Breve y divertida ficción moralizante

(Para leer a los niños en el salón de clases, pegar en paredes de oficinas municipales o mandar como “forward”:)

Una diligencia obliga a un estudiante de literatura con dos nombres, dos apellidos y aspecto de estudiante de literatura a estacionarse en una de esas áreas dudosas que se mencionarían como ejemplo de un área dudosa. No se considera prejuiciado pero, como tampoco es bruto, rápido completa el procedimiento de esconder su CD player (que hace tiempo piensa reemplazar por un iPod), sus discos (del tipo de música que oyen los estudiantes de literatura) y su Mac (preferida por los estudiantes de literatura). Al final sólo queda al descubierto una novela que ha estado leyendo en los tapones y en las filas. Deja el carro solo y al rato pasan dos muchachos, que tienen justo el aspecto que le preocuparía al dueño del carro, si no estuviera lejos. Al principio parece que van a ignorar el carro, pues realmente no tiene nada de llamativo, pero, de pasada, al más próximo a la ventana le da con mirar para adentro. “¡Cabrón, ese libro no se consigue en ningún sitio!”, le dice al amigo. “Me está que es primera edición”, responde el otro. Juntos rompen el vidrio para alcanzar el libro. De paso, se llevan también el CD player, los discos y la Mac.

2 pensamientos sobre “Breve y divertida ficción moralizante”

  1. Jajajaja Isabel…al fin…

    Bueno, parecerá increíble lo que voy a contar, pero es cierto, lo juro…Durante el mes de junio mi antigua pareja fue de vacaciones (y de una vez a visitarme)a Madrid. Durante el semestre tomé un curso de narrativa con el escritor Ricardo Piglia y tenía su libro más reciente “Ultimo Lector” firmado por él (sí, aunque sea una charrería). Como me boté comprando libros mi ex me hizo el favor de traerse una maleta con estos. Regresé a Puerto Rico a mediados del mes pasado, entré en mi habitación a desempacar, rebusqué la maleta de los libros y el libro no estaba. Busqué en todos los libreros de mi casa, de la de mis padres y no lo encontré. Por poco lloro…Y no había sido mi ex por que es típico estereotipo del chico administracion de empresas…(o sea no sabia quien demonios era Piglia etc…) Conclusión: en los aereopuertos también roban libros buenos…ediciones nuevas y encima firmados por el autor…
    Una real mierda surrealista-criolla
    Un chéquet furtivo, E

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