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	<title>Derivas &#187; Manuel Clavell</title>
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		<title>La mara de los She-Males</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Jul 2008 19:00:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Clavell</dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros relatos]]></category>
		<category><![CDATA[Pulp]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Manuel Clavell]]></category>
		<category><![CDATA[Puerto Rico]]></category>

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Antes de lanzarse a dominar el mundo luego de su transfiguración, el novato She-Male tiene que salir de la crisálida. Ello consiste en reconocer a uno no tanto como él en la multitud de sujetos no parecidos para llevárselo para su casa. Una vez allí, el She-Male procede a ofrecerle un refresco y, luego de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
<p><a href="http://www.derivas.net/wp-content/uploads/2008/07/2430978105_af9d276d4f_o.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-613" title="2430978105_af9d276d4f_o" src="http://www.derivas.net/wp-content/uploads/2008/07/2430978105_af9d276d4f_o.jpg" alt="" width="278" height="424" /></a>Antes de lanzarse a dominar el mundo luego de su transfiguración, el novato She-Male tiene que salir de la crisálida. Ello consiste en reconocer a uno no tanto como él en la multitud de sujetos no parecidos para llevárselo para su casa. Una vez allí, el She-Male procede a ofrecerle un refresco y, luego de pedir permiso, desvestirlo. Desnudo, el sujeto no parecido tiembla de miedo, síntoma directamente derivado del presentamiento a medias, con puro “fronte”, o la curiosidad. De hecho, para eso están los sujetos no parecidos en el espacio, para precisamente encontrar o hacer que se encuentren con sus abismos los She-Males.</p>
<p>Liberado de adolescencias superfluas y complejos de dualidad, el novato pasa a ser candidato “per se”.  Sin embargo, los asesinatos comenzarán y no pararán hasta su muerte, una vez ocurrida dicha superación de umbral.</p>
<p>Usualmente, sacan las cuchillas cuando el contacto de la piel de las nalgas contra el “matress”, más las caricias bruscas de los hijos semibarbudos de la ingenuidad, logran que se les paren los pezones y se les lubriquen los glandes. Por allí es que les sale la viscosidad que los vuelve loquitos al tacto. Con esa sustancia gelatinosa es que engrasan las cuchillas antes de asestar golpes certeros y profundos para que la sangre caliente tenga lugares de desague (como acantilados) por donde brotar. Eso casi siempre pasa en una cama de motel barato en los que los dependientes casi siempre viven allí con su mamá.</p>
<p>Luego de los hechos iniciáticos, los líderes de la mara (reunida detrás de los barrotes) cuentan los tatuajes de los de nuevo ingreso. Deben tener una mariposa negra en el cuello cual gótico “bar code” y una palabra ininteligible &#8211;su clave&#8211; debajo del ombligo, para que el Master Commander los pueda nombrar. Si han chupado a un policía justo antes de matarlo en pleno clímax, los She-Males se aseguran múltiple ración y la boca tibia (ahora con sangrita vampirezca entre los colmillos) del Master Comander una vez al mes.</p>
<p>Las computadoras de la prisión están disponibles dos horas al día para los She-Males “enmarañados”, porque también los hay rebeldes. Normalmente, esos últimos renegados del poder de la mara llevan un “piercing” y una banda de cuero en el escroto, como quien dice, para que se les note que ahorita se negaron públicamente a matar. Los rebeldes no tienen derecho al voto en las decisiones internas extraordinarias de los She-Males apuntados en el róster de la mara, pero sí ejercen un enorme grado de presión en términos del contrabando de las pastillas y el acceso a la Internet.</p>
<p>Los oficiales correccionales lo han tratado todo en contra de la privacidad, pero los She-Males de la logia siempre consiguen realizar sus ceremonias maquillándose como mamarrachos sin temblequeras al amanecer. Cuando el poquito de sol que se refleja en la atmósfera luego de la contaminación del pasado periodo “choigron” imperial sale por el Este, las criaturas tatuadas dos veces observan la penetración de los rayos en su interior. Saludan al astro candente al unísono, inclinándose unos frente a los otros al antiguo modo musulmán; pero siempre pendientes a lo que pueda tramar contra ellos el resto de la colonia penitenciaria.</p>
<p><a href="http://www.derivas.net/wp-content/uploads/2008/07/woodf.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-614" title="woodf" src="http://www.derivas.net/wp-content/uploads/2008/07/woodf.jpg" alt="" width="304" height="503" /></a>Lo más importante es el discurso que se ha creado alrededor de la subcultura She-Male en los edificios públicos y en los campamentos de verano gracias a las imprentas de “flyers” y los papelitos grapados en los postes de la luz. El sujeto “varonvarona” vive de lo que se dice de él acomodándose las bragas para que no se le escape un piropo contra un guardia penal, un comunero de luchas o una empleada de mantenimiento comprada como esclavita por ellos como si fuese un zombi a su entera disposición.</p>
<p>Para echarse la comida a la boca en el desayuno, después del saludo al sol, el She-Male debe gritar: “<span class="smallcaps">Uyyyyyyyyyyyy</span>, cariño, sácame de aquí. Los tutsis estos estúpidos me quieren eliminar”. Cariño responde que no, y cae al suelo inconsciente. Los demás gritan al unísono, “Chula, levanta ahí. Come y deja el show”.</p>
<p>El resto es historia. Los elementos en cuestión intercambian consoladores antisépticos con potencial de suciedad para enajenarse de la realidad colectivamente cruel de la ganga y se infectan por delante y por detrás porque sólo hay dinero para las hormonas, el entra y sale, y mucha desesperación. No hay agujas en el poblado extramuros, me dicen mientras investigo estas sospechas sobre el grupo como agente encubierto del “terminator taskforce” anticoagulante de los CDC. Las autoridades concernidas han tratado de contener los liqueos hepáticos echando cal por el alcantarillado cada 24 horas para que no se contagie el resto de los ciudadanos, pero una onda electromagnética en forma de huevo transparente gigante impide el paso de la brigada de superhéroes no acuclillados en contra de la despiadada mara municipal.</p>
<p>Junto con el enigma de cómo fue posible el mal manejo de la disposición antitóxica de los pellejos postoperativos y los cadáveres apilados al pie de las puertas de los crematorios en las afueras de la ciudad ardiente, se trata de otro misterio salvatruchezco de la secta asesina de los She-Males salvajes que aún queda sin resolver.</p>
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		<title>Pedro Angel Palou, desde su bitácora, acusa algo de lo que tenemos y lo mucho que nos falta</title>
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		<pubDate>Sat, 29 Apr 2006 03:37:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Clavell</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blog colectivo]]></category>

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		<description><![CDATA[Y ahora el blog se ha vuelto una responsabilidad intelectual. Una responsabilidad del humanismo crítico que pregono. Porque la literatura es algo más que palabras negras en páginas blancas: se trata de un lúcido ejercicio de la memoria colectiva contra el más cruel de los olvidos, se trata de un franco compromiso con la vida [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Y ahora el blog se ha vuelto una responsabilidad intelectual. Una responsabilidad del humanismo crítico que pregono. Porque la literatura es algo más que palabras negras en páginas blancas: se trata de un lúcido ejercicio de la memoria colectiva contra el más cruel de los olvidos, se trata de un franco compromiso con la vida y con lo esencialmente humano para desterrar todos los sueños de grandeza, trascendencia y vanidad. La literatura es una guerra contra la ciudad del sentido común, es un combate despiadado desde la magia de las palabras contra todo fanatismo, contra toda hipocresía, contra toda doble moral. La literatura –y el humanismo crítico que la sostiene- nos enseña que no hay caminos cortos ni salidas fáciles y que existe una ciudad del espíritu que nos hace mejores y libres por diversos y tolerantes. El humanismo nos recuerda que el horizonte es enorme, que se amplía cada mañana y nos dice esa sutil pero brutal verdad que afirmaba Sócrates: sólo sabemos que no sabemos nada.</p></blockquote>
<p style="text-align: right;">&#8211;&#8221;Qué es un blog&#8221;, 28-04-2006, <a href="http://blogs.elboomeran.com/palou/2006/04/qu_es_un_blog.html"><span class="smallcaps">Pedro Angel Palou</span></a></p>
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		<title>Fiesta: Multiplicidad</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Mar 2006 04:50:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Clavell</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blog colectivo]]></category>
		<category><![CDATA[Las propuestas de Calvino]]></category>

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		<description><![CDATA[Quinto de una serie de trabajos sobre las &#8220;Seis propuestas para el próximo milenio&#8221; de Italo Calvino, en conmemoración del vigésimo aniversario de su muerte.
