Caribbean Cool

A Carlitos por poco lo botan del colegio la semana después del welcome por dizque romperle la ventana al carro de Memo y Vale para tumbarle unas grabaciones de estudio. La clase entera por poco se fue a la huelga. Su viejo vino vestido de traje aunque algunos nos preguntamos si tendría la trusa puesta debajo. En el colegio, la raza era la diferencia entre entrar por beca o entrar por herencia. En el caso de Carlitos, los billetes no alcanzaban para comprarle un apellido de prestigio fuera del cuadrilátero. Los curas lo forzaron a disculparse frente a la clase. Algunos nos preguntamos si nos estaban grabando; si la expulsión de Carlitos del colegio era el gancho publicitario para anunciar su entrada al ring. El acróbata, sin embargo, seguía vestido de traje. Ni él ni su hijo dieron la señal para que se vaciaran los camerinos. Los curas nos despacharon después de la oración. A la salida, algunos le pedimos la firma al papá de Carlitos. Yo llegué tarde a inglés convencido de que las grietas en su frente se heredaban por conductos distintos a los billetes.

4 pensamientos sobre “Caribbean Cool”

  1. Me gustó mucho… ¿Es real, o imaginado?

    Sólo una cosilla: Al principio dices que “a Carlitos por poco lo botan del colegio”, pero después el narrador se pregunta “si la expulsión de Carlitos del colegio era el gancho publicitario”. Al fin y al cabo, ¿por poco lo botan o lo botaron sí?

  2. es lo mas (o lo menos) de lo que recuerdo…y no, no lo botaron…

    ahh y by the way,me alegro que te haya parecido bien,gracias….

  3. Jajajja. Doy fe sobre lo que cuenta Guille. Carlitos y yo nos pasábamos en Payton Place (todos los iupienses saben lo que esto quiere decir) durante nuestro primer año de universidad con otros secuaces. Mi amiga Lauramar siempre le hacía chistes de por qué no se subía al ring a pelear con su papá, y el se abochornaba. Carlitos, a pesar de lo que creen los que lo ven ahora en su programa de cable, era un estudiante inteligente y tímido graduado de un colegio de varones fundado por jesuitas.

  4. Je je je, Carlitos no es otro que un amigo imaginario que tuve en Hartford, uno de dos, el otro siendo Elijah Snow. Carlitos siempre le respondía a su padre con argumentos demasiado inteligentes para la edad de 7 años. Su padre, siempre se quedaba boquiabierto, y muy molesto, porque en su eterna ebriedad, nunca entendía lo que su hijo decía. Creo que todos tenemos un “Carlitos” que llevamos muy adentro… Por cierto, que en la Bárbara hay uno que fácilmente podría incitar un fuga… jejejejeje

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