Educación para el ocio

Hoy voy a matar algo. Cualquier cosa.
Ya estoy harta de que me ignoren y hoy
voy a jugar a ser Dios. Es un día normal,
una especie de gris con tedio se remueve en las calles.

Aplasto una mosca contra la ventana con el pulgar.
Eso lo hacíamos en la escuela. Shakespeare. Estaba en
otro idioma y ahora la mosca está en otro idioma.
Echo una vaharada de talento en el cristal y escribo en él mi nombre.

Soy un genio. Podría llegar a ser lo que quisiera con la mitad
de oportunidades. Pero hoy voy a cambiar el mundo.
El mundo de alguna cosa. El gato me evita. El gato
sabe que soy un genio y se ha escondido.

Tiro el pez al váter. Tiro de la cadena.
Y veo que es bueno. El periquito está aterrorizado.
Una vez cada dos semanas, ando un par de kilómetros hasta el centro
para firmar. No aprecian mi autógrafo.

No queda nada que matar. Pongo la radio
y le digo al hombre que está hablando con una estrella.
Me corta. Cojo el cuchillo del pan y salgo fuera.
Las aceras de repente chispean. Toco tu brazo.

 

Traducción de Miguel Marqués

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