Representar el mundo como un enredo o una maraña o un ovillo, representarlo sin atenuar en absoluto su inextricable complejidad, o mejor dicho, la presencia simultánea de los elementos más heterogéneos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span class="notapreliminar">Quinto de una serie de trabajos sobre las &#8220;Seis propuestas para el próximo milenio&#8221; de Italo Calvino, en conmemoración del vigésimo aniversario de su muerte.</span></p>
<div class="epigrafe">Representar el mundo como un enredo o una maraña o un ovillo, representarlo sin atenuar en absoluto su inextricable complejidad, o mejor dicho, la presencia simultánea de los elementos más heterogéneos que concurren a determinar cualquier acontecimiento.</p>
<p>&#8211; <span class="smallcaps">Italo Calvino</span>, &#8220;Seis propuestas para el próximo milenio&#8221;,  Capítulo 5: &#8220;Multiplicidad&#8221;.</p>
</div>
<div class="epigrafe">El surrealista se cansa de una actividad total de su ser que lo enfrenta a los peores peligros y lo enemista con el entero orden social: en la hora del reposo, escoge el instrumento preferible para continuar el avance en la superrealidad; se queda con el mejor, que es siempre un instrumento de raíz poética, un instrumento mandarín pero cargado de oscura eficacia cuando él lo toma entre sus manos.</p>
<p>&#8211; <span class="smallcaps">Julio Cortázar</span>, &#8220;Teoría del túnel: Notas para la ubicación del surrealismo y el existencialismo&#8221;.</p>
</div>
<p>Antes de que se acabara la fiesta, el humo de las velitas y el apagón, rompieron los platos cuatro en complicidad. Roberto no había enseñado lo suyo en medio de la sala sólo porque no era despedida de soltera y Amanda no acababa de pasar las bandejas llenas de entremeses vegetarianos. Fue que se acabó el vino y entonces el milagro de las Bodas de Caná, los gritos de Emmanueli en la cocina cuando se convirtieron en casi nada las copas y Berta recogió los cristales, los pedacitos, porque los vasos finos eran de Murano y los destrozos salen minimalistas, según las breves intermitencias ventosas de cada artesano que se fija entre los escombros lombardos de su reflejo en el agua de un canal.</p>
<p>El fantasma de la infidelidad recorría Europa, pero en Bairoa Heights, en Bairoa Heights, del Municipio Autónomo de Caguas, la infidelidad nada tenía que ver con la longitud de lo suyo y menísimos con el tal bandido, llamado Roberto se ha escrito ya. Todo lo contrario, estábamos todas y todos de <span style="font-style: italic">get together bon aniversaire de la fete Grimaldienne:</span> los publicistas de la agencia, los periodistas amarillosos y los empresarios de la industria de la construcción. @ Stefanía. Pararon las ruletas, negros y rojos, regresó Grace, el aeropuerto de Mónaco. Arrestaron al chofer.</p>
<p>Emmanueli me dice por aburrido que no empiece. Yo le contesto que ya empecé, y el tema giraba en torno a las inundaciones y las consultas de planos y mapas de ubicación. Berta se ofuscó en los problemas del catastro alemán, casi perfecto, y en el atraso de nuestra ley de propiedad horizontal, mientras la dueña de la humilde residencia residencial se resignaba a consolarnos de la siguiente manera: &#8220;No se preocupen, todos los camarones que se están comiendo con salsa marinara son de <span class="smallcaps">CostCo</span> y fueron pagados a crédito ayer, no empece los nubarrones que se asoman burlones por la cordillera del negocio, con la Visa Gold&#8221;.</p>
<p>En ese momento la perrita <span style="font-style: italic">terrier</span> se sentaba a mover el hocico de lado a lado frente al cornudo, porque intuía el peso de la infidelidad. Los resoplidos del mercader de Venecia lo delataban, cristal murano, y su mal aliento empeoraba la triste situación. La perra ladraba bajito y la dueña ignoró las atribuciones de inquisidora del can. &#8220;¡Canten, canten!&#8221;, pedía la dueña, ladraba la condená, apoyada con sombrero de cívica del piano de cola que estaba instalado, redundo, lo sé, en medio de la sala de estar. &#8220;Que alguien se apiade de la memoria de Rocío Durcal, la más mexicana de las españolas, y que se digne a cantar como dama de alta sociedad&#8221;.</p>
<p><span style="font-weight: bold">Ch.</span></p>
<p>Enseguida la doctora Rodríguez accedió a la petición, no podía desaprovechar esta oportunidad para ser la envidia de todas sus primas Conrado, esas muchachas que no quisieron arrimarse ni a la clave de Sol ni a la clave de Fa y que, en cambio, escogieron maridos maravillosos, que tenían hogares de envidia y de porcelana fina, con marquesina doble y todo, y que ya estaban en son de volverlas a hipotecar para ampliar las terrazas, los balcones con los jardines colgantes a la Babilonia, las alfombras persas asperjadas de ácaros y el <span style="font-style: italic">display</span> de cuadritos de las garitas en <span style="font-style: italic">decoupage</span>.</p>
<p>Al observar esa escena bucólica (enfocaban en el pastor) que incluye a la pareja borracha que susurraba obsenidades mientras se manoseaban frenéticamente en una esquina del comedor, el piano decidió que la noche no estaba como para teclas blancas, ni bemoles, ni jurisdicciones pentagramáticas de urgencia atonal. Todo lo contrario, al muy maderudo depresivo gruñón le dio con desviarse hacia las bachatas infames, sustitución pecaminosa que obligó a bajar a las niñas del Colegio Puertorriqueño, que descansaban bronceadas en el cuarto de huéspedes; último del hogar.</p>
<p>Las niñas bajaron, &#8220;mami, mami, mami, ¿qué hora son en este cuarto tan grande, con espejos de pared y lámparas de lágrimas color de diamante, con destellos de azul pavo real?&#8221;, curiosas, las muñecas hablaban. &#8220;Pues, hijitas mías, el azul pavo real tiene que ver con los escudos de sus apellidos constantes y repetitivos, y las pausitas, esos mismos que ustedes apuntan en las libretas caligráficas para el laboratorio de las monjas, los escritos que van a plasmar en sus capitulaciones matrimoniales; una vez decidan que es hora de que Roberto y lo suyo las trabaje por detrás.</p>
<p>Gracias a Dios y a la Virgen Santísima que el jardinero no escuchó nada de eso y que sus faenas comenzaban mañana por la mañana. Tijera en mano. Zas, zas, zas. El bizcocho se cortó y el pedazo del medio con los huevos a medio batir le tocó al hombre de la caza. &#8220;Datuipa, Datuipa, mi vida, cuando termines ahí, ¿me puedes sacar la basura, por favor?&#8221;. Dos codornices trajeron los perros en las mandíbulas luego del escopetazo, y esa última petición con perdigones fue de tan mal gusto que Datuipa tuvo que hacer un esfuerzo ignaciano para darle <span style="font-style: italic">delete</span>. Fin de su contemplación gastronómica con la pechuga rostizada del faisán. Según Emmanueli, al tipo le encantan las despedidas de soltero en los barrios negros de la capital, con putitas de tetas duras y nada debajo, con el coño directamente expuesto al rojo <span style="font-style: italic">cranberry</span> de su Martini Cosmopolitan.</p>
