Cortinas de chispas rojas

Spanish Islam was tightly controlled… but there still was, by virtue of existence, the physical and spatial representation of the created enemy.
Jerrilynn D. Dodds, Literature of Al-Andalus

Cuando la realidad del momento ha pasado, la memoria se esfuma y pensamos que acabó. Es en esta desintegración de la memoria donde el espacio adquiere una agencia de recuperación.

Mientras leía unos artículos de Jerrilynn D. Dodds acerca de los espacios mozárabes en España, de cómo esta arquitectura e infraestructura mantenían el recuerdo de una identidad pasada, donde los arcos de herradura y los diseños arábigos en catedrales visigóticas adquirían una significación memorial porque repetían la historia de esa otredad que se creía perdida; pensaba en mis espacios.

Observé cómo la ubicación de mi butaca cerca de la ventana, la mesa de noche al lado izquierdo de la butaca y las cortinas de chispas rojas en el fondo de la habitación recuperaban memorias perdidas. Instigaban las ansias por momentos otros, ya pasados, ya olvidados, hasta que el espacio mismo los volvía a hacer presentes. Esa barrita inventada de estudiante graduado, con las mismas copas de vino de cristal púrpura que habían sido el envase de tantos brindis pasados, la cama en la misma posición de los últimos dos años, traían una avalancha de recuerdos y de otredades que creía haber enterrado en la memoria.

Entonces, me asusté mucho y decidí cambiar la butaca a la otra ventana, mover la mesita de noche al lado derecho, echar a la basura las copas de cristal violeta y comprar unas nuevas. Moví mi cama hacia la ventana donde antes había estado la butaca y di un suspiro de victoria y de oda al olvido…

Pero, al darme vuelta, vi las cortinas de chispas rojas que todavía estaban en el fondo del cuarto…… Y no las quise quitar… Así como los españoles al mirar la Alhambra, tan imponentemente característica de un pasado “otro”, no la pudieron destruir. A veces, el inconsciente se encarga de dejar reticencias que insten la remembranza.

3 pensamientos sobre “Cortinas de chispas rojas”

  1. María, me ha gustado tu escrito. Empieza rígido y luego se va desbocando en el carmesí violento de unas cortinas moras y olé. El pasado es tan cercano y lejano a la vez, como las calles brillosas en la lluvia de Toledo o una jarcha entre coplas y bailaoras flamencas.

  2. ¿Alguien me hace el favor de sacar este maldito sofá, recuerdo intacto del idiota aquél? Lo sé. Yo también he insistido en conservar el tiempo…que estúpida.
    PD:. Me gustan tus cortinas…já.

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