Desvelo 10

La noche no le pertenece a los devotos del pitrinche
ni a los cardúmenes de cuerpos
que se pudren bajo el agua perfumada de la cama.
La noche es otra cosa.
Un algo más.
Más que una esquina anaranjada
para medias rotas
sin mujer.
Más que la intimidad banal de los tecatos.
Más que la escala
cromática
lograda
bajo el seno izquierdo de Ana Emilia.
La noche es pertenencia de las ratas
aladas
de los chinches-mimes
de los perros ciegos del vecino
y de los jugos amarillos que han dejado de ser sal.
La sal es un nosotros.
Un gesto irrepetible.
Malogrado.
Construido y consumado
a unas horas
donde el tiempo-carne
ya no juega a
palabrar.

2 pensamientos sobre “Desvelo 10”

  1. Chavi: como siempre rico y lleno de lo tuyo, que más puedes hacer,. que joderle las emociones al lector…? Te dejastes de pal;abreos y te espetastes en el deseo, me encanta.

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