El paraíso de los indios

Mis súplicas a Santa Adriana fueron escuchadas. Una lata de pasta de Guayaba Canario apareció misteriosamente debajo de la nieve frente a mi puerta. Ahora, cada vez que puedo, voy a la cocina y corto una rajita de pasta y me tomo una tazita de leche. Delicious. Con razón el paraíso de los taínos era un llano cubierto de árboles de guayaba.

4 pensamientos sobre “El paraíso de los indios”

  1. todo suena tanto a contrabando!
    me recuerda a mis dos años en albany. sobreviví gracias a la única bodega dominicana que existía entre la nieve eterna y blanquita de upstate new york. quedaba un poco lejos de mi casa, en uno de los barrios más pobres del pueblo, justo al lado de un parque grandísimo, super lindo, y poco transitado. la única guagua que pasaba por allí tenía una ruta rarísima que daba un montón de vueltas, pero valía la pena el viajecito. siempre había plátanos, jugo de parcha, café yaucono, recao, y queso blanco.

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