha puño, hecha acero, contra aluminio que chispea madera, contorneando fuego, elaborando las cenizas de la cumbre afónica del carbón contra la piedra o la piedra y la piedra y las pieles y el carimbo y los siglos y los siglos de no saber para qué el lenguaje, si no nos sirve de un carajo).

Última línea.

Punto y aparte.

9 pensamientos sobre “Eventualidades al compás del perico ripiao”

  1. me encanta karina, la resignación y una rabia [metanarrativa] que al final no tienen ni fuerza suficiente para que una pare de escribir.

    me desencajó lo único el caldo Lipton, porque me pareció una interrupción publicitaria. afortunadamente en el próximo párrafo me olvidé del anuncio y pude volverme a sumergir entre las líneas.

    gracias y sigue sigue sigue escribiendo poesía para poder leerte más.

  2. Virgen de Regla, te ruego, sálvanos de las molestosas interrupciones publicitarias, nos van a desconcentrar.

  3. mera, no tengo ningun problema contigo, pero soy devoto de la Virgen de Regla y me dio con elevarle una plegaria. También me encantan las sopas Lipton. A proposito, mi madre tiene la teoria de que las sopas Lipton saben distintas en Nueva York. Ella se queja de que no son tan saladas como las boricuas. Cosas, locuras, de gente de El Bronx.

  4. no sabría decirte, hace años q no como sopas lipton… cuando quiero sopa pongo a hervir pollo, agua, cebolla, pimientos, sofrito (joumeid), maíz, zanahoria, fideos, etc. y cruzo los deos pa q no me quede tan salá como la de sobre.

  5. …El mundo tiene huracanes, terremotos y Tsunamis que le hacen el mismo efecto que tus bolas me hacen a mi. NADA, las veo guindando ahí y siento ganas de reir. Nada, bolas, guindando, ahí. En un espacio tan caliente y arrugado, miles y millones de vidas poco a poco se van cuajando. VIDAS, EN TUS BOLAS QUE PARECEN MUERTAS. Bolas, muertas, que guindan y guindan ahí, en ese espacio del que nunca quiero salir…

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