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	<title>Derivas &#187; Néstor Barreto</title>
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		<title>La idea del orden en Cayo Hueso</title>
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		<pubDate>Sun, 04 Jan 2009 18:41:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Néstor Barreto</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La idea del orden en Cayo Hueso
Wallace Stevens
 
Ella cantaba más allá del genio del mar.
El agua nunca se formó para mente o voz,
como un cuerpo completamente cuerpo, revoloteando
sus mangas vacías; y aun su movimiento mímico
hizo constante grito, causó constantemente un grito,
que no era nuestro aunque lo entendimos,
inhumano, del verdadero océano.
El mar no era una máscara. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h1><span style="color: #800000;">La idea del orden en Cayo Hueso</span></h1>
<h3><em>Wallace Stevens</em></h3>
<p> </p>
<p>Ella cantaba más allá del genio del mar.<br />
El agua nunca se formó para mente o voz,<br />
como un cuerpo completamente cuerpo, revoloteando<br />
sus mangas vacías; y aun su movimiento mímico<br />
hizo constante grito, causó constantemente un grito,<br />
que no era nuestro aunque lo entendimos,<br />
inhumano, del verdadero océano.</p>
<p>El mar no era una máscara. No más era ella.<br />
La canción y agua no eran un popurrí aural<br />
aunque lo que ella cantaba era pronunciado palabra por palabra.<br />
Podría ser que en todas sus frases se agitaba<br />
el triturante agua y el jadeante viento;<br />
pero era ella y no el mar lo que oímos.</p>
<p>Pues ella era la hacedora del canto y cantaba.<br />
El siempre encapuchado, gesti-trágico mar<br />
era sólo un lugar por el que que caminaba para cantar.<br />
¿Este espíritu es de quién? dijimos, porque sabíamos<br />
que era el espíritu que buscábamos y sabíamos<br />
que debíamos preguntar esto a menudo mientras ella cantaba.<br />
Si era sólo la oscura voz del mar<br />
que se alzaba, o aun coloreada por muchas olas;<br />
si era sólo la voz externa del cielo<br />
y nube, del hundido coral murado-de-agua,<br />
no importa cuán claro, hubiera sido aire profundo,<br />
el suspirante discurso del aire, un sonido estival<br />
repetido en un estío sin fin<br />
y sonido sólo. Pero era más que eso<br />
más todavía que la voz de ella, y la nuestra, entre<br />
las insignificantes zambullidas del agua y el viento,<br />
distancias teatrales, sombras broncíneas amontonadas<br />
sobre altos horizontes, atmósferas montañosas<br />
de cielo y mar.<br />
                                                Era la voz de ella la que hacía<br />
al cielo lo más agudo en su desvanecimiento.<br />
Ella medía a la hora su soledad.<br />
Ella era la única artífice del mundo<br />
en que ella cantaba. Y cuando ella cantaba, el mar,<br />
cualquier ser que éste tuviera, se volvía el ser<br />
que era su canto, porque ella era la hacedora. Entonces<br />
nosotros,<br />
mientras la contemplábamos desplazándose allí sola,<br />
supimos que nunca hubo un mundo para ella<br />
excepto el que ella cantaba y, cantando, hizo.</p>
<p>Ramón Fernández, dime, si sabes,<br />
por qué, cuando su cantar finalizó y tornamos<br />
en dirección del pueblo, di por qué las luces cristalinas,<br />
las luces de los botes pesqueros anclados allí,<br />
mientras descendía la noche, declinando en el aire,<br />
amaestraron la noche y repartieron el mar,<br />
fijando resplandecientes zonas y polos ardientes,<br />
organizando, profundizando, encantando la noche.</p>
<p>¡Oh! Bendita ira por el orden, pálido Ramón,<br />
la ira del(de la) hacedor(a) de organizar palabras de mar,<br />
palabras de los fragantes portales, tenuemente estrellados,<br />
y de nosotros y nuestros orígenes,<br />
en más fantamales demarcaciones, más agudos sonidos.</p>
<p> </p>
<p style="text-align: right;"><em>Traducción de Néstor Barreto</em></p>
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		<title>De la poesía moderna</title>
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		<pubDate>Sun, 04 Jan 2009 18:40:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Néstor Barreto</dc:creator>
				<category><![CDATA[Transversa]]></category>
		<category><![CDATA[quicio]]></category>
		<category><![CDATA[tuerca]]></category>

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		<description><![CDATA[De la poesía moderna   
Wallace Stevens
 
El poema de la mente en el acto de encontrar
lo que ha de bastar. No siempre ha tenido
que encontrar: la escena estaba montada; repetía lo que
estaba en el libreto.
                                  Entonces el teatro fue cambiado
a otra cosa. Su pasado era un suvenir.
 
Tiene que estar viva, saber el habla del lugar.
Tiene que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h1><span style="color: #800000;"><span style="font-weight: normal;">De la poesía moderna </span></span>  </h1>
<h3><span style="font-weight: normal;"><em>Wallace Stevens</em></span></h3>
<p> </p>
<p>El poema de la mente en el acto de encontrar<br />
lo que ha de bastar. No siempre ha tenido<br />
que encontrar: la escena estaba montada; repetía lo que<br />
estaba en el libreto.<br />
                                  Entonces el teatro fue cambiado<br />
a otra cosa. Su pasado era un suvenir.<br />
 <br />
Tiene que estar viva, saber el habla del lugar.<br />
Tiene que encarar los hombres de su tiempo y recibir<br />
las mujeres del tiempo. Tiene que pensar sobre la guerra<br />
y tiene que encontrar lo que ha de bastar. Tiene<br />
que construir un nuevo escenario. Tiene que ser en ese escenario<br />
y, como un actor insaciable, lentamente y<br />
con meditación, hablar palabras que en el oído,<br />
en el más delicado oído de la mente, repita,<br />
exactamente, eso que quiere oir, al sonido<br />
de lo cual, una audiencia invisible escucha,<br />
no a la obra, sino a sí misma, expresada<br />
en una emoción como de dos personas, como de dos<br />
emociones haciéndose una. El actor es<br />
un metafísico en la oscuridad, punteando<br />
un instrumento, punteando una cuerda de alambre que da<br />
sonidos pasando a través de súbitas correcciones, completamente<br />
conteniendo la mente, bajo la cual no puede descender,<br />
más allá de la cual no tiene deseo de remontarse.<br />
                                                             Tiene que<br />
ser el encontrar una satisfacción, y podría<br />
ser de un hombre patinando, una mujer bailando, una mujer<br />
peinándose. El poema del acto de la mente.</p>
<p> </p>
<p style="text-align: right;"><em>Traducción de Néstor Barreto</em></p>
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