Apóstol

La cámara se alza entre la gente. Panorámica. La tarde huele a ayer; a corridas entre los cocales, a la pulpa dulce del mangó y a las ollas de jueyes hervidos con sofrito. Sabe a sal el aire. A coco sudado de marisma. No hay brea. Rozar. El camino es un tumulto de pieles negras. Empujar. Imposible no pisar las capas de los caballeros y esquivar los coches de bebés y las gomas de las bicicletas. Te echas agua en la cara y te sientas sobre una verja ajena. Necesitas respirar. No debes hacerlo. Falta un largo trecho. Y par de rollos por tirar. El periódico te ha confiado el reportaje. Tú no querías volver. Necesitaban reafirmar su cobertura. Por eso te enviaron. Naciste en este pueblo. O aquí moriste alguna vez.Los deseos de la gente se amarran con cintitas de colores a la espada y a las patas del caballo blanco de Santiago. Procesión mayor. Las mujeres caminan con el paso de quien carga encima a Dios. Culipandean. Levantan entre seis el altarcito. Sonríen. Lloran. Cantan coplas de los tiempos de otros negros y se paran cada diez minutos para organizar la tradición. Gentío. Máscaras de caballeros, vejigantes, cascabeles, cristalitos y volantes. Viejos de cartón. Yubá. Los hombres locas. Sicá. Caminan al paso del apóstol y corean los repiques de un tambor. Leró. En la orilla de la carretera se alinean los vecinos en sus sillas. Arrojan rosas y claveles. Los rolos puestos. Bebés en brazos. Aplauden. Recitan. Oscilan las caderas con cadencia. Cañita. Saborean las frituras y se unen a la procesión. Loíza. A pie descalzo. Final de Julio. Pedaleando.

En la otra esquina un vejigante. Los sudores del disfraz se pegan sobre el cuerpo. Los turistas lo retratan. Frente a la cámara de algún canal un reportero habla. Los niños sonríen y hacen muecas desde lejos. Blanco, rojo y amarillo. Florecitas impresas hasta en la piel. Máscara turquesa. Un triángulo negro por nariz, aberturas blanco-lagrimosas como ojos y una boca enorme, rojo sangre, enmarcando una lengua anaranjada y dos dientes de madera. Snapshot. La foto desde el piso. Pose. Super Zoom. Algo encantador tiene la máscara. Color. Quieren gritar dos ojos. Más fotos. Las manos negras. Quita la máscara. Papá.

Monólogo de un reportero. Tiras la foto. Silencio. Han pasado los años. Quieres correr. Todo tiene sentido. Son cinco cuernos. Cabrón. La mano. Son cinco. Los dedos. Las uñas negras. La orilla de la playa. Nadie escuchó. Te toquetearon. Tú eras un coco. Desvirgue. Piquetes. Cumpliste tus trece aquel día. Artesanía. Su máscara. Huele a dolor. Y al cuerpo suyo encima. Más fotos. Mutismo. Se oculta. La lágrima se evaporó.

Sólo una mascara. Detalle folklórico. Encuentro furtivo. Disfraz. Das media vuelta. Es sólo un reportaje. Un personaje que no ha cambiado de oficio. Bullicio. Tragas muy hondo. No volverás.

3 pensamientos sobre “Apóstol”

  1. Vaya, pana, que buen relato! Me encanto el ritmo que trabajastes. No pude evitar pensar en la ultima vez que estuve en las Fiestas de Loiza. Me vivi todos los olores, colores, sensanciones y sabores que presentastes. Fue totalmente Caribe y totalmente Xavier Valcarcel! Animo compañero!

  2. me ha encantado tu texto; lo he leído cuatro veces, dos al derecho y dos al revés… cualquiera de las dos direcciones sirve. cualquier final de los dos párrafos (el primero y el último) sirve como final. es un texto reversible… me encanta!
    me gusta su ritmo de puntuación, de frases cortas, concisas (como cuando hablamos con miedo porque nos falta el aliento para espaciarnos en lo que necesitamos expresar, pero no decimos); lo convierte en un texto puzzle.
    muy conseguido, de veras, me ha encantado.

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