Cuando el meao no es meao

Yo voy pa casa de Stephanie todos los fines de semana. La casa de Stephanie tiene una fuente bien bonita en la entrada con unos peces de colores anaranjados que tienen ojos grandes y tiran burbujas pa arriba en el agua. En casa de Stephanie hay una cocina gigante que dice Stephanie que está hecha toda de mármol que trajeron en aviones desde China. Stephanie tiene un perrito que se llama Cocó. Cocó jode mucho, dice el hermano mayor de Stephanie, porque se caga en la alfombra y se mea en su ropa de baloncesto. En el patio de la casa de Stephanie hay una piscina con una cascada que suena a aguacero. Hay una chorrera pa tirarse de cabeza, de espaldas, en fila india y de culo. La mamá de Stephanie nos regaña cuando nos tiramos de culo porque dice que nos vamos a rajar el casco. Pero nunca nos rajamos el casco y seguimos tirándonos de culo y quemándonos las nalgas y salimos de la piscina con las nalgas colorás y los dedos arrugaos como pasa, que dice Stephanie que es porque nos ponemos viejitas si estamos mucho tiempo en la piscina. Cuando subimos de la piscina, hay un montón de juegos que jugamos y un montón de canastos llenos de muñecas y muñecos y peluches y hamberguers de plástico y cocinas pequeñas y tomates de plástico y cajas registradoras pequeñas que hablan con uno y le dicen el cambio que uno tiene que dar cuando te dan más chavos de lo debido. Jugamos y jugamos y nos reímos y también a veces nos jalamos los pelos y nos aruñamos, pero después nos abrazamos y seguimos jugando y sacamos la manguera y mojamos toda la marquesina. Cuando es de noche, vamos a la biblioteca del papá de Stephanie para prender la música y bailar como locas canciones de madona y bailar y dar vueltas y brincar pa rriba y pelear con el hermano de Stephanie que Stephanie dice que es un cabrón, y yo le digo que esa palabra no se dice porque a mí me dijeron que te salían gusanos por la boca si uno la decía, pero a Stephanie no le salen gusanos por la boca, yo la veo y creo que salen flores rojas por su boca, en vez de vómitos o cosas feas, rosas rojas sin espinas que huelen al perfume de mi mamá cuando sale con papi a la ópera y yo me quedo esperándola en la puerta toda la noche, yo allí, enfrente de la puerta pensando en su traje rojo y los perfumes de rosas rojas. Un día en la biblioteca del papá de Stephanie, Stephanie me dice que vamos a jugar un juego nuevo que ella aprendió de una película de su papá que encontró en la parte de arriba de los libros. Ella me dice que pa jugar ese juego hay que quitarse las panties, pero yo no quiero quitarme las panties y ella me dice que nunca más va a jugar conmigo si no me quito las panties y yo me quito las panties y ella me dice que pa jugar ese juego hay que abrir las piernas, que ella nunca lo ha jugado con nadie, que este es un juego de nosotras nada más, que ella lo vio en una película y que es bueno. Y yo no quiero abrir las piernas pero ella me dice que si no abro las piernas le va a decir a mi mamá que yo me robé la cartuchera de Cecilia, con todo y sacapuntas y gomas de Hello Kitty y yo abro las piernas, que ahora me estaban temblando, y huele ahora a pescado, toda la biblioteca del papa de Stephanie huele a pescado de ése que comen mis papás con sus amigos de la ópera, y a mí me dan ganas de vomitar pero Stephanie dice que pa jugar ese juego hay que acostarse, y yo me acuesto y ella me sube la falda y saca la lengua y abre mis piernas y con la lengua sacada dice que es un juego bueno, que no me preocupe, que ella lo vio en una película, que las películas son buenas y más si son películas de su papá, porque su papá no compra ningunas polquerías. Y yo quiero mear, me dan ganas de mear y creo que me meo pero no es meao porque no huele a meao, huele a pescado y no me puedo aguantar y me meo con el meao que no es meao, no me aguanto, y ella me pasa la lengua por el meao y dice que es como lamer una paleta, que así se lamen las paletas y que este juego es divertido, aunque un poco apestoso. Y yo que nunca había jugado ese juego me mareé y no podía ver bien, solamente me imaginaba flores rojas saliendo de la lengua de Stephanie, una flor roja que me arropaba el meao que no era meao hasta que se escuha el pestillo de la puerta, y la puerta se jamaquea y Stephanie me lambe como una paleta y no le importa que la puerta se jamaquee, me dice que es Cocó jodiendo, que sigamos jugando, pero la puerta se abre y Stephanie enjolquetá en mi falda, con la boca llena de pescado… Mi mamá no me deja ir más a casa de Stephanie. Yo quiero volver a jugar.