<p>Fregó Silvettina.</p>
<p>Betty mapeó.</p>
<p><span style="font-weight: bold">Z.</span></p>
<p>El bingo estuvo a cargo de Naraducción y el chisme mejorcito de toda la noche lo contó Rampunsel. Son los viejitos de la casa de al lado los más sufridos &#8211;eran las trenzas, fue confirmado&#8211; porque el piano, obsesionado con las teclas negras y las corcheas semifusianas, decidió exorcisar con escándalos su oloroso mal estomacal. Una foto, familia, una foto para la revista <em>Magazín</em>. Yo pude distinguir entonces el centro de mesa y sus florecitas de Casa Febus. Eramos todos centralizados, leyendo poemas de Mario Benedetti y posando frente a la pila, detrás del cura Cosntantino, para la pose caricaturesca del inconsciente bautismo infantil.</p>
<p>Rosita me confesó que era alérgica al <span style="font-style: italic">flash</span>. Yo se lo perdoné con dos genuflexiones y un beso en la mano y, por si las moscas, anuncié a toda la ilustrísima concurrencia que me entró una llamada. Dejé que la copa rota echa pedacitos &#8211;redundo, lo sé&#8211; descansara sobre el chinero &#8211;nadie la vio&#8211; y en un abrir y cerrar de ojos me eché par de gotas de LSD y brillé la tetera de plata. Proust, loca sucia, para colmo parisina, no pude evitarlo, era setentoso y estaba pasado de moda pero esa mancha delataba otra infidelidad. La perra <span style="font-style: italic">terrier</span> se inclinó como para ensuciar algo y soltó una meada justo en medio del pasillo, sin permiso del cuadro de Alicia Alonso que depositó allí el representante artístico de Francisco Rodón. El piano hizo mutis, digo, las teclas blancas y su director sinfónico, y las mazurcas que provenían terribles de ese silencio del clacisismo (léase ascenso del criollismo) me penetraron los tímpanos. Caramba, Roberto, ¿usté no cree que en ocasiones como esta será mejor enviar las invitaciones en papel de hilo falsificado, superchería, pero por Internet?</p>
<p><span style="font-weight: bold">II.</span></p>
<p>Es el momento de los gemelos filántropos, el brindis y la divulgación massmediática de la campaña publicitaria <span style="font-style: italic">Somos Iguales</span>, de SER. Es el momento de abrir los regalos, destellos de papel de estraza, que es mate, de acordarse de los aniversarios. Es, sin dudas, la noche de Silvette. Yo poso para el lente de <em>Magazín</em>, pícaro maquillado, ella se esmera en abrocharse el botón de madreperla y ajustarse las enaguas semitransparentes. Mami, qué rica. Yo le cojo el ruedo sin querer. &#8220;Silvette, amor mío, anoche te pegué cuernos con Emmanueli, todo está bien, cariño, todo está bien?</p>
<p>Hubo complicaciones, ciertamente, las hubo, porque las niñas bajitas vestiditas de ballet para la <span style="font-style: italic">premiere</span> del bronceado quisieron que su padrastro las ayudara a completar la asignación de inglés. Mark Strand tuvo que tapar huecos, pero contentísimo, porque lo suyo &#8211;olvídese de Roberto ahora&#8211; era la improvisación. <span style="font-style: italic">My darlings, listen to me carefully:</span></p>
<p><span style="font-style: italic">&#8216;Open the book of evening to the page</span> <span style="font-style: italic"><br />
where the moon, always the moon, appears&#8217;</span>.</p>
<p>Eso les dijo, o algo con textura bechamel que se viene lento y así.</p>
<p><span style="font-weight: bold">K.</span></p>
<p>Si vieran las telas y cómo las fruncían para que no se enlodaran. &#8220;Jaime, por favor, aguánteme el ruedo y la mariposa brocado agridulce aquí&#8221;. Jaime, cansado de estar de pie y sonriendo, se cuestionaba para sí: ¿Es boda o es <span style="font-style: italic">wedding banquet</span>?, robó alguna vez entre tanto cuestionamiento, hubo sed de justicia y contrato de servicios profesionales. Esto último entre tanto trámite notarial. Hubo amores en las alcobas de la servidumbre &#8211;más manchas, redundo, lo sé&#8211; y hubo que madrugar para hacer las camas y trasnocharse para mantenerlas calientes; antes de que los amos lo ignoraran por enésima vez como ritual propiciatorio del pasto y del irse a acostar.</p>
<p>Dieron las doce sin cenicientas, sólo con la protagonista simple y real de este cuento clarito: Cruella de Ville. Dieron las docen en punto y sereno y la madama se llevó el arreglo floral de su centro de mesa; un pétalo y su rocío se llevó por cada campanada. Tlon. Tlon. Eso se supo al día siguiente, cuando la Amanda, heredera legítima del inmueble inundable de Bairoa Heights, se sentó a leerle a la <span style="font-style: italic">terrier</span> su destino según iba apareciendo en el Tarot. Ahorcados no. La zota de oros no.</p>
<p><span style="font-weight: bold">III.</span></p>
<p>Emmanueli echó un vistazo a la comarca de Willie Miranda Marín, alcalde, y al regresar el rabillo del ojo a la casa tropezó con los borrachos de la esquina del comedor. Eran 70 años. Los mantelitos ya, a esa hora, estaban desajustados. La leña de la chimenea seguía siendo de plástico y el jarrón chino contenía las mismas guajanas secas de la zafra del 52, como si aquella sala no se inmutara ante las frivolidades de tantas aves del paraíso a sus anchas y flotara como una pompa limpia por el jabón. Una verdadera sorpresa, todo aquello, porque la verdadera fiesta &#8211;redundo, lo sé&#8211; comenzó en ese breve instante en que no estás,<span style="font-style: italic"> sui generis</span>, cuando se escucharon las risotadas en la cocina y ocurrió (como por arte de magia y un desvanecimiento) el segundo apagón.</p>
<p>&#8211; mcc#</p>
<p class="epigrafe">In the corner of<br />
your eyes, stranger,<br />
&#8211; <span class="smallcaps">Paul Celan</span></p>
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		<title>Nueva dirección de Estruendomudo</title>
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		<pubDate>Sun, 19 Mar 2006 21:29:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Clavell</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blog colectivo]]></category>

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		<description><![CDATA[Queridos amigos blogueros:
Estruendomudo se ha mudado a esta nueva dirección.
