El año

Se adentra enero en contra de diciembre. Traficando sus males de penumbra… Tanta ala de celaje se atisba en contra de los deseos… Y queda el ente… arropado en una cuestión inerte que son a veces recuerdos y a veces calle… Cuántas gotas a la espera de la descendencia… cuántas abismales causas de imperios hechos lágrimas cuando el reloj se vierte en un cuerpo… Contamos de atrás para adelante, pero si supiéramos el lugar de las horas nunca encontraríamos su equilibrio… Hay tanto de abismo en la reversa… Tanto que hacer en el proceso de retrocedencia, que a veces, es mejor decirnos de arena y olvidar el contaje… Se dice que enero se trafica en bombas de humos y estrellas que se prenden con fósforos inanimados… Que en este enero las balas al aire son la metáfora de barrotes, cuando el sol despunte las verdades de un país sin controversia… ¿Qué de balas sin perderse cuando la primera plana escupe sangre? ¿Qué de la primera plana? Cuando la arena caiga en su sitio, allí, dentro del imperfecto tesoro que son los segundos de silencio, entenderemos quel sol es más acá un presagio de encaminos y que siempre el mismo rayo se devora las pupilas, en bocanadas aledañas…

5 pensamientos sobre “El año”

  1. te la comiste, “hay tanto de abismo en la reversa”. este texto está filoso. y llama de nuevo que no entiendo el número que dice el mensaje.

  2. De paso… Alas y balas en éste, alas en el anterior. ¿Estoy mal en ver un homenaje a la Pastor, la dama de arriba?

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