Me conmueve tu pecera;
ese vientre acuoso que me evoca tanto al mar.
Peces ciegos lo habitan sin querer.
Queriendo sólo habitarían tu mirada.
Miras blanco y me conmueves.
Me conmueve porque al verte nunca encuentro tu color
ni el color de tu universo salitroso.
Besas blanco, tocas blanco y me derramas blanco.
Pero no eres tú mi yo.
Mi yo es tu blanco.
La sal de tu universo.
Por eso me conmuevo
porque te me has vuelto un color
y yo no quiero que lo tengas.
Porque tu mar no es monocromo
y mi color no debe ser jamás tu pertenencia.
Muy bueno. El tuyo que más me gusta, de los que he visto hasta ahora. Lo único que me perturba es Darío.
Que hermoso…Me ha dejado sin aliento.
es el color del óxido, más quel color de blanco, el que carga este/a individuo/a…Me fascina
ay, chá (sabías que eso es té en portugués?, mi hipótesis es que de ahí viene tu fijación con los líquidos). tu caldo poético se me derrama a mí también. espero pronto imágenes de tu autoría.
Me fascina el efecto contundente de las imagenes que logras en este texto.