Les ruego que pasen la voz y que actualicen sus enlaces, si no es molestia.
Abrazo,
m
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Queridos amigos blogueros:</p>
<p><span style="font-weight: bold">Estruendomudo</span> se ha mudado a esta nueva <a href="http://www.carnadas.org/blog/">dirección</a>.</p>
<p>Les ruego que pasen la voz y que actualicen sus enlaces, si no es molestia.</p>
<p>Abrazo,<br />
m</p>
]]></content:encoded>
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		<title>En las librerías segundo número de la revista literaria La Secta de los Perros</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Mar 2006 13:30:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Clavell</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blog colectivo]]></category>

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		<description><![CDATA[
El colectivo literario La Secta de los Perros acaba de lanzar el segundo número de su revista de título homónimo, dedicada a las imágenes que son ladridos y la escritura rabiosa.La revista, diseñada e ilustrada por el artista gráfico Alex García y editada por los poetas Mara Pastor y Rafael Acevedo, cumple su primer aniversario [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.aeped.es/vacunas/pav/modulo1/Imagenes01/fig01.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img src="http://www.aeped.es/vacunas/pav/modulo1/Imagenes01/fig01.jpg" style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px" border="0" /></a></p>
<p style="text-align: justify">El colectivo literario La Secta de los Perros acaba de lanzar el segundo número de su revista de título homónimo, dedicada a las imágenes que son ladridos y la escritura rabiosa.La revista, diseñada e ilustrada por el artista gráfico Alex García y editada por los poetas Mara Pastor y Rafael Acevedo, cumple su primer aniversario e incluye una selección de poemas, ensayos, relatos y reseñas cinematográficas alternativas al modelo cursi, nacionalista, pedagógico y serión que –a su juicio– domina hasta el bostezo las ilustres letras del patio.</p>
<p>En esta ocasión, los lectores sentirán los colmillos juguetones de Pedro Cabiya, que entrega un raro cuento de ciencia ficción. Además, Aravind Enrique Adyanthaya reta las convenciones de la escritura coherente al llenar su página con signos de significado oculto. Rafael Acevedo explora las rutas del erotismo problemático en un poema anticool. Yara Liceaga se une a Rafa Acevedo en dicha tarea anticool, con otra pieza poética que es una jaula de extrañeza. Pepe Liboy escribe un ensayo sobre el tema embriológico como médula de la obra inédita de Yara Liceaga.</p>
<p>De otra parte, Félix Jiménez realiza un collage discursivo en forma de cuento partiendo de retazos de expresiones hace tiempo globalizadas. David Caleb Acevedo regresa a la narrativa paranoica con otra pieza de ciencia ficción queer. Néstor Rodríguez hace una disección del aspecto postcolonial de la narrativa de Pedro Cabiya. Manuel Clavell Carrasquillo mezcla tabúes gay y política china en un poema con protagonista carnívoro. Armando Cruz reseña varias películas de arte pornográfico y Rodrigo Köstner experimenta con el microrrelato psicoerótico típico de los blogs y otras criaturas fieles al hombre y la mujer que solo leen en la blogsfera. Mara Pastor hace la síntesis de la jauría en el editorial-introito.</p>
<p>La Secta de los Perros  #2 está disponible en las librerías La Tertulia  del Viejo San Juan y Río Piedras.</p>
<blockquote><p>   <span style="font-style: italic; font-family: Verdana,Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: 85%">En la ilustración: Joseph     Meister, que había sido mordido por un perro rabioso, es vacunado     por un ayudante de Pasteur, situado en segundo término con aspecto     preocupado. Roger Viollet transmite en su dibujo muy intencionadamente la     atención social existente.</span></p></blockquote>
<p><span style="font-style: italic; font-family: Verdana,Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: 85%"></span></p>
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		<title>Mayra Santos finalista Premio Primavera de Novela 2006</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Mar 2006 15:31:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Clavell</dc:creator>
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El escritor Fernando Scwartz ha ganado hoy la X edición del Premio Primavera de Novela, dotado con 200.000 euros, con su obra Vichy, 1940. La escritora puertorriqueña Mayra Santos Febres, con Nuestra señora de la noche, ha quedado finalista de este premio que convoca Espasa Calpe y Ámbito Cultural y que se ha fallado esta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://english.unc.edu/latina-o/graphics/msf1-small.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img src="http://english.unc.edu/latina-o/graphics/msf1-small.jpg" style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px" border="0" /></a></p>
<p style="text-align: justify">El escritor Fernando Scwartz ha ganado hoy la X edición del Premio Primavera de Novela, dotado con 200.000 euros, con su obra <em>Vichy, 1940</em>. <span style="font-weight: bold">La escritora puertorriqueña Mayra Santos Febres, con <em>Nuestra señora de la noche</em>, ha quedado finalista de este premio que convoca Espasa Calpe y Ámbito Cultural y que se ha fallado esta mañana en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.</span></p>
<p style="text-align: justify">El jurado, que ha dado a conocer los nombres de los ganadores, ha estado compuesto por Ana María Matute, Antonio Soler, Ángel Basanta, Ramón Pernas y Pilar Cortés, así como por Mercedes Castro, que ha actuado como secretaria sin voto.El Premio Primavera de Novela fue creado por la editorial Espasa Calpe y Ámbito Cultural de El Corte Inglés en 1997, con el fin de apoyar la creación literaria y contribuir a la máxima difusión de la novela como una de las formas esenciales de expresión artística de nuestra época.</p>
<p>En esta X edición del premio se han recibido novelas de 26 países. De autores españoles han llegado 211 manuscritos. Tras ellos destaca Argentina, país de donde se han recibido 38 ejemplares.</p>
<p>En la pasada edición resultó ganador José Ovejero, por <em>Las vidas ajenas</em>, y finalista el cubano Eliseo Alberto, por <em>Esther en ninguna parte</em>.</p>
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		<title>La hostia o la jodienda humana</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Mar 2006 07:01:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Clavell</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blog colectivo]]></category>

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		<description><![CDATA[


Yo había comprendido hace muchos años que no hay cosa en el mundo que no sea germen de un Infierno posible; un rostro, una palabra, una brújula, un aviso de cigarrillos, podrían enloquecer a una persona, si ésta no lograra olvidarlos.
