Todas las entradas de Raúl Lilloy

Raúl Lilloy es licenciado en ciencias políticas. Fue investigador becario, profesor de criminalística y director de informática de un ministerio público en su país, Argentina. En el 2002 se fue con su familia a Cuevas del Almanzora en Almeria. Trabaja en desarrollos en Internet y tiene un blog, Carnegie and Kafka.

United Europe Kingdom (UEK)

Europa, obligada por la necesidad de hablar un sólo idioma, se deslizó al inglés. Muchos americanos cuyos antepasados eran ingleses, alemanes o irlandeses llegaron a las costas europeas en búsqueda de trabajo —los trabajos internacionales eran sólo dados a los que podían acreditar inglés nativo. Ellos escapaban de la inmigración de hispanos que ocupaban sus trabajos, escuelas y barrios, otrora de gente rubia o por lo menos bastante blanca. Algunos países, los más pequeños, dieron una vuelta de tuerca y eligieron como primera lengua el inglés. Ése fue el caso de Lituania, Letonia, Luxemburgo y, prontos a sumarse, de Malta y de Cataluña.Euan Blair, hijo de Tony Blair, fue electo presidente de la UEK. Una de sus primeras medidas fue eliminar toda la plantilla de traductores del reino y poner un largo cartel que decía “Only English”. Hubo protestas. Entonces se formó una comisión para crear un nuevo idioma basado en el inglés, pero que respetara algunas palabras de cada uno de los integrantes de la UEK. A España se le permitió seguir usando palabras como fiesta, olé, toro, patio y siesta, entre las más destacadas. La eñe fue sólo aceptada en palabras muy entrañables como entrañable, niño o niña, año —por razones de buen gusto—, mañoso y España, con todos sus derivativos.

Algunos pueblos muy atrasados del sur de España, como Alcalá de los Gandules y Cuevas de la Mandrágora, resistieron los cambios y siguieron hablando en sus casas el español. El mal ejemplo cundió a otras zonas rurales de la UEK. Blair no arrojó tanques y misiles contra esos pueblos —al fin y al cabo la UEK era una república democrática y no un imperio— y ordenó convertir a esos enclaves pastoriles, nostálgicos de un pasado remoto —pero, hay que reconocerlo, de raíces europeas—, en parques temáticos. Se entregaron subvenciones a sus alcaldes para que los campesinos conservaran sus usanzas, sus vestidos y sus bailes. Para que crearan casas rurales y continuaran las fiestas de toros y de santos. Y también, para hacerles un enorme vallado perimetral.