Sabía que tenía que entrar a la tienda. Despacito. Evitar la mirada del cajero. Caminar hasta el final del pasillo. Ojear rápidamente las opciones. Escoger el idóneo, pagar y pum: salir corriendo por la puerta. Comenzó a pensar que el cuero en contraste con su piel parecería ridículo… Escoger colores también lo parecía… Modelarlo… Plantearlo como alternativa de juego… Salir del baño con él puesto… Asumiendo otras maneras de asumir cuerpos que en-ajenos, cobran pertenencia en pedazos… Luego de fríamente calcular la movida, prosiguió a la caja… Con cautela… Gafas puestas… Cabizbaja…
“Son $80.95. ¿Desea baterías con su compra?”
oh, yea
Buena! Buena! Buena!
http://www.artheadmagazine.com
adios,
Beck DeRobertis
Karina llega al microrrelato, yes! y sadoco! yes, yes!
me gusta eso de asumir cuerpos enajenados. god damn!
ppopquoc
me gusta mucho esta abyección que se subvierte y se redime - las gafas son parte de ese triunfo
ochdgj
el de cueros y pieles en contraste y de los mas fashion! ese me gusta!!!!
El que se enamora pierde.