De vuelta a la Antigüedad

Liberado de sus ligas con la herencia trágica de la fatalidad y la sujeción al capricho de los dioses, el hombre se transforma en la medida de todas las cosas, pero descubre que su libertad es inseparable de su soledad.
Carlos Fuentes, El espejo enterrado

Así nos cuenta el cuento Carlos Fuentes en un libro de 532 páginas, que comienza en el 3,000 a.C y termina en el 1992 d.C. El hombre de la Antigüedad se libera del peso de los dioses pero en esa libertad encuentra la más profunda soledad.

Me pregunto si hoy hemos vuelto a la Antigüedad, esa época a.C. Me pregunto si hemos desaparecido nuestros “Cristos” y hemos renegado la herencia trágica del “creer en algo” y de las sujeciones al credo, al capital, al matrimonio, y a la Iglesia; entre tantas otras cosas.

Los dioses de hoy no son los de ayer; sin embargo, aunque no son los mismos, son iguales. Son iguales porque los hemos cuestionado y derrocado. Y nuestra troya, es la de Brad Pitt, es una Troya “dioses-free”. En este valle de vida posmoderna, encontramos una libertad deconstruida, libertad “otherwise than” libertad, por incluir a Levinás en el asunto; encontramos una libertad extraña, pero nuestra. Y esa libertad extraña nos permite develar una soledad, “otherwise than” soledad, que no es la soledad de los Cien Años.

En ese eterno retorno que es la historia de la humanidad, el hombre antiguo se sintió solo y retornó a la sujeción de otros dioses.

No sé mañana, ni pasado, pero hoy quiero quedarme en la Antigüedad, quiero aprender a acompañarme de esa soledad…

2 pensamientos sobre “De vuelta a la Antigüedad”

  1. Esto me suena a antropología mi especialidad…
    te recomiendo leas THE NACIREMA PEOPLE de Linton, te reirás al final…

  2. Bueno, ahora tendré que bregar con más de una soledad…yo que estaba tan a gusto con la mía, la única. Puñeta!

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