El Nirvana de "Guavate"

Tengo un amigo Spinoziano, Deleuziano, hijo de Passolini, fanático de Junger y deconstructor de Freud. Tengo un amigo al que todos llaman “Guavate”, un amigo que sueña con lechones y no precisamente a la varita. Tengo un amigo que come sólo garbanzos y cerveza y que le gusta “vestirse de putita”. Tengo un amigo cuyo hobbie es caminar descalzo por la arena y pasar por italiano. Es así. Y todo tiene su explicación como verán a continuación y perdonen la rima consonante. (Tras ser diagnosticada por mi psicoterapeuta como una mujer histérica obsesiva-compulsiva, le busco una explicación medianamente razonable a todo… todoeso creo.) Pero bueno, back to Guavate… ¿Por qué apodar a una persona con un nombre tan grasoso, morcillesco y bachatero como ése? Es más simple de lo que piensa usted lector(a). Muy simple. Tan simple que no merece explicación alguna.

El hecho es que Guavate sufre de una enfermedad llamada Lechonitis martin melancolicus. Han sido varios y exhaustivos los estudios que se le han hecho y ningún médico ha dado con la cura… ni siquiera saben qué la causa. Cada día que pasa, Guavate deviene otro. Alguna vez me contó que fue obligado a ver Teen Wolf durante un mes, las 24 horas del día (un castigo de la infancia). Creí seriamente que ésta era la causa de su desdichado padecimiento. Me equivoqué.

Durante el día Guavate es un alumno sin igual. Ya apagado el sol comienza, sujetado a una variación de columna dórica que sostiene el techo de su balcón, en un cuarto piso (que más bien parece un sexto), a devenir un lechón a punto de ser cercenado o en Ricky Martin en sus etapas de “Vuelve” (o sea, antes del cross-over total). Guavate se asoma por su balcón y comienza a chillar, sí, como un lechón herido… como un buen lechón… ¡¡¡¡uiiiiiiii!!!!, ¡¡¡¡uiiiiiiii!!!! Entre cada doloroso y gutural chillido se entremezcla un dulcísimo verso de la canción Vuelve ¡¡Uiiiiiiii!! Vuelve, que sin ti la vida se me va, ¡¡uiiiiiii!! Así se despide… así deviene… así se convierte… así llega al conocimiento de la verdad… Luego, un suspiro… y a comer garbanzos.

4 pensamientos sobre “El Nirvana de "Guavate"”

  1. Cogí una clase con Guavate. La que dio Arcadio Diaz Quiñones en el verano del 2004. Súper cool el Guavate. Siempre creí que lo llamaban así porque de ahí era.

  2. de seguro que de hoy en adelate cada vez que vea o escuche a ricky martin me vere obligado a comerme un buen pedazo de lechón. pensandolo bien hay una tremenda correlación: Ricky Martin es un puerco.

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