Creencias, inquietudes y otras manías

Escribo esto mientras con insomnio, así que espero que puedan comprender o, al menos, tolerar.

Creo que es bueno reafirmar, de vez en cuando, nuestras creencias. Al menos para ver cómo cambian a través del tiempo.

Yo creo en dios, pero no en las religiones. Temo que éstas inspiran más intolerancia que amor al prójimo. Creo que debemos comportarnos como si el mundo nos perteneciera, cuidándolo, recogiéndolo y ayudando a los demás. Que mis derechos terminan donde comienzan los tuyos y vice versa. Que nadie nos puede forzar a hacer algo que no queramos y si lo hacemos es porque nos dejamos.

Creo que mi opinión puede ofender a alguien y la tuya también, pero tenemos todo el derecho de expresarla o ignorarla. Que la virginidad es aburrida y la promiscuidad puede serlo también. Que el amor de películas es embuste, que las cosquillas que sientes cuando te enamoras son pasajeras.

Deberíamos ver menos televisión, leer más, dejar la computadora, descansar con mayor frecuencia y salir de la casa más a menudo.

No creo lo que leo en los periódicos y si lo creo, es con un grano de sal. Desconfío del gobierno, de los medios y de los religiosos. En cierto modo, desconfío de todo el mundo.

Creo que la pena de muerte no detiene a nadie de cometer un crimen, pero a veces creo que se puede justificar salir de violadores y pedófilos. Detesto a los padres que no imponen disciplina a sus hijos y también a los que abusan de ellos. Me pregunto por qué hay tantas leyes y regulaciones para manejar un automóvil, pero no existe nada para verificar si alguien debe ser padre (o madre) o no.

Creo que el consumismo nos consume y no sé cómo no nos damos cuenta.

Creo que las drogas se deben legalizar y si no, deben ilegalizar el alcohol y el tabaco. Creo que tú tienes el derecho de decidir lo que te metes en el cuerpo y sólo tú debes pagar las consecuencias de tus actos.

Creo que buscamos demasiado quién o qué tiene la culpa y que nos debemos concentrar más en cómo solucionar los problemas.

Creo que los tres partidos de Puerto Rico son lo mismo: políticos en busca de mejorar su situación, no la del pueblo. Creo que el pueblo espera demasiado del gobierno, pero a la misma vez, el gobierno fomenta esa noción. Que la mayoría de los empleados públicos sólo buscan un empleo fácil y no entienden (o no les importa) cuál es su función. Que los líderes de las uniones buscan lucrar sus bolsillos y les importa poco los trabajadores que dicen representar. Tampoco entiendo cómo los trabajadores no se dan cuenta.

Creo que el enemigo más grande de los puertorriqueños son los puertorriqueños. A veces me siento orgulloso de ser puertorriqueño, otras veces me abochorno de serlo. Creo que la culpa es mía, pero no sólo mía. Temo que jamás seamos un pueblo unido y eso me entristece. Con mucha frecuencia, siento ganas de salir de aquí y jamás volver.

Creo que al escribir esto, te ofendí y pido disculpas por eso. Pero es mi opinión y sé que debe ser respetada, al igual que debo respetar tu desacuerdo. Creo más cosas, pero son demasiadas para mencionar.

Creo que te hice pensar y, al final de todo, ése es el propósito.

3 pensamientos sobre “Creencias, inquietudes y otras manías”

  1. José, estoy de acuerdo con todo o, para no comprometerme, por si algún día me tiro para gobernador, casi todo. Con qué cosas estoy de acuerdo y con cuáles no, se revelará durante mi campaña, según lo que los sondeos determinen que quiera oír el pueblo.

  2. José, me pareció genial este trabajo. Yo también comparto tus odios, como comparto los de Isabel en su NADA DE UN MUNDO REAL.

  3. Se me dibujó una sonrisa en los labios mientras fui leyendo tu credo. Honestamente me gusta mucho más que algunos otros que le he leído a ciertas religiones. Decididamente este es uno de mis favoritos “Deberíamos ver menos televisión, leer más…” Gracias por motivar las neuronas y por provocar el ejercicio intelectual.

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