— Otto Dietrich zur Linde, &#8220;Deutsches Requiem&#8221;. El Aleph, 1949. Copyright de María Kodama.


Una furia [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.derivas.net/uploaded_images/machu-picchu-1small-754404.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img src="http://www.derivas.net/uploaded_images/machu-picchu-1small-752343.jpg" style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer" border="0" /></a></p>
<p>
<div class="epigrafe">
Yo había comprendido hace muchos años que no hay cosa en el mundo que no sea germen de un Infierno posible; un rostro, una palabra, una brújula, un aviso de cigarrillos, podrían enloquecer a una persona, si ésta no lograra olvidarlos.<br />
— <span class="smallcaps">Otto Dietrich zur Linde</span>, &#8220;Deutsches Requiem&#8221;. <em>El Aleph</em>, 1949. Copyright de María Kodama.
</div>
</p>
<p>Una furia destructiva y nazi me llevó al plagio<br />
y quemé libros de arte en plazas públicas</p>
<p>Confronté a mi padre<br />
mientras comía carne cruda<br />
lo abrasé</p>
<p>Mis hermanos corrieron a inyectarse medicinas<br />
antiparásitos<br />
en el corazón<br />
por prescripción veterinaria<br />
—cogieron miedo—</p>
<p>Los amigos me escribieron varias cartas<br />
con peticiones<br />
SOS</p>
<p>Una llegó con sello de Saigón<br />
otra con timbre cancelado desde Persia</p>
<p>Eran los rojos comunistas<br />
que estaban en mi contra<br />
¡santas cachiporras!<br />
¡santa cachucha!</p>
<p>Luego,<br />
procedí a improvisar tres masturbaciones<br />
lentas</p>
<p>Me exitaban los hombres en uniforme<br />
y me acordé de los pillos policías</p>
<p>El juego consistía en olvidar par de escondites;<br />
renombrarlos justo después que me encontraran</p>
<p>con    o    sin</p>
<p>Una carrera jurisconsulta en Suecia defendiendo los derechos humanos<br />
Un asecho constante de judíos errantes</p>
<p>Las tres masturbaciones</p>
<p>hello!</p>
<p>pasaron a ser cuatro</p>
<p>***</p>
<p>Con la pose fascia me abren puertas a la izquierda gubernamental y recorro los pasillos marmóreos de las oficinas de la ACAA. Lástima, los seguros de vida, propiedad, salud y contingencia no cubren el desliz que cuento. Resbalón y cuenta nueva, verduleros verdugos. Marcha militar al fondo y aplasto la cabeza de la primera cucaracha haitiana. Se cuelan por las hendijas fronteras. Se apiñan en vagones de mercancías robadas. Les espanto las moscas de la boca -insecto contra insecto- y saco un abanico de metal para trozarlos. Suena el silbato del convoy y llega el tren de los fusilamientos, pero es bastante tarde para pedir la previa según el <a href="http://www.rulesonline.com/"><span style="font-style: italic">Robert&#8217;s Rules of Order</span></a>. La aurora que no cesa ha cesado y el pasado ya no es lo que era. Hurgo la protuberancia que escondo detrás de la cremallera, pero en realidad tazo (<span class="eAcep"><span style="font-style: italic">estropear o destrozar haciendo cortes o mordiendo</span>, según la RAE) </span>la finura del poliéster. Después del masaje vuelvo a la cara retazada del haitiano y a sus dientes ensangrentados y los colecciono para enchaparlos. Una medallita dentrífica de San Lázaro, otra del maestro, próximamente beato, Rafael Cordero.</p>
<p>A la verdá que soy la hostia.</p>
<p>En el cerebro afeitado por<span style="font-style: italic"> lo skinhead</span>, la jodienda humana.</p>
<p>***</p>
<p>Usted debe comerse las frutas<br />
quitarse la mugre de las verijas</p>
<p>Nosotros fuimos filántropos</p>
<p>Usted debe andar despacio<br />
después de los cincuenta</p>
<p>Nosotros vamos pa encima</p>
<p>Usted tiene que crecer     ahora<br />
Usted     más vale que cante</p>
<p>***</p>
<p>—¿Viste la exhibición?<br />
—No me fijo en las vitrinas.<br />
—¿No me digas?<br />
—Naca, nacarile del Oriente.<br />
—¿Pero pasaste por allí?<br />
—Sí.<br />
—Coño, ¡y no te fijaste!<br />
—No.<br />
—&#8230;.<br />
—¿Qué se sabe de Samuel?<br />
—Lo mismo de siempre.<br />
—¿Sigue en cama?<br />
—Sí<br />
—&#8230;<br />
—¿Y de Tita?<br />
—Lo mismo de siempre.<br />
—¿Ya se divorció?<br />
—Sí.<br />
—¿Y los nenes?<br />
—&#8230;</p>
<p>***</p>
<p>La embajada Peruana en Miami acaba de decretar tres días de duelo por la trágica muerte de varios turistas norteamericanos.</p>
<p>Fuentes de entero crédito alegan que el trío fue víctima de una intoxicación colectiva con pastillas X mientras participaba de un <span style="font-style: italic">rave</span> en las ruinas de Machu Picchu. En la escena se encontraron varias latas vacías de la bebida energizante marca <span style="font-style: italic">Cyclon</span>.</p>
<p>&#8220;A la verdá que esos americanos son la changa. Si los dejan, hacen un <span style="font-style: italic">party</span> hasta en el Cementerio Nacional de Arlington&#8221;, dijo para el <span style="font-style: italic">Expectador</span> una prima segunda de Jaime Bayly.</p>
<p><span style="font-style: italic">(Por favor, pase a la página siguiente)<br />
(Información relacionada y más fotos en la página 64)<br />
</span><br />
***</p>
<p>Contra la roca    Jehová</p>
<p>contra los mosquitos     el OFF</p>
<p>contra mi pena    Vicks Vaporub o alcanfor</p>
<p>***</p>
<p><span style="color: #6600cc">Querida Mabel:</span></p>
<p><span style="color: #6600cc">Ricura, yo te quise. Te quise tanto y tú me humillas todavía, después de que me arrastré como las culebras. Después de que me viste despellejarme por ti como los lagartos. Ni por mi madre había hecho lo que hice para complacerte.</span></p>
<p><span style="color: #6600cc">Malagradecida.</span></p>
<p><span style="color: #6600cc">Pero eso no importa ahora. Mabel, perdóname. </span><span style="font-style: italic; color: #6600cc">From scratch</span><span style="color: #6600cc">: quiero volver a tu lado para quererte más. Quiero estar contigo para demostrarte que soy el hombre de tu vida, que esto no se puede acabar así. ¿Qué va a pasar con nuestros hijos, Mabel? ¿Qué va a ser de Joselito y Jesusín sin su papá?</span></p>
<p><span style="color: #6600cc">Piensa en esto que te digo, piénsalo bien.</span></p>
<p><span style="color: #6600cc">Mira, yo te prometo que me voy a reformar. Ya yo no soy el mismo de antes, Mabel. Pregúntale a tu pana Isabelita. Cuando ella me vio en los talleres se quedó pasmada. Pregúntale.</span></p>
<p><span style="color: #6600cc">Sabes que no tengo millones para comprarte la casa que yo quisiera para nosostros. Sabes que tengo mis vicios y mis defectos pero, Mabel, tú sabes más que eso. Tú eres la que más sabe en este mundo que tú me vuelves loco y que nadie te va a hacer más feliz que yo.</span></p>
<p><span style="color: #6600cc">¿Por qué me estás bloqueando las llamadas?</span></p>
<p><span style="color: #6600cc">¿Por qué no me quieres ver?</span></p>
<p><span style="color: #6600cc">Mabel, por favor, vamos a comer a Maccarroni&#8217;s el sábado por la tarde, vamos a hablar de todo esto, con calma, sin peleas.</span></p>
<p><span style="color: #6600cc">Por favor, mami, dame un </span><span style="font-style: italic; color: #6600cc">break</span><span style="color: #6600cc">.</span></p>
<p><span style="color: #6600cc">Llámame tú, no quiero molestarte. Por favor. Espero tu llamada y tu contestación.</span></p>
<p><span style="color: #6600cc">Atentamente,</span></p>
<p><span style="font-style: italic; color: #6600cc">Raúl</span></p>
<p>***</p>
<div class="nota-al-calce">
<div class="epigrafe"><strong>Artículo 54 de la Ley Notarial de Puerto Rico.<br />
Protección contra fuegos. (4 L.P.R.A. sec. 2078)</strong></div>
</p>