25 pensamientos sobre “Cuando el meao no es meao”

  1. Bravo!> A lo Rita Indiana. Me dejas con ganas de más. Me seduce ese ritmo que no me deja respirar y me encanta que apalabres otra infancia/inocencia. Mala mia por tanto halago, pero delicioso texto-juego.

  2. Exactamente, cuando no es meao, es otro meao!!!!! Karina, wow. Enhorabuena por las paletas y las letras!!!!

  3. Extreme! ¡Hermoso! Fo, sentí la peste a bacalao.

    Mira, dile a Stephanie y a tu protagonista que le hagan caso a la mamá de ella. No se tiren de culo porque pueden lastimarse la parte de atrás del cerebro y arrepentirse por el resto de sus vidas.

  4. En serio, Karina, tengo que decir lo bien construido que me parece este escrito, tan inconsútil de principio a fin, con tantos elementos que manejas bien —la voz infantil, los detalles del mundo suburbano—, sin que se te caiga ninguno y ninguno parezca innecesario.

    Sólo porque me gustó tanto, me molestaron dos cosas: el pescado como descripción del olor, porque me parece que ya es un lugar común. He leído otras descripciones, todas muy sugestivas del olor que es, pero originales a su manera. El pescado es la más común, la popular, me gustaría oír de ti una nueva, porque hace falta.

    Lo otro es el detalle de la porno. Quizás es lo único que me sobró, creo que porque me pareció muy de gente grande tratar de explicar cómo a la niña se le ocurrió el “juego”. Es algo tan de adulto: “¿Pero y dónde esa niña aprendió eso?”. No creo que haya que explicarlo; quiero decir, no creo que Stephanie tiene que haberlo visto en una porno para ocurrírsele algo tan natural.

  5. estoy muy deacuerdo con axel en todo; yo también estoy cansada de leer el olor a pescado, además de que no es cierto que las mujeres olamos a pescado y tampoco me casa con las rosas rojas en la lengua de S.
    y lo mismo cone sa necesidad que surge de tener que justificar por qué a un niño puede llegar a ocurrírsele eso: todos hemos sido niños, sabemos cómo pasa.
    excelente tono y excelente texto.
    me encanta!

  6. ¿dónde vive Stephanie? Yo quiero…
    Bueno, lo del lenguaje entiendo que sea confuso, porque se pretende dar la voz a una niña, no sé, es evidente que es niña.Convendría usar un lenguaje más uniforme en la mentalidad de la niña, vamos a entenderlo. Estoy parcialmente de acuerdo con lo del bacalao y el video porn. Los niños se expresan repitiendo lo que aprenden, y utilizaste esos elementos comunes, porque de ahí pueden caer en la mente torcida de Stephanie. Quizás, si me lo dices de otra manera, funciona mejor. Pero no es pa tanto.
    En general es un buen texto, por la voz y el espacio que decide explorar, digno de dárselo a los imbéciles de la derecha religiosa política, que pretenden esconder estos episodios frecuentes debajo de la alfombra, y apagar esas voces tan pertinentes.
    Saludos.

  7. Siempre hay espacio para mejorar…Gracias por abrir foro, es necesario diferir, sugerir…y no siempre darnos palmaitas por la espalda!

  8. Si apesta o no a pescado depende de la persona.

    Una buena solución es describirlo como peste a Nenuco seco con un poco de sudor, digo, algo aproximado. O quizás el holor de la mitad de un libro de Editorial Norma (sin alusiones) acabado de comprar.

    Reitero: ¡Fo!

  9. A pesar de algunos detallitos que pueden ser mejorados este texto me parece excelente, de una delicia erótica hermosa. Mucha reminiscencia, en fin, me parece muy bueno.

  10. El texto fue bien eficaz y al punto. En realidad parece que es un niña la que está hablando. Donde único se puede discutir que se fue el hilo fue la parte de las rosas y el pescado, como ya han dicho. Pero creo que, como es una niña, se puede aludir a ese cliché. Algunos niños pueden odiar el olor a pescado a causa de cuando los padres los obligan a ir a rest. de mariscos.

