El eclipse que nadie vio

Ayer, miércoles 20 de julio, hubo un eclipse lunar. No me importa que no encuentre documentación de él; yo juro por mi vida que vi un eclipse. No eran nubes, estaba despejado. Lo cogí a mitad. La luna estaba extraordinariamente grande a las seis de la tarde.

Cuando yo era pequeña, un eclipse era un acontecimiento importante. Había cobertura especial en las noticias, en televisión te enseñaban a construir un proyector para ver un eclipse de sol sin riesgo de ceguera, te decían que era peligrosísimo mirar al cielo. Interrumpían la programación desde el comienzo hasta el final. Todo el mundo se volcaba a la calle. Mi mamá y yo íbamos a la playa, al igual que cientos de personas. Los niños nos emocionábamos. En las escuelas, las maestras dedicaban la clase de ciencias a explicar, a veces prematuramente, lo que era un eclipse. Nadie pensaba que el mundo se iba a acabar, pero todavía el fenómeno natural era eso, un fenómeno, algo digno de interrumpir la novela.

Yo soy la única que vio ese eclipse. No me sorprende, si ya nadie le presta atención a esos asuntos. Últimamente me he encontrado sola en la calle viendo eclipses reales, la gente pasándome por el lado mirando mi cara de zángana elevada al cielo.

6 pensamientos sobre “El eclipse que nadie vio”

  1. Juro que yo también lo vi, y no andaba con Isabel. Estaba camino a mi casa y tenía la luna al frente. Miré al cielo y la vi llena. Un poco después miré y la vi a tres cuartos, y así siguió cambiando hasta que llegué.

  2. Acá en Bogotá también está pasando algo con el cielo desde hace como dos semanas: por la noche el color ya no es negro o azul oscuro, ahora es azul brillante. No sé que sucede, pero así es. Lo más curioso de todo es que nadie dice nada.

  3. Qué bueno que no estoy loca. Me acuerdo que la vi medio llena y pensé: Cuarto menguante otra vez?!

  4. Bueno, habrá que cambiarle el nombre al artículo. Ahora será, “El eclipse que todos vieron”, incluso Pablo que está en otro país. Eso, o todos sintieron ganas de solidarizarse con Isabel. Es broma. Es que estoy celosa porque yo no lo vi. Tal vez soy de las otras idiotas, de las que, contrario a Isabel, ignoran los bellos fenómenos naturales.

  5. Margarita, claro que no eres idiota. Es que tú tienes carro. Los que caminamos por la calle tendemos a mirar a todos lados para no aburrirnos. Muy frecuentemente nos encontramos incrustados a postes por no mirar hacia el frente.

    Aunque Axel lo vio guiando… Eso es que Axel vive en la luna.

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