Todas las entradas de Guillermo Rebollo-Gil

Guillermo Rebollo-Gil (San Juan, 1979) ha publicado los libros Veinte (2000), Sonero (2003) y Teoría de Conspiración (2005). Sus poemas han aparecido en revistas, periódicos y antologías de la Isla. Ha participado en actividades de poesía y performance en Puerto Rico, Estados Unidos y República Dominicana.

i’m the drunk you’re the star

salgo tras de ti calle abajo.
ebrio. como un terror.
el próximo Bukowski caribeño (con una fracción
de su fama
mujeres
o talento).

el malo. camino como si mi foto figurara
en los archivos de la policía.
los pantalones se me caen.
¿te das cuenta?
me la hacen difícil perseguirte a la velocidad
de un animal mitológico
y eso que el empapelado en mi cuarto
repite el mismo unicornio.

actor de reparto. corazón, en este día a
diario del ron
sin salida
tú eres la estrella.
Benicio que haga de mí en su próxima película.

total. o no se me entiende cuando hablo
o muero
casi de inmediato al verte doblar la esquina.

tu nombre en luces sobre la taquilla.

stop & shop

olvidé el lubricante pero traigo una mata
plástica para no
discutir sobre las instrucciones de cuido
y vestirnos rápido al final.

un misterio. las hojas apenas tiemblan
frente al abanico de piso
y tú que casi nunca vistes de verde.
seguro los vecinos arriba
nos escuchan
orinando tan lejos de la construcción.

nuestras voces difusas jamás
debaten información nutricional
alimentos para plantas
peces.

es curioso. digo. cómo tomamos turnos
desvistiéndonos. una ética más bien
conversacional.

lo que nos
dure.

ese misterio.

chinatown

nunca me he fijado en cómo picas
el pan. simplemente traigo a colación la imagen
por sus greñas
y fuerzo una conversación sobre la destrucción.

el caso es que tengo un problema de
caspa espantoso
y en el caso en que mi vida dependa
de un aparato respiratorio

mejor cortas el cable y ya.
y me recuerdas vestido de negro. guapísimo.
lo que nunca.

yo en cambio prometo enchufarte a la pared.
mantenerte encendida.
dejar paquetes
regalos al pie de la cama.
confundir el brillo de tu piel con las envolturas.

Tacos and More

De camino a la universidad donde enseño hay letreros para chinas y tomates gigantes; destartalados almacenes de equipo médico; tiendas de antigüedades. Hay noches de Casino todos los martes y jueves en el Red Deer Inn. Hay HBO en el Sleepy Hollow y los primeros lunes de cada mes, el Horseshoe ofrece clases de baile en línea. Me pregunto cuán rentable sería un pequeño restaurante mexicano to go, o quizás un kiosco de fuegos artificiales. Llevo seis meses con una antología de cuentos fantásticos chinos en la mochila y hasta ahora la palabra dinastía no ha provocado un cambio drástico en mi escritura. Conviene considerar otras oportunidades de empleo. Quizás podría comprar el lote contiguo al Horseshoe y montar un valet parking; buscar integrarme a la comunidad y que los granjeros me miren con sospecha. Entonces me haría pasar por “loner”. Usaría nombre falso. Amanecería con resaca en el trailer de la bartender del Horseshoe, por su puesto, y esquivaría a las autoridades a diario en una camioneta roja transitando la tierra de los pantanos con un perro y el Carabine Co… ¡¡pérate, puñeta!! “Country Taco”, eso es.

151 recinto oeste (11)

Este dejó de ser el aposento de un galán el momento en que la sorprendí barriendo mis greñas del piso del baño. Ahora los primeros minutos del día se me van recogiendo montoncitos de pelos entre las sábanas.

Yo he venido a odiar la renuencia con que ella se peina simplemente porque tengo entradas, porque pronto mi pelo todo cabrá cómodamente en un monedero y ella tiene como siete en colores diferentes.

Un buen amante puede o no dejar evidencia en el lecho, pero una capa de pelo suelto en la cama es únicamente indicativa de mi decaimiento.

Yo por regla termino cambiando las sábanas y ella sólo sonríe por no mediar palabras.