<p>Cuando la oficina del notario se halle instalada en un edificio construido en madera o construcción mixta deberá esta oficina estar provista de cajas de acero o hierro a prueba de fuego, para guardar en ellas los protocolos.</p></div>
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		</item>
		<item>
		<title>100 leguas de viaje submarino hasta Venice Beach: Versión vampírica o plagiaria de Planet of the Apes, nunca se sabe</title>
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		<pubDate>Sat, 18 Feb 2006 18:46:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Clavell</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blog colectivo]]></category>

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		<description><![CDATA[
La sangre de mujer asiática es repugnante. La de hombre europeo me da asco. La de los animales no, esa la chupo por las madrugadas, al salir de cacería, como si yo fuera personaje de los cuentos de Ana María Fuster Lavín. Una vez saciado de vitalidad trasfundida, me vence el sueño y no quiero [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.derivas.net/uploaded_images/Libertymendota-756218.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer" src="http://www.derivas.net/uploaded_images/Libertymendota-753360.jpg" border="0" alt="" /></a></p>
<p style="text-align: justify">La sangre de mujer asiática es repugnante. La de hombre europeo me da asco. La de los animales no, esa la chupo por las madrugadas, al salir de cacería, como si yo fuera personaje de los cuentos de Ana María Fuster Lavín. Una vez saciado de vitalidad trasfundida, me vence el sueño y no quiero despertar. ¿Para qué, para ver a mamá llorando frente al lavabo? ¿Para qué, para escuchar a los locutores radiales comentar sobre el último funeral de pueblo? Entoces busco a otro escritor, digamos a Sergio Ramírez, y salgo para Nicaragua a mirarme la pinga reflejada en el gran lago prehispánico. No funciona ese pasaje<span style="font-style: italic"> voucher</span> de American Airlines y Sergio anda de gira por Groenlandia: monitorea el deshielo de los polos, lo sé, así que emprendo una travesía a pie por debajo del agua hacia Nueva Orleans a principios de abril, como canta Robi. Allá abajo me desvío porque encuentro anémonas venenosas enredadas en ojivas nucleares y una gran plataforma de plástico ultraresistente que soporta una refinería gigante hecha de bloquecitos LEGO. Los americanos tienen allí a Marilyn Monroe eternamente encadenada al cuerpo rejuvenecido de John F. Kennedy. Por detrás se asoma el miembro picante de Marlon Brando, que sube y baja desprendido de su cuerpo, según las corrientes transoceánicas, y esa es la receta secreta de la eterna emanación de la Coca-Cola, líquido sustitutivo del oro negro que tantos desastres causó el siglo pasado y que ahora fluye sólo, a borbotones, gracias a la inmortalidad de ese trío en permanente cópula. Hace frío y reviso cuánto les queda a los tanques de oxígeno que están pegados a mi espalda gracias a una cirugía estética que me pagó la tarjetita del plan médico de la Reforma. No pesan, también son de plástico. Mientras observo la cinta amarilla que dice <span style="font-style: italic">No Traspassing </span><span>que forma el perímetro para que no pasen los periodistas<span style="font-style: italic">,</span> me encuentro con un <span style="font-style: italic">surfer</span> que va de camino a Venice Beach; supuestamente lo único que queda ahora de lo que antes fuera la gran puta California. Me dice el surfer que me va a dar el culo si lo ayudo a limpiar su máscara. A mí se me pareció demasiado a Charlton Heston y fue por eso no supe qué decirle. Tardé varios segundos en hacerle señas de que mi mayor debilidad es un hombre con pelos rubios y vocación repetidora de escenas cinematográficas. Eso se lo dije de sopetón, como si allá abajo no hubiese tiempo para enamoramientos despacios. Me contestó -con la lentitud de unos manerismos para sordomudos bien orquestados- que su perdición eran los negros sin proclividad teatral, así que estuvimos tocándonos los trajes de buzo durante un largo rato. Yo trataba de sentir sus bíceps, ocultos detrás de la goma, y él me calentaba la verga, presa del <span style="font-style: italic">espandex, </span>mientras yo me recreaba al mismo tiempo haciéndoles trenzas francesas a los pelos de su barba. Después del primer orgasmo truculento, casi tanto como si hubiésemos estado fornicando sobre tierra, fue que la tintorera nos atacó y que los lobos de mar mecánicos que trabajan para los federales nos dispersaron, todo porque dizque les interesaba cogerla a ella en un nazo para hacerle experimentos. La música trash-industrial que salía de la refinería Hollywood Under The Sea me hizo dudar por un momento, ¿valdría la pena la reconquista? Pero me envalentoné enseguida. Lo perseguí hasta la mismísima playa de Venice, a donde había llegado a parar la estatua de la libertad nuyorquina después de la catástrofe de la desaparición del Estado Libre Asociado. Cuando lo agarré por la cintura tamaño 29, le hice la llave cuatro y lo tumbé en la arena, que todavía tenía rastros de criptonita, sustancia verdosa antiquísima -por no decir ochentosa- que se le adhiere con rabia y hepatitis C a los sargazos. Una vez en el suelo, le destrocé el cuello. Yo no quería hacerle daño a su piel, pero allí estaba ese pedazo de células bellas latiendo en la yugular de surfer californiano, perfecto, servido como banquete para este salvaje del Caribe asqueado por tanta sangre asiática y tanta sangre de Eurabia. Rechazarlo ahora, que eramos pareja como los caballitos de mar que hacen el trabajo de las hembras paridoras, sería absurdo, ¿no creen? Uno no viaja tanto para regresar a la patria echa cantos con el estómago vacío. Si uno viaja tan lejos del bohío, la fetidez del Caño Martín Peña y con tanta hambre en pleno periodo de especiales o rebajas en Marshalls, definitivamente es para regresar jalto.</span><span><br />
</span></p>
<blockquote style="font-style: italic"><p><span><span><span><span><span><span>Imagen: Lady Liberty on Lake Mendota Feb. 1979, Lake Mendota, University of Wisconsin, Madison, Wisconsin Prank conducted by Jim Mallon and Leon Varjian of the &#8220;Pail and Shovel Party&#8221;, del fotógrafo Ravi Kochhar.</span></span></span></span></span></span><span><span><span><span><span><span>Tomada de la Wikipedia con permiso del autor: &#8220;All Wikipedia photographs must be released under the GNU Free Documentation License, meaning that the contributor gives permission for the image to be freely copied&#8221;.</span></span></span></span></span></span></p>
<p><span><span><span><span><span><span>Música de fondo: &#8220;José José: La historia del Príncipe. Los éxitos&#8221;. Track #13, por supuesto. &#8220;Lágrimas&#8221; (el lenguaje mudo de tu pena, lágrimas. La callada voz de tu tristeza, lágrimas. La expresión mojada de tu alma, lágrimas. La visible muestra de que tú me amas&#8230; lágrimas&#8230;&#8221;.</span></span></span></span></span></span></p></blockquote>
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		<title>Visita dominical al cuartel de la Policía Municipal de Luquillo: episodio del dominicano indocumentado</title>
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		<pubDate>Tue, 31 Jan 2006 04:28:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Clavell</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blog colectivo]]></category>

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Ir al origen ya no era un sendero. De ese pasado de pueblo natal, no podía sacar ninguna respuesta, como si las maneras de pensar y de organizar una búsqueda para fundar una memoria ya fueran iservibles.