  11. coincido con xavier en que está de lo más rita indiana en Papi, y bueno, defiendo a la niña en oler pescado y ver rosas rojas porque los niños usan clichés. lo que sí que a las niñas no les huele a pescado, porque la flora no está tan alborotada en esos años. como quiera, los clichés como los olores a pescados dejan de ser lugares comunes si se trabajan con originalidad. recuerdo un cuento excelente de deborah elías del taller de cuentos hace par de años sobre una maestra obsesionada con los calamares y con las pastes de sus hongos vaginales, y para mí que era uno de los mejores cuentos del taller, pero no sé pq no salió ese en la antología. anyway, a mí lo qe no me gusta es la última oración de que ya no la dejan ir a casa de stephanie.

    pd. axel: inconsútil????!

  12. a mí lo q me choca es el título. lo demás me convence suficiente

    aunque coincido en que lo de los lugares comunes se justifica en la mente de una niña, pensándolo bien los niños/as trabajan las metáforas con bastante creatividad.

    aunque no tuve ninguna expriencia parecida en mi niñez, Stephanie me recuerda un poco a Patty, la vecinita hija de cubanos exiliados con la que jugué barbies por tantos años. ella también tenía piscina y lo de tirarse de culo me trae muchas memorias.

    karina, creo que todos tus lectores esperamos con ansias la versión 1.1 de este relato corto!

    :D

  13. “Detecté el aroma pesquero allí, en el vello de su vorágine. La supe pez. Hoy me liquido sin ningún remordimiento por esta terrible ocurrencia; esa fue la mustia y fundadora fragancia, la primera que acarició la piel imberbe de mi olfato, la que rosada y ciega me vió nacer de la humeda agalla, de la entraña salina de mi madre.” Juan Carlos Quiñones, Breve Compra de pescados.

  14. Parece una niña la que lo narra. Te ha quedado genial! Creo que esos “juegos” los hemos experimentado, en distintas variantes, en nuestra infancia.

  15. A mi lo que me choco fue la parte de la opera…todo remite a Puerto Rico pero con lo de la opera me deslocalice, lo del pescado pues bueno, alla cada cual con sus olores. Pero lo de la opera…no se, que tal si en vez de la opera los viejos de la niña no frecuentaban una de las muchas puestas en escena de “Amor en la Hamaca”….aunque pensandolo bien, eso lo haria un poco grotesco (mas grotesco), mejor que vayan a la opera virtual.

  16. Pues a mi (pa no quedarme atrás) me gustó esto. Mucho. Su atractivo más grande está en la temática, la verdad es que para generar este chorrete de comentarios uno de verdad ve lo que un tema hace en el público. Por el atrevimiento de romper con eso que siempre nos aguanta en contra de ciertas cosas (como lo que me está aguantando ahora mismo de decir lo que quiero decir sin editarme).

    1. Sobre el título: El título es lo que primeramente hizo posible que esto se leyera y recibiera tanto feedback. Meao. ¿Cuántas veces ves Meao en un título? Al igual que encontrar “Mis PUTAS tristes” es como un llamado a todo el público, porque lo malhablado, aunque malhablado, vende. (Y no estoy diciendo esto en forma de mala crítica, al contrario, deberían hacerlo más, claro, en cualquier lado menos en las canciones de reggeaton por favor).

    2. En cuanto a la ópera: de verdad que la ópera no me molesta para nada. Porque bien puede ser que la realidad puertorriqueña no tenga una cultura de ópera, pero pueden imaginarse gente de otros sitios. Por ejemplo: yo desde el principio (por alguna razón) imaginé que esta gente eran de Miami (aunque no sé cómo esté la ópera en Miami). Y la verdad no importa, porque el show es dejar a la nena sola.

    3. El pescao. A mi tampoco me gusta el uso del pescado. Pero no por el cliché, sino porque no pensé que fuesen tan grandes. Pero después no importó, porque entonces sabemos que deben tener sus 11-12-13 años, who knows.

    4. Las rosas y la paleta: Las rosas sí que no. No oh. nop. Es como si de pronto hubiesen visto American Beauty. Nop. Mientras que por el contrario el uso de la paleta es genial.

    5. Yo quiero ver esa casa de Stephanie. Es más, deberíamos hacer un pari allí. De verdad que sí.
    (pero si es en Miami, nos va a salir a un ojo).

    6. La porno: estoy de acuerdo con Axel en que estas cosas a veces salen solas, por lo cual no hay necesidad de justificarlas. Por otro lado hay veces que sí se aprenden de otro lado, así que está bien.

