Un pensamiento sobre “Carlos Vázquez Cruz diserta sobre la crítica literaria”

  1. “¿Cómo escribir sobre arte y artistas sin abdicar de nuestra razón, sin convertirla en servidora de nuestros gustos más fatales y de nuestras inclinaciones más premeditadas?” Con esta pregunta comienza Karla Cobb su ensayo Pasión y crítica: la crítica de arte o el arte de hacer crítica. Ella misma nos dice que tal es la pregunta que Octavio Paz se planteara en París en 1960 al escribir sobre la obra plástica del pintor oaxaqueño Rufino Tamayo. El carácter casi filosófico que ha adoptado la critica literaria de nuestros tiempos, sin lugar a dudas da el marco de referencia para éstas reflexiones que el propio Carlos Vázquez Cruz convierte en objeto de divagaciones, lamentaciones y otras penurias inherentes al oficio de criticar. Me encantó de su introducción el artificio casi esotérico cuando menciona que “entre el cúmulo llamado “literatura”- surge la crítica, con la finalidad de destacar, ante el lector, la riqueza de la obra comentada.” De este escrito sobresalen las tres sugerencias-base implicadas en la crítica, como él mismo le llama: 1. La crítica debe distinguirse por su estilo: presentar un lenguaje bien cuidado; 2. La crítica debe ser educativa; 3. La crítica debe tener, como punto de partida, la buena fe. Éste último me llamó muchísimo la atención, puesto que no es un secreto que en nuestros días ese elemento tan fundamental escasea. Sin embargo, me consuela sobremanera la cita que hace el autor sobre Benítez Pezzolano: “las palabras del crítico son espejos de un carnaval en que se refleja, además, el crítico mismo.”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *