Balada de aprendiz

Contigo aprendí a querer más las uvas
acostarme con las cuatro estaciones
a ofrecerte el mundo en un chicle.
Aprendí a columpiarme en tu mano
asistir a la misma esquina del parque
a descifrar lo irrepetible del cielo.
Aprendí a guardar la memoria en
frasquitos de colores a soñar con el mismo
árbol
a idealizar tu monumento.
Aprendí a descubrir el intervalo que hay
entre dos cuerpos
a hablarle a las estatuas
a saber que los zafacones saben
guardar secretos.
Sobre todo
aprendí a querer
desde un rinconcito allá lejos del alma
a quererte
con los huesos.

3 pensamientos sobre “Balada de aprendiz”

  1. ok. muy, muy cursi. tal vez demasiado. es como Arjona pero un poco mejor. muy cursi, no puedo parar. no hay vuelta de tuerca, sólo cursi. aunque ahora que lo pienso, si estás haciendo una lectura del bolero “Contigo Aprendí”, tal vez tenga algo. Pero no creo, cursi.

  2. Guau, pero para catorce está genial. Digo, creo yo, quizás subestimo a la gente de catorce. A los catorce ya escribías mejor que Arjona, eso ya está establecido.

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