    7. Mara: Inconsútil!!! Yo también la repetí con muchos signos de exclamación; no sé si por las mismas razones; la busqué en dos diccionarios: “Sin costura”, este Axel siempre mete una palabrota por aquí oye… ja ja.

  17. hay ópera en PR, en el Bellas Artes de Santurce, pocas… pero hay; hace dos años, antes de mi ausencia, yo fui a ver “Norma”.
    puede que ir a la ópera tenga connotaciones de alta clase social, pero no es así en todos lados, lo aseguro.
    karina, tu texto ha desatado mucho comentario… parece que todos lo estábamos necesitando!
    no sé si lo editarás, pero si lo haces, te aseguro que me encantaría leerlo; no dejes de postearlo! enhorabuena!

  18. cuando lo que entendiste no es lo que quise decir:

    cuando digo q me choca el título ( casi escribo chocha) no tiene que ver tanto con que diga “meao” o alguna “mala palabra” -sobretodo porque ni siquiera creo que deba existir dicha clasificación-. tal vez lo que me choc(h)a es que lo diga dos veces… la construcción de la frase “cuando x no es x” me parece slogan publicitario de un detergente malo, y en este caso, la narración, como vemos según la respuesta de los lectores, es super buena.

  19. Yo entendí lo de la ópera como el cliché de telenovelas, de la niña protagonista de chavos (ella es la que dice que espera cuando los papás van a la ópera), solitaria, fascinada con el mundo de Stephanie, su amiguita de clase media con chavos también, pero extreme cafre, con juguetes de plástico, un papá con una “biblioteca” rara, un hermano “cabrón”, un gusto por Madonna y, consecuentemente, una peste a pescado. Se me acerca un poquito a la típica iniciación lesbiana de la niña rica, más que Rita Indiana. En ese caso, no me estorba tanto lo del pescado, aunque sigo pensando que el Nenuco y la mitad del libro nuevo apestan más a vulva sancochada que un bacalao.

  20. Sí, la de la peste a pescado es ella misma, pero por la lengua de Stephanie.

    A mí me hubiera gustado aún más algo más cursi y trillado, como una sugerencia de que el papá o el hermano de Stephanie abusaran de ella o algo así.

    (La meta es que este mensaje rompa récords de comments, para que quede registrado como un episodio “¡¡¡inconsútil!!!” en la historia de Derivas).

  21. Nicole: I’m with you. Yo tampoco creo que sea una palabra mala, (lo del título), lo que sí creo es que es una palabra que no se usa por las conotaciones vulgares que puede tener. Y en cuanto a la construcción, también estoy de acuerdo contigo, esa fórmula de “cuando x no es x” es formulada (redundancies are so frutal) para juquear… o por lo menos todos estos comentarios lo prueban (sin mencionar que lo escrito está frutal).

    tengo que decir, también, que no me di cuenta que fui totalitario al decir que en Puerto Rico no hay cultura de ópera. La verdad no sé si hay “cultura” constante/evidente, aunque estoy seguro de que sí han habido (hay) puestas de escena.

    Ah, y el Nenuco es lo más horrible que alguien se pudo haber inventado en la historia humana.

  22. Bravo, yo sentí a la niña que narra, inocente pero bellaca y Stephanie tendrá buen futuro como dominatrix.

    Los niños siempre encuentran peliculas y cosas raras de los padres, luego absorben y repiten. Así que para mi, la porno queda perfecta. Las rosas le dan un toque poetico a la cuestión, el pescado no me molesta y POR DIOS estaría demasiado fuerte y clichoso que el papá de Stephanie fuera pedofil e incesto o como se diga. Ustedes hagan el mental picture, hell no.

    Y el viaje de que no tenga espacios entre párrafos, me encantó en este escrito, porque te va haciendo el amor rápido, rápido, quieres más, más, duro, duro, te late, te late, hasta que te vienes. Bello, bello, bello.

    WoOOooo

  23. un bloguero llamado electroduende escribió el siguiente comment, que seguía al de Maite Aragón, que la administración accidentalmente borró:

    buen cuento. pero el uso del lenguaje es confuso. al principio parecía un nene hablando y luego resulta que es una niña que cree que decir cabrón es malo cuando al principio dice palabras más feas. me gusta el intento de inocencia pero de verdad que el olor a pescado deja claro que el autor no es una niña en verdad, hace a uno separarse del cuento.

    Si electroduende se da la vuelta por aquí, lo puede postear de nuevo bajo su nombre

    Disculpen los inconvenientes

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