Mara Negrón, Cartago, Editorial Tal Cual, 2006, p. 31.


La distancia entre la urbanización Brisas del Mar, en Luquillo, y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>
<div class="epigrafe">
Ir al origen ya no era un sendero. De ese pasado de pueblo natal, no podía sacar ninguna respuesta, como si las maneras de pensar y de organizar una búsqueda para fundar una memoria ya fueran iservibles.<br />
<span class="smallcaps">Mara Negrón</span>, <em>Cartago</em>, Editorial Tal Cual, 2006, p. 31.
</div>
</p>
<p>La distancia entre la urbanización Brisas del Mar, en Luquillo, y el cuartel de la Policía Municipal es risible. Cuatro pasos. Construyen un Walgreens en la entrada del pueblo, mi prima opina que el municipio al fin está progresando. Mi tío deja el carro Toyota Tercel frente a la marquesina con las ventanas abiertas mientras entra a la casa con urgencia urinaria. Al terminar, va hacia el balcón y observa a un bambalán de esos que protagonizan los ensayos de Magali García Ramis sentadito en su carruaje. Cuando miro para abajo me encuentro con que yo estoy por casualidá, allí, en la casa principal de la tribu, la de cemento, comiendo arroz blanco y carne guisá pero que hay un problema: ando en pantaloncitos cortos beige de Gap y en chancletitas de cuero. Al fijarme en la cara del tío, recientemente enviudado, que llega, me pide que lo acompañe al cuartel de la Policía Municipal porque después de su llamada de denuncia han arrestado a un sospechoso. Es mi deber como estudiante de derecho de cuarto año ir con los viejitos de la familia a negociar encuentros no deseados con la ley. Ya estoy debidamente juramentado como practicante. Voy, tío voy, pero es muy curioso que una loca de la capital con espejuelos de pasta Channel entre a sagrado recinto de macharranes que hablan en clave numérica (10-4) con dicha indumentaria. Procedo a asaltar el clóset de mi primo y me hacen llegar un pantalón de salir polvoriento y proveniente de las mesas que ponen en Fajardo para las ventas de &#8220;pasillo&#8221; de las tiendas Donato. (Aquello no es pasillo, es una sola calle) Me pongo una camisa polo a rayas que mi primo se ponía en el 96 para ir a las fiestas de <span style="font-style: italic">under</span> después de los intramurales de baloncesto, pero ahora es estudiante de medicina en Bayamón y ya no juega. Me tengo que calzar unas botas de construcción glorificadas que usa mi tío para desyerbar y comienza el teatro de la vueltita de ciudadano de pueblo chiquito a los dominios de sus autoridades. Tanta solemnidad que me espera y el viento frío que llega de la playa no ayuda a la &#8220;Municipal Jiménez&#8221; a meterse en el pantalón verde que usan sus compañeros machos. Le queda bien pegao y no se le ven las tetas porque es plana. &#8220;Machúa&#8221;, diría mi abuela, que en paz descanse en el cementerio municipal luquillense, bien cerca de todo este rollo que protagonizo exactamente a un año de su entierro en ese litoral perdido. El tipo está metido en una celda de cuartel. He escrito celda de cuartel de siglo XXI en jurisdicción paupérrima del ELA, que conste. Pero la decoración de guirnalditas de San Valentín en forma de corazoncitos pendejos y brillantes no tiene nada que ver con la certeza de mi tío al declarar que ese hombre que está allí metido en el fondo del saco nada tiene de parecido con el susodicho y —ahora se sabe— libre asaltante. Se trata de tentativa de apropiación ilegal, que es delito estatal, malo sería que fuera un<span style="font-style: italic"> carjacking</span> y que hubiese que jalar para la federal con esta jaltera de guisada. Siempre me ha caído mal el juez Laffitte, es el efecto del bilí de Vieques el que me ha llevado todo este tiempo a detestar a ese hombre togado. Nótese que Fido murió y que el bilí es mejor que la sangría Fido, mil veces mejor, sin colorantes y con menos grados prueba. El salitre tiene un abuso con las rejas, se las ha comido casi todas y las pintan y las pintan y las pintan otra vez después de rasparlas con algo parecido a la tempertina pero el insaciable invisible que viene del mar y los sargazos de la playa Costa Azul no hace caso de presupuestos malgastados ni de avisos de pare. El salitre también es el culpable de la confusión: los guardias arrestaron a un muchachito dominicano de 17 ó 18 años, negro, por supuesto, que jugaba pelota en el pastizal del barrio. Allá es normal que los vecinos le llamen parque a ese pastizal. Yo corría hace años por las mañanas, todos los días, en esa pista de matojos y brea y entonces fue que me di cuenta de la inutilidad de los jardineros municipales. En mi familia les dicen hierbicidas. El equipo completo de sus compañeros fue a contradecir en pantalones grises como los que usan los jugadores de verdá la versión de mi pobre tío, que sólo había hecho una descripción general vía telefónica: &#8220;El que se metió en mi carro es alto, trigueño, de camisa color amarilla (tono mierda de gato)&#8221;. Y allí estaba el quisqueyano infeliz, picado de salitres y verguenzas, solo —porque sus familiares tampoco tienen papeles y no podían aparecerse por esos lares— ocho horas después de los hechos, preso sin necesidá, un chamaco bajito, color carbón como la noche, y vestida la parte superior del cuerpo con camisa roja. ¿Serán brutos o es el deber de urgencia de reivindicar las propiedades animales del cerebro dominical, porque era domingo, he escrito, lo que llevó a los guardias de mi pueblo original a tamañas equivocaciones? El frío anormal de estos días en que no se pesca nada por allí debido al deshielo de los <a href="http://www.endi.com/magacin/2006/01/29/index/354940.asp?category=Magac%C3%ADn&amp;title=Fantas%C3%ADa+invernal&amp;artdate=2006/01/29">glaciares</a> nos empujó con sudaderas hasta el cuartel municipal de Río Grande, donde se llevaría a cabo la vista. El juez regional está de turno en Río Grande. Los letreros de la Ruta de la Cotorra que inauguró el ex gobernador Rosselló en la carretera número tres no pudieron anunciarnos el conjunto de bambalanes puercos y risueños —como diría Urayoá— que nos encontramos en la entrada: un grupo acompañaba a un cangri abusador que le calló encima a su mujer preñá, una chamaquita flaca, de pelo rubio con raíces prietas a la vista y uñas larguísimas de acrílico, ¡oh, qué tiempos aquellos los del <span style="font-style: italic">french manicure</span>! Ese estaba rodeado de panas, hermanita y sobrinas alcahuetas que lo besaban de cuando en cuando, también rubitas pelo paja <span style="font-style: italic">bleached</span> con uñas espantosas y cadenitas con <span style="font-style: italic">charms</span> y manos poderosas. &#8220;Papi, no te preocupes, ella es la mala&#8221;, así le decían intentando consolarlo de no sé qué, porque el machito trentón estaba de lo más campante, haciendo llamadas por el celular a par de jevas y todo. El juez le puso orden de protección de seis meses, según lo indica la nueva enmienda de la ley 54, y tiene que abandonar el nido de sus violencias y no puede hablarle a su mujer a menos que sea a través de intermediario. Al salir de todo el trámite, dijo que ella siempre se ha creído que tiene algo entre las patas, que no lo respeta, que fíjese, oficial, ella no reconoce que en esta relación soy yo el que tiene algo entre las patas. El otro bambalán, con la misma pinta y, pues, imputado de violación a la ley de armas más posesión de sustancias ilegales en vehículo que rueda por la vía de rodaje. 10-18. Hay que recordar que era domingo y que ya la guisada me tenía con acidez crónica. Ya se me olvidó cuántos Marlboro menta me fumé, pero llegó el momento de botar la cajetilla y pedirle un Newport a una de las sobrinitas del agresor despreocupado. Ella dijo que sí, putona, y yo por vicio tuve que verla sacar el cigarro de la cajetilla verde con aquellas uñas largas. De pronto me fijé en cómo el frío le daba tonos mate al enorme escudo de la policía que estaba pintado en una de las paredes laterales. Un oficial modelo de los años setenta, blanco, de lo más dandy él, pintado en aquella vaina de cemento degradada, ofreciéndole la mano amiga a una familia bella: el papá de guayabera almidonada, la mamá con un trajecito de hilo crema a lo foto de Julia de Burgos antes de irse a <span style="font-style: italic">los estados</span> y la nena Sosa una copia de la madre en miniatura porque el &#8220;artista&#8221; ni se molestó en dibujarle un cuerpecito para representar la infancia. El frío no me dejaba pensar y hacer correlación objetiva con lo que estaba viendo: una mai sesentona con traje largo negro de poliester decorado con amapolas rojas, con peinado playero <span style="font-style: italic">flat top</span> al frente y los mechones que le guindaban por la espalda. Yo la veía de espaldas, porque ella estaba en el otro banco, de esos bancos en madera chocolatosa de iglesia pentecostal y comandancias que se pueden raspar con chavitos o llaves, pasándole la mano por los hombros al bambalán y diciéndole, mijo, no te preocupes, el fiador va a bregar el caso de los $1,500, pero te voy a decir una cosa, a esa mujer que montastes en la guagua con el paquetito ese no la quiero ver más por casa. Las madres y sus amores incondicionales. Estoy loco porque llegue mayo para coger un pasaje a Nueva York y darle un beso en la frente a mi madre. Me imagino que nuestro dominicano pelotero ahora mismo debe estar llegando con esposas puestas a Santo Domingo, solo de nuevo, pensando en los 30,000 pesos dominicanos del viaje en yola malogrado, todos los primos aquí, la mai limpiando pisos con Lestoil en <span style="font-style: italic">townhouses</span> playeros aquí, todo su equipo de pelota jodido e incompleto de<span style="font-style: italic"> pitchers</span> o <span style="font-style: italic">catchers</span> o toleteros o lo que sea que sean las cuatro bases llenas —una vacía esta semana— gracias a una acción más de la sal que sobrevuela tranquilísima —sin que nos demos cuenta a veces— las arenosas calles de Luquillo. Hay que recordar que era domingo, un domingo de visitas a los viejos y de degustación de carne de vaca guisada. Mi tía es experta en eso, unos recaítos, unos chorritos en polvo con pimienta de adobo Bohío, un regaño más al perro fiel y sato que le ladra desde el patio, un bolero más de Radio Oro, y yo sentado en su inmenso <span style="font-style: italic">counter</span>, terminando de comerme la mixta con tostones acabados de freír, bien rápido, porque mi tío, testigo de cargo, se merecía tener su primer día en corte bien representado.</p>
<div class="nota-al-calce">En la foto, playa de Luquillo, carretera #3 y el pueblo amado, bien al fondo.</div>
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		<title>Este lector enyollado con nostalgias de Oliverio Girondo</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Jan 2006 16:36:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Clavell</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blog colectivo]]></category>

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		<description><![CDATA[Yolleo
por Oliverio Girondo
Eh vos
tatacombo
soy yo
dí
no me oyes
tataconco
soy yo sin vos
sin voz
aquí yollando
con mi yo sólo solo que yolla y yolla y yolla
entre mis subyollitos tan nimios micropsíquicos
lo sé
lo sé y tanto,
desde el yo mero mínimo al verme yo, harto en todo
junto a mis ya muertos y revivos yoes siempre siempre yollando
y yoyollando siempre
por qué
Si sos
por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Yolleo</strong><br />
<a href="http://amediavoz.com/girondo.htm">por Oliverio Girondo</a></p>
<p>Eh vos<br />
tatacombo<br />
soy yo<br />
dí<br />
no me oyes<br />
tataconco<br />
soy yo sin vos<br />
sin voz<br />
aquí yollando<br />
con mi yo sólo solo que yolla y yolla y yolla<br />
entre mis subyollitos tan nimios micropsíquicos<br />
lo sé<br />
lo sé y tanto,<br />
desde el yo mero mínimo al verme yo, harto en todo<br />
junto a mis ya muertos y revivos yoes siempre siempre yollando<br />
y yoyollando siempre<br />
por qué<br />
Si sos<br />
por qué dí<br />
eh vos<br />
no me oyes<br />
tatatodo<br />
por qué tanto yollar<br />
responde<br />
y hasta cuándo&#8230